Sin miedo a la fiebre

¿Qué debemos hacer cuando tenemos fiebre por un resfriado?

Pablo Saz. Médico, investigador y docente.

Cuando sube la temperatura por un resfriado, nuestro primer impulso es intentar reducirla. Sin embargo, la fiebre no es más que un indicio y cumple una función, aunque molesta.

Cuando se tiene fiebre –o la tiene un enfermo o familiar– es natural ponerse alerta. En realidad, la fiebre en un resfriado común suele ser un síntoma favorable, molesto pero no nocivo.

La fiebre indica que el organismo está luchando contra algo, la mayoría de las veces una infección. Se sabe que es un mecanismo beneficioso para curarse, pero como no se quiere estar mal, lo primero que se desea es que desaparezca.

Una temperatura elevada durante un resfriado común puede ser la mejor expresión de que el sistema inmunitario trabaja adecuadamente.

¿Cuál es la función de la fiebre en el cuerpo?

La fiebre es un síntoma sobre el que hay pocas bases científicas, o ninguna, que justifiquen la intervención médica. Cuando se considera perjudicial, se supone que controlarla evitará sus efectos indeseables, pero esto no se ha demostrado.

Si lo primero es no hacer daño –primum non nocere–, y desconocemos qué significa la fiebre en la evolución de las especies, habrá que dejar actuar a la naturaleza, salvo en casos excepcionales.

La fiebre puede no ser perjudicial en sí misma, pero al resultar desagradable se suele tratar para mejorar la comodidad del enfermo.

Debe tenerse en cuenta que los organismos infecciosos se adaptan a la temperatura de la parte del cuerpo que colonizan. Los rinovirus, que infectan las vías respiratorias superiores y los senos, crecen mejor a 33-35 ºC, por lo que en un resfriado común inhalar aire a unos 45 ºC durante 20 minutos mejora notablemente los síntomas.

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Por el contrario, si se trata el resfriado con aspirina, aumenta considerablemente la producción de virus. De hecho, el uso de antipiréticos se acompaña de una peor evolución en algunas enfermedades, como en la septicemia, la peritonitis o la varicela.

Tampoco impiden las convulsiones febriles de los niños, por lo que a los padres les ayudará saber que las convulsiones febriles, aunque aparatosas, tienen muy poca importancia.

Aun así, también es una de las razones más comunes de que los padres busquen atención médica para sus hijos. Este miedo a la fiebre es compartido por algunos médicos que transmiten al paciente su fobia y mala información.

La gran duda ante la fiebre es si medicar o no. Una regla útil es: primero, no hacer nada. La observación es mejor opción que correr hacia el botiquín.

La mayoría de padres y médicos alternan el uso de paracetamol e ibuprofeno, a pesar de la falta de evidencia que apoye la eficacia y la seguridad de esta práctica.

¿Cómo podemos bajar la fiebre?

  • Si se desea rebajar un poco la temperatura por el malestar del enfermo, es mejor usar medios físicos como el agua o el baño templado.
  • Se debe beber mucha agua para prevenir la deshidratación.
  • Abrigarse es opcional. Depende de si resulta agradable o no.
  • La fiebre suele reducir el apetito. Es mucho más importante mantenerse hidratado que comer sólidos.
  • Conviene evitar el azúcar blanco, pues inhibe la función inmunitaria.

Si quieres saber más, puedes consultar este artículo sobre cómo bajar la fiebre sin medicamentos.

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