Terapias con oxígeno

Qué es la cámara hiperbárica (y otras terapias con oxígeno)

Si bien hasta hace poco la oxigenoterapia era algo exclusivo de la medicina y el deporte profesional, hoy surgen aplicaciones en un amplio abanico de sectores.

Sabemos que en el aire el oxigeno suele encontrarse en una proporción de un 17%, si hablamos de ciudades como Barcelona o Madrid, pero esta cantidad aumenta a un 21 % en zonas alejadas de la contaminación, como los bosques o el mar.

Es tanta nuestra carencia o nuestro anhelo de naturaleza que no es extraño que el oxigeno se esté convirtiendo en uno de los bienes más preciados y solicitados del momento.

La respiración es la principal fuente de absorción de oxígeno. A través de ella, proporcionamos energía a las células, mantenemos en buen estado los pulmones y tejidos, y se favorecen los procesos metabólicos del organismo. Respirar también ayuda a eliminar toxinas e incluso a relajar el sistema nervioso.

Empleado en proporciones mayores de las que ofrece el aire o bien a mayor presión, el oxígeno es el protagonista de una nueva gama de técnicas, que van de la medicina y la estética a la relajación. Cada vez más expertos en salud avalan los tratamientos basados en su uso, mientras los centros de bienestar aprovechan sus aplicaciones estéticas y relajantes.

Los inicios de la terapia con oxígeno

En 1662, más de un siglo antes de que el oxígeno fuera identificado como elemento por el químico francés Antaine de Lavoisier, un clérigo inglés, también médico y fisiólogo, intuyó que el aumento elevado de la presión del aire podía aliviar ciertas lesiones graves.

Esta idea se aplicó en diferentes países europeos mediante los llamados baños de aire comprimido, que atrajeron a pacientes incluso de Estados Unidos, por su asombrosa capacidad para mejorar la salud.

Pero la historia de la medicina hiperbárica propiamente dicha comienza a finales del siglo XIX, cuando Paul Bert y John Scott Haldane emplearon el oxigeno puro para tratar la enfermedad descompresiva de los buzos.

Entre 1950 y 1960, el estudio del oxígeno hiperbárico en los campos de la aviación y el buceo marino dio lugar a nuevas e importantes evidencias de sus beneficios que acabaron trascendiendo a la comunidad médica.

Hoy muchos países disponen de organizaciones que investigan el tratamiento médico con oxigeno.

El oxígeno como medicamento activo

El oxígeno usado terapéuticamente actúa como un medicamento.

Tal como explica el Dr. Rafael Sánchez, Jefe del Servicio de Medicina Hiperbárica del Hospital Xanit Internacional de Benalmádena (Málaga): "Por un lado, el oxígeno favorece la generación de nuevos vasos sanguíneos en zonas desvitalizadas, así como la reactivación de los mecanismos defensivos frente a gérmenes. También actúa como antibiótico especifico frente a determinados microorganismos y como regenerador celular, y es una ayuda importante en la disminución del edema y la inflamación".

El avance tecnológico y la difusión de las cámaras hiperbáricas ha sido clave en este sentido, pues los tratamientos con oxígeno se basan en el uso de la alta presión, procedimiento que solo se puede realizar mediante estos aparatos.

Se trata de cápsulas herméticas que permiten el aumento controlado de la presión en su interior -continúa Rafael Sánchez. Al paciente se le hace "respirar oxígeno mediante un circuito especial y bajo unas condiciones artificiales de presión, consiguiendo de esta manera concentraciones de oxígeno muy superiores a las habituales".

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Las nuevas aplicaciones de las cámaras hiperbáricas

Se diseñaron para salvar a buceadores que habían sufrido accidentes por emerger sin la necesaria descomprensión. Pero estas cámaras, que imitan el entorno de las profundidades marinas, tienen utilidades muy diversas.

Las aplicaciones de la medicina hiperbárica se orientan al tratamiento de urgencias médicas (accidentes de buceo, intoxicaciones por gases, gangrenas gaseosas) y más recientemente de patologías específicas, en especial los retrasos de cicatrización (como el pie diabético), lesiones secundarias a la radioterapia. injertos de piel comprometidos, esclerosis múltiple e impotencia, entre otros trastornos.

La terapia con oxígeno hiperbárico está hoy perfectamente establecida, tanto en sus mecanismos de acción como en sus indicaciones y contraindicaciones.

"Se trata de un tratamiento médico que debe ser realizado en un centro hospitalario, aplicado por expertos en medicina subacuática e hiperbárica. Las contraindicaciones deben ser valoradas por el médico antes de someter al paciente a la terapia. Una vez iniciada, la supervisión y el seguimiento profesional son continuos", afirma el Dr. Rafael Sánchez, jefe del Servicio de Medicina Hiperbárica del Hospital Xanit Internacional de Benalmádena (Málaga).

El oxígeno y el rendimiento deportivo

Más allá de los accidentes de buceo y de sus nuevas aplicaciones médicas, la terapia hiperbárica es una aliada en traumatismos y fracturas en general, gracias a los efectos regeneradores y antiinflamatorios del oxígeno. Por eso se trata de una aplicación común en el mundo del deporte para agilizar la cicatrización y cura de lesiones.

En los centros de alto rendimiento deportivo, esta terapia se utiliza para mejorar la condición física de los atletas, pues permite fortalecer el sistema inmunitario (cuando los niveles de oxígeno son bajos, las defensas se debilitan) y elevar el volumen sanguíneo.

El incremento de la oxigenación, además, ayuda a aumentar la concentración del deportista, así como a favorecer su recuperación tras una competición.

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La aportación del ozono

La ozonoterapia es una técnica basada en las propiedades bioquímicas del oxígeno-ozono (mezcla de 5% de ozono y 95% de oxígeno), que se inyecta en unas concentraciones determinadas.

Aunque se trata de un procedimiento muy novedoso, este gas mixto se ha hecho rápidamente un hueco en la comunidad médica debido al buen resultado clínico, alto grado de tolerancia y bajo coste que ofrece.

El Dr. Ramon Florensa, neurocirujano del Centro Médico Teknon (Barcelona) y especialista en el tratamiento con ozono médico, afirma que "se revela muy eficaz en casos de patología discal (hernias) e inflamatoria degenerativa vertebral". Se suele recurrir a él cuando ha fallado previamente la respuesta terapéutica conservadora, antes de emplear cirugía o cuando esta última no es factible.

"El ozono produce cambios en el material discal, disminuyendo su tamaño. Intercambia el agua que contiene por oxígeno, haciendo desaparecer el tejido herniario, por lo que deja de comprimir el nervio. Además, mientras que el oxígeno fuerza y nutre el disco, el ozono, gracias a su poder antiséptico, desinfecta", destaca el Dr. Florensa.

De hecho, la ozonoterapia cuenta con un alto porcentaje de éxito, entre un 84-90% de los casos, además de consistir en un tratamiento ambulatorio, prácticamente sin efectos secundarios.

Por el momento, está indicada en casos de osteoartrosis degenerativa de columna vertebral, hernias de disco (dorsal, cervical y lumbar), fibrosis postquirúrgicas y síndromes facetarios (dolor o disfunción de las articulaciones facetarias, es decir, las que conectan las vértebras entre sí).

Terapias de oxígeno: también en belleza

La oxigenoterapia era algo exclusivo de la medicina y el deporte profesional, pero ya existen opciones al alcance de todo el mundo y en amplios sectores. El oxígeno también se está revelando como un gran aliado de belleza en el cuidado de la piel.

Para Estrella Pujol, directora del Centro de Belleza Oxigen: "Una piel desvitalizada es síntoma de falta de oxígeno. Realizar un aporte extra de este elemento significa transferir energía y vitalidad a las células. Un cuerpo bien oxigenado rejuvenece a todos los niveles y ayuda a combatir los radicales libres. En la práctica se beneficia todo el organismo, pero la piel es el órgano más visible, luciendo más resplandeciente y saludable".

No en vano, el proceso de envejecimiento cutáneo está asociado a un descenso de los niveles de oxígeno en las células presentes en los tejidos. Con la edad, disminuye su presencia en la piel, sobre todo en el rostro, dando como resultado la aparición de arrugas o palidez.

Así, cada vez más cremas y productos de belleza incluyen oxígeno entre sus componentes con diversos fines, desde aportar hidratación extra o dar luminosidad hasta combatir la celulitis o tratar el acné. Son fórmulas que ayudan al proceso de oxigenación celular y permiten a la piel respirar mejor.

En el campo de los tratamientos estéticos, también se ha sacado partido a la oxigenoterapia, conjugándola con masajes o cosméticos. Según Estrella Pujol, "el tratamiento facial con oxígeno es ideal para quienes necesitan una ayuda antiestrés y antifatiga, ya que relaja, refresca y regenera la piel de rostro, cuello y escote".

Este tratamiento consta de varias fases, una de las cuales combina la oxigenación con un drenaje mecánico mediante un aparato de dermoestética. Además, existen otras opciones, entre las que destaca la ducha de oxígeno, que combina la emisión de oxígeno puro con principios activos que penetran en la capa interna de la piel.

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El oxígeno en el entorno del wellness

Patrick H. Wilzcek, especialista en oxigenoterapia y gerente de Fresh-02, remarca que "el oxígeno puede ser también útil para personas sanas, sobre todo si tenemos en cuenta la contaminación urbana, que muchas veces provoca mal estado físico y cansancio precoz".

Se refiere a la oxigenoterapia wellness, es decir, a la inhalación de oxígeno que ofrecen muchos balnearios y spas con el fin de tonificar y revitalizar el organismo, retrasar el envejecimiento pulmonar y ganar relajación.

"Otra forma de obtener similares efectos es consumir agua enriquecida con oxígeno. Se presenta embotellada y está a la venta en supermercados o centros de wellness y fitness", añade.

¿Unas copitas de oxígeno?

Situados en pleno núcleo urbano, los bares de oxígeno se presentan como un oasis para quien quiera tomarse un respiro durante la actividad diaria. Esto se consigue a través del consumo individual de aire con alta concentración de oxígeno mezclado con distintos aromas de plantas y frutas, que convierten la respiración en una agradable experiencia sensorial.

Disfrutar de momentos de relax, olvidar el estrés y sobreponerse a la fatiga en plena ciudad son los principales reclamos de los bares de oxígeno, la última novedad en el ámbito del oxigenoterapia wellness.

Por espacio de 15 a 30 minutos se inspira oxígeno con eucalipto (descongestionante), limón (antioxidante), lavanda (relajante) o menta (anti-tensión). De ese modo la oxigenoterapia con aromas naturales puede ser un buen complemento lúdico, relajante o energizante.

En España, los primeros establecimientos de este tipo se instalaron hace pocos años en Madrid, Barcelona o Valencia. Sin embargo, en países como Japón, Estados Unidos, Holanda o Alemania ya están plenamente asentados desde finales de la década de los 90, época en que se fundó la National Oxygen Bar Association, el organismo que define la política y procedimientos de seguridad de estos centros.

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