sal roja negra blanca

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Sal roja de Hawái: un volcán de salud

La sal roja de Hawái es la última incorporación al amplio surtido a nuestra disposición de sales gourmets y saludables. Es una sal con algo más que sodio y un sabor peculiar.

Claudina Navarro

La sal es un ingrediente imprescindible y durante siglos hemos utilizado la que resultaba más accesible. En España, según el lugar, hemos consumido sal procedente del mar o de minas.

A estas sales tradicionales se suman actualmente otros tipos dirigidos a los gourmets y a las personas interesadas en productos con más valor nutricional.

Así encontramos sal Maldom, flor de sal, sal rosa, del Himalaya o negra, entre otras. También existe una sal roja de Hawai que forma parte de su cultura popular, pero que entre nosotros resulta toda una novedad.

Con las propiedades de la mejor sal y de la arcilla roja volcánica

En la sal roja hawaiana auténtica, el color, que puede ir del anaranjado al marrón, es debido al contenido en una arcilla volcánica denominada alaea en hawaiano. No se encuentra tal cual en la naturaleza, sino que es el resultado de la mezcla sal marina sin refinar de las prístinas del Pacífico, con la arcilla de la desembocadura de los ríos que los hawaianos utilizan para construir las salinas.

Sagrada y medicinal

En estas salinas, se realizaban tres cosechas: la sal blanca superficial, una sal rosa de la siguiente capa y la sal roja del fondo que se había mezclado con la arcilla. Esta sal roja se utilizaba para recetas especiales, rituales sagrados y tratamientos medicinales.

Pero este modo tradicional de obtener la sal roja hawaiana no es considerado aceptable o seguro desde el punto de vista sanitario, de modo que la sal que se comercializa hoy sigue un procedmiento más aséptico, mezclando la sal con arcilla esterilizada.

De hecho, la mayor parte de la supuesta sal roja hawaiana que se comercializa en el mundo se fabrica con sal refinada de California y arcilla roja procedente de China o Brasil.

Elige sal roja de verdad

El resultado no es el mismo. La sal roja verdadera es cloruro de sodio en un 84% y en un 16% minerales y oligoelementos (más de 80), con el óxido de hierro como elemento nutritivo estrella. En cambio, la sal roja comercial es sodio en un 99,8%.

Si se quiere consumir una sal roja que guarde algún parecido con la original –con su variedad de nutrientes, con aromas que recuerdan a las nueces y con menos sabor salado que cualquiera otra sal– hay que asegurarse de que al menos se ha producido en Hawai. En concreto, tiene especial prestigio la que se elabora en la isla de Molokai.

Por otra parte, las personas que siguen una dieta esencialmente vegetariana deben recordar que la sal para uso habitual debe estar enriquecida con yodo. Especialidades gourmet, como la sal del Himalaya, la negra kala namak o esta roja de Hawái quedan para las recetas más sofisticadas.

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