Reformas legales

Las 3 reformas alimentarias que necesita Europa

Cristina Rodrigo

El Parlamento Europeo se encuentra ante la oportunidad de apostar por un sistema alimentario sostenible y que sirva para luchar contra el cambio climático.

Hasta la fecha, las políticas agrícolas europeas no han abordado adecuadamente los urgentes problemas medioambientales, de bienestar animal y de salud pública a los que nos enfrentamos en la actualidad. Pero este año es decisivo para redefinir el sistema alimentario de la Unión Europea.

Y lo es porque el Parlamento Europeo tiene la posibilidad (y el deber) de cambiar sus políticas agrícolas y reducir los insostenibles niveles de producción y consumo de productos animales.

Con este objetivo en mente, la organización alimentaria ProVeg ha agrupado bajo tres pilares fundamentales las reformas necesarias para cambiar el modelo alimentario de Europa.

1. Cambio de modelo contra el cambio climático

El primer pilar de un sistema alimentario europeo sostenible consiste en aprovechar el potencial de los alimentos vegetales. La producción de estos alimentos requiere menos recursos y genera menos emisiones de gases de efecto invernadero que la de alimentos animales.

De hecho, si la población europea redujera a la mitad su consumo de productos de origen animal, las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura se reducirían entre un 25 y un 40%.

Del mismo modo, puesto que el consumo de carne está por encima de los niveles recomendados a nivel nutricional y el de productos vegetales por debajo, se tendría que priorizar el consumo de estos últimos en los comedores y cafeterías de las instituciones públicas.

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2. Leyes a favor de los alimentos vegetales

El segundo pilar aboga por un marco legislativo propicio que fomente el cambio de alimentación. En este sentido, el etiquetado de los alimentos es un área clave de mejora. La Comisión Europea debe rechazar la prohibición del uso de denominaciones de sus homólogos cárnicos para las alternativas de origen vegetal. Debemos poder pedir y vender una "hamburguesa" vegetal.

Además, el consumo de los alimentos vegetales puede ser incentivado con medidas fiscales. Por ejemplo, reduciendo los impuestos de frutas, verduras y legumbres, así como de las alternativas vegetales a los productos de origen animal.

3. Rediseñar la Política Agraria Común

El tercer pilar, y el más importante, es el rediseño de la Política Agraria Común (PAC). Alrededor del 70% de las tierras agrícolas de la Unión Europea se utilizan actualmente para alimentar al ganado, con pagos directos de la PAC que ascienden hasta 32.000 millones de euros al año.

Las subvenciones de la PAC deben dejar de favorecer a las ganaderías intensivas y empezar a promover una producción sostenible de alimentos, con medidas obligatorias para mejorar el medioambiente, el bienestar de los animales y la salud pública.

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En resumen, el nuevo modelo de alimentación de la Unión Europea debe indiscutiblemente reducir la producción y el consumo de productos de origen animal e impulsar una alimentación más vegetal. Solo así cumpliremos los objetivos del Acuerdo de París en la lucha contra el calentamiento del planeta y construiremos un sistema alimentario más respetuoso con los animales, nuestra salud y el medioambiente.

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