Ritmos corporales

Pon en hora tu reloj biológico

Manuel Núñez

En las profundidades de tus órganos, tejidos y células laten cronómetros biológicos que controlan el apetito, el sueño, el estado de ánimo y muchas funciones esenciales para tu salud.

Quizá durante las semanas de confinamiento debido a la pandemia del COVID-19 sufrieras insomnio o somnolencia, exceso o falta de apetito, cansancio y desánimo. La causa no fue el virus, sino el desajuste de tus ritmos corporales porque tus hábitos cambiaron: quizá dejaste de salir temprano a la calle, modificaste los horarios de las comidas o permaneciste tantas horas en casa que tu cuerpo perdió la conexión con lo que ocurría fuera.

Durante un confinamiento la situación es extrema, pero nuestra pérdida de contacto con los ritmos biológicos y cósmicos se viene produciendo desde que se inventó la bombilla eléctrica hasta hoy, cuando los mensajes nos llegan al teléfono a cualquier hora de la noche.

El ritmo básico: el día y la noche

El funcionamiento de nuestro organismo está gobernado por un reloj básico que marca las 24 horas de un día y una noche. Es el ritmo circadiano que marca las horas de actividad y de sueño en armonía con los periodos naturales de luz y oscuridad.

Este reloj es el maravilloso fruto de la evolución de la vida en la Tierra bajo el eterno retorno del Sol. El ritmo cósmico se ha encarnado en un grupo de 20.000 neuronas en el núcleo supraquiasmático.

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Igual que un reloj de muñeca no deja de funcionar por que lo metamos en un cajón, este marcapasos natural ha conquistado cierta autonomía, pero mantiene la capacidad de sincronizarse con el Sol: cuando la luz incide en el ojo, la información llega al cerebro y se desencadena una serie de acontecimientos.

Cuando el primer rayo de sol te acaricia la cara por la mañana, el cerebro deja de producir melatonina, la hormona del sueño, y aumenta el cortisol, que te da energía para ponerte en marcha. Al caer la noche, la melatonina sube de nuevo.

¿Estás saboteando tu reloj interno?

Podemos felicitarnos por el funcionamiento de nuestro cuerpo, que hace todas estas cosas sin que nos demos cuenta. Pero esta inconsciencia también provoca que saboteemos nuestro reloj, como cuando le ocultamos el sol por la mañana porque no nos apetece salir a dar un paseo, o cuando lo engañamos por la noche al someterlo a la luz azul artificial de onda corta de las pantallas LED.

La luz invade nuestros ojos cuando no debe hacerlo y no solo se nos altera el sueño, también se desajustan cientos de relojes secundarios en las células del corazón, los músculos, el intestino, el hígado, el páncreas, el tejido graso o la piel.

La alteración del reloj biológico afecta a la microbiota

No es casualidad que el 40% de las personas con síndrome de intestino irritable también padezcan insomnio, según un estudio dirigido por el doctor Liping Duan, de la Universidad de Pekín. Se investiga si el desajuste circadiano afecta a la microbiota intestinal y si los suplementos probióticos podrían ayudar a las personas que trabajan durante la noche, que se hallan entre las más afectadas por las alteraciones de sus relojes biológicos.

La tensión arterial y la frecuencia cardiaca son otras variables que obedecen al reloj biológico. Su análisis es crucial para el tratamiento de la hipertensión y las afecciones cardiacas: los expertos en una nueva ciencia, la cronofarmacología, se han dado cuenta de que si se toma la medicación antes de acostarse en vez de por la mañana se pueden prevenir un 67% de los infartos cardiacos.

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Los tratamientos podrían realizarse teniendo el cuenta, incluso, el ajuste de los relojes en cada persona, que se puede determinar mediante herramientas como el test de sangre BodyTime, del doctor Achim Kramer, o el reloj Kronowise, desarollado por Kronohealth bajo la dirección del doctor Juan Antonio Madrid.
Busca la armonía. La ciencia de la cronobiología solo ha dado sus primeros pasos. Nos esperan muchos descubrimientos, pero ya sabemos cómo poner en hora nuestros relojes y beneficiarnos de vivir en mayor armonía con la Tierra.

Tu cuerpo minuto a minuto

  • El sueño aparece al aumentar la melatonina cuando la retina deja de percibir la luz azul en medida suficiente y la glándula pineal comienza a segregarla. Con la primera luz de la mañana se corta la producción.
  • La presión arterial disminuye al empezar el sueño. Dos horas después ha caído hasta un 20%. De 3 a 5 horas más tarde comienza a aumentar. Algunas personas sufren hipertensión
  • matutina.
  • El calor corporal alcanza su máximo entre las 4 y las 6 de la tarde y el mínimo hacia las 4 de la mañana. En la mujer este ritmo diario se combina con el mensual de la menstruación (aumenta tras la ovulación).
  • La atención se halla al mínimo entre la 1 y las 3 de la mañana, horas en que el riesgo de accidente por distracción es mayor. Por la mañana aumenta la hormona cortisol y de 11 a 15h estamos al nivel máximo.
  • Las defensas aumentan después de la medianoche porque la médula ósea produce más células inmunitarias de tipos CD4 y CD8. Este ritmo biológico está asociado a la producción nocturna de melatonina.

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La hormona del sueño combate los virus

El engranaje principal de nuestro reloj biológico está engrasado con melatonina, la hormona del sueño que es segregada continuamente por la glándula pineal desde que anochece hasta el amanecer.

La melatonina cumple muchas funciones y una de ellas es modular la respuesta inmunitaria. Varios estudios han analizado su utilidad para reducir la gravedad de la infección por el coronavirus de la COVID-19.

Esta hormona nocturna podría ayudar a controlar la tormenta de citoquinas que puede llevar a la muerte a los pacientes, según un artículo publicado por Rüdiger Hardeland, de la Universidad de Gotinga. Además, actúa sobre la contagiosidad del virus al reducir el número de puertas de entrada en las células (receptores ACE2).

Permanecer a oscuras por la noche y dormir las horas suficientes son las maneras naturales de producir melatonina, pero también se puede tomar un suplemento con fines terapéuticos.

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