Sin dormir

3 técnicas relajantes sorprendentes para lograr un descanso reparador durante el día

Con demasiada frecuencia aparecen alteraciones –en forma de estrés y depresión, por ejemplo– que son consecuencia de una mala interpretación de las necesidades de alternar el trabajo con el reposo. Con estas tres técnicas puedes darle un descanso a tu organismo durante la jornada.

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

El cuerpo y la mente no pueden funcionar ininterrumpidamente; necesitan bajar el ritmo regularmente para poder aumentarlo después. Todo, incluida la mente, se regenera en la quietud.

Además del sueño existen otras prácticas que favorecen el descanso mientras estamos despiertos y que ayudan a ganar vitalidad a lo largo del día. En este artículo te proponemos 3 técnicas muy sencillas que te proporcionan un descanso reparador.

1. Posturas que favorecen el descanso

Al dormir, el sueño y la postura procuran al organismo reposo general, pero existen otras posturas de descanso que se pueden adoptar durante el día y que son muy eficaces para recuperar el equilibrio de órganos concretos.

Reposar unos minutos después de comer en decúbito lateral izquierdo, realizando respiraciones alternas con la nariz, activa la digestión. A las dos horas, reposar en decúbito lateral derecho ayuda a vaciar el estómago. Además:

  1. Invertir el peso. Estar de pie supone una presión excesiva para la sangre y la linfa en la mitad inferior del cuerpo. Reposar en un plano inclinado, con la cabeza en la parte baja, favorece el retorno venoso y compensa la fuerza de la gravedad. Se empieza con poca inclinación durante 3-10 minutos.
  2. Postura del feto. Esta postura de yoga (balasana) procura un gran descanso general y relaja las lumbares.
  3. Relajarse de cuclillas. Agacharse en cuclillas con los talones apoyados en el suelo, los brazos entre las piernas y la cabeza hacia delante, relaja el sistema nervioso simpático.
  4. Reposar la comida

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  5. Piernas cansadas. Se levantan las piernas para reposar las venas. El Dr. Azulay lo inventó para oír mejor los tonos cardiacos, pues también favorece el retorno de la sangre al corazón.
  6. Reposo de Blechman. Se deja caer la cabeza hacia delante con el cuello relajado para soltar los músculos de las cervicales.
  7. Posición de Esculteto. Tumbado boca abajo en un plano inclinado. Mejora el retorno venoso, sobre todo de los sistemas de la porta y cava inferior.
  8. Posición de Trendelenburg. Tenderse boca arriba en una tabla inclinada, con la pelvis más alta que el corazón y las piernas colgando, ayuda a descongestionar los órganos genitales del hombre y la mujer.
  9. Reposo de Wolfenden. Se realiza tumbado en la cama y dejando colgada la cabeza boca abajo en uno de los laterales de la cama. Descongestiona las cuerdas vocales. Wolfenden la usó con vapores en el tratamiento de laringitis.
  10. Reposo lingual. Consiste en poner cara de bobo y relaja a quienes llevan demasiado "voltaje", espasmos, tics, etc.

2. El entrenamiento autógeno de schultz

El yoga es otra gran técnica que conviene tener presente para descansar durante el día. Existen varias posturas de yoga que la favorecen y ayudan a vencer el cansancio tanto corporal como mental.

Una de ellas es esta, descrita por Schultz en su Entrenamiento Autógeno. El entrenamiento autógeno de Schultz es un método natural que induce la relajación muscular y abre el camino para el conocimiento y el desarrollo de las propias posibilidades. Reduce el estrés y aumenta el rendimiento.

En Savasana o postura del muerto, tendido boca arriba cómodamente en el suelo, con las piernas ligeramente separadas y los brazos sin tocar con los costados, se cierran los ojos y se va intentando experimentar las siguientes sensaciones, todas ellas naturales.

También puede realizarse el ejercicio sentado; lo importante es estar cómodo para poder relajarse:

  • Sensación de peso. Mientras nos hallemos sometidos a la ley de gravedad, el peso es algo natural que no solemos sentir pero si prestamos atención, fijándonos mentalmente en cómo pesa nuestro cuerpo, con facilidad notaremos esa sensación, que al mismo tiempo producirá una relajación vascular.
  • Sensación de calor. Se trata de notar el calor del cuerpo. También es natural, pues nuestro cuerpo tiene una temperatura de unos 36,5º C la mayor parte del tiempo, mientras que en el exterior se da una temperatura menor: por ello es fácil notarlo. Hacerlo produce un control sobre la vasodilatación y un control vascular.
  • Notar el corazón. La tercera fase consiste en notar los latidos del corazón; también es algo normal y sencillo, pero el hecho de tomar conciencia de ello hace que se produzca cierto control que puede ayudar a la regulación cardiaca.
  • Sentir la respiración. Algo muy fácil y que ayuda al control de la misma.
  • Sentir calor en el vientre y en el plexo solar. Ayuda a regular los órganos abdominales.
  • Sentir frescor en la cabeza. Además de bienestar, produce sensación de claridad, de plena consciencia sobre lo que está sucediendo.
  • Desperezarse. Para acabar, antes de volver a la normalidad, desperezarse, estirándose y respirando profundamente, ayuda a recuperar el movimiento.

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3. Técnica de reposo para relajar los sentidos

Los sentidos, nuestra ventana al mundo exterior, son sometidos a veces a un trabajo excesivo. Darles un respiro es también una forma de descansar:

  • Reposo visual. Para relajar los ojos, lo mejor es la oscuridad. Basta con cerrar los ojos unos segundos y colocar una mano sobre ojos y frente. Puede hacerse varias veces al día, pero es más importante repetirlo con frecuencia que hacerlo durar mucho rato.
  • Reposo auditivo. Buscar un rincón silencioso o escapar un día o dos del ruido que nos rodea relaja el sistema nervioso y previene problemas de oído.
  • Reposo gustativo. Para dar reposo al paladar se puede comenzar por intentar comer, por ejemplo al día siguiente de un ayuno, toda la comida sin sabores adicionales, suprimiendo sal, azúcar, miel, aliños..., es decir, sin añadir sabor dulce, salado, ácido o amargo a los alimentos. Suprimir sabores suplementarios reconforta psíquicamente.
  • Reposo táctil. Dejar libre el cuerpo para el contacto con la tierra, el sol, el agua y el viento cubriéndolo con fibras naturales -algodón, lino, seda...- es muy liberador y devuelve sensibilidad al tacto.
  • Reposo olfativo. Consiste en oler sólo olores y aromas naturales.

Y, para finalizar, dos reposos mentales: uno, concentrarse en la realidad a través de los sentidos; el otro, la meditación. Estos reposos es bueno entrenarlos a diario aunque sea unos minutos o segundos.

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