Gana salud

8 acciones para vivir con más energía

Karmelo Bizkarra

La tierra, el agua, el aire y el sol son una parte esencial de nuestra vida y su contacto fortifica lo que somos y nuestra capacidad de superarnos y vivir más y mejor.

El ser humano, para curarse, precisa ajustarse al plan de la naturaleza, y debemos aprender a estar en contacto con sus cuatro elementos: la tierra, el agua, el aire y el sol.

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1. Toca tierra

Andar descalzos. Sobre la hierba o la arena de la playa, nos ayudará a descargar tensiones y a equilibrar la energía de nuestro cuerpo. De la misma manera, pasear por la orilla del mar o de un río, o darnos un baño cuando estemos cansados o bajos de ánimo, nos aportará vitalidad.

2. Respira con conciencia

Aquietar la mente. El aire, mediante la respiración consciente, nos despierta y nos dice que la vida transcurre entre la primera inspiración y la última espiración. Cuenta una leyenda sufí que si nuestra respiración es larga y profunda, nuestra vida será así. Y si nuestra respiración es corta y agitada, nuestra vida lo será en igual medida.

La respiración se encuentra íntimamente unida con lo emocional o anímico. Respirar tranquilamente nos permite relajar el cuerpo y aquietar la mente.

3. Toma el sol

Fuente de salud. El sol nos aporta luz, consciencia y calor. Sus rayos ultravioletas, al penetrar en la capa grasa que hay bajo nuestra piel, forman la vitamina D, que resulta imprescindible para una buena absorción del calcio.

El sol es un elemento realmente importante que hay que tener muy en cuenta en los problemas de huesos y, en especial, para prevenir o evitar el avance de la osteoporosis o la descalcificación. También favorece el crecimiento adecuado en los niños. El déficit de vitamina D se relaciona, en las últimas décadas, con el aumento de ciertos cánceres.

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4. No trasnoches

Un descanso reparador. El ciclo de la naturaleza nos conecta con lo que en realidad somos. Por eso, retirarnos a dormir antes de medianoche y levantarnos temprano por la mañana, como hacen la mayoría de los animales, ayuda a que nuestro cuerpo y nuestra mente descansen mejor.

Si aparece el insomnio, podemos realizar una retrospectiva de lo vivido durante el día, en forma de imágenes y sin pensar mucho, en orden inverso a como ha transcurrido. Esta valiosa técnica puede dejarnos en manos de Morfeo con una gran facilidad.

5. Disfruta de tu entorno

El despertar de los sentidos. La primavera es una estación preciosa para dejar el coche aparcado y caminar siempre que puedas. Leer, dejar que nos den un masaje de vez en cuando, disfrutar del sentido de lo estético observando, por ejemplo, los paisajes naturales, o realizar estiramientos y técnicas psicocorporales al aire libre, son algunas actividades que nos permitirán soltar la musculatura y que la energía fluya y circule por todo nuestro interior.

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6. Expresa tus emociones

Vivir en el presente. Aprender a decir "no" o "basta" sin que tenga que venir la enfermedad para ayudarnos. Mantenernos relajados, intentar vivir "el aquí y el ahora". Pensar menos y sentir más. Observar más que juzgar y criticar. Ser creativos, imaginativos, agradecidos e, incluso, mantener unas relaciones honestas con nosotros mismos y con los demás, son –entre otras muchas más– necesidades vitales que en demasiadas ocasiones pasamos por alto.

Frecuentemente atendemos a la ansiedad de intentar sobrevivir, en lugar de vivir de manera emocionante pero consciente y de ayudar a otros a que también lo hagan.

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7. Hazte un regalo

La celebración de la vida. Sorprendernos de vez en cuando a nosotros mismos regalándonos algo que no necesariamente tenga un coste material o rompiendo la rutina, nos puede acercar a la celebración y el disfrute del mero hecho de existir, sin más.

8. Gana salud con la dieta

Los alimentos de temporada, además de sanos y sabrosos, son más baratos y más ecológicos. P En el caso de alergias, una dieta de crudos o el ayuno ayudan a la curación.

Los alimentos crudos y las ensaladas son ideales para comenzar las comidas. Además de contener proteínas y azúcares naturales, los crudos contienen "la vitalidad" del alimento, esa misma vitalidad que se pierde junto con el aroma cuando el alimento se cuece. Asimismo, los cereales integrales ralentizan el paso de la glucosa hacia la sangre y eso hace que ni el páncreas ni el hígado se fuercen, lo que facilita muchísimo la digestión y hace disponer de más energía al resto de los sistemas (relación, eliminación y regeneración).

Comer frutas, verduras y cereales integrales posee múltiples beneficios. Uno de ellos es que contribuye a reducir la incidencia de cáncer de colon, entre otros tipos. Es bueno saberlo y aún más practicarlo.

Las comidas sencillas, sin mucha mezcla de alimentos, favorecen digestiones ligeras. Los niños, por instinto, prefieren comer así, «sin tropiezos añadidos», aunque no sepan que esto supone un gran ahorro energético para su cuerpo. Y de eso se trata, ¡de disponer de la máxima energía posible para alimentar nuestras ganas de vivir!

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