Aplicaciones terapeuticas agua mar

Aplicaciones terapéuticas

Agua de mar: un reconstituyente natural de primera

Su composición es casi igual a la de nuestra sangre, lo que la convierte en un reconstituyente extraordinario: 50 ml al día bastan para ganar salud

Montse Cano

¿Quién no ha tomado alguna vez una bebida isotónica para recuperar los minerales perdidos después de una hora de running o de ejercicio intenso? Pues, bien, esas bebidas de sospechosos colorines están cargadas de azúcares, aromatizantes y conservantes. Una opción que no parece muy saludable.

Deberíamos saber que un simple chupito de agua de mar, tan abundante en nuestro planeta y tan accesible, tiene un efecto igual de energizante. Rehidrata el organismo aportando las sales minerales perdidas y estimula el metabolismo.

Beber agua de mar puede parecer antinatural, pero en el terreno de la medicina deportiva su efectividad ha sido totalmente comprobada. Los expertos recomiendan tomarla antes y después de la sesión de ejercicio y, de esta forma, se reduce la fatiga y se mantiene mejor la fuerza física.

El poder curativo del mar

Medicina Natural

El poder curativo del mar

Aplicaciones terapéuticas del agua de mar

Pero no es solo un fantástico tónico antifatiga: sus beneficios son tan amplios que algunos médicos la recomiendan como complemento eficaz en tratamientos habituales.

El agua de mar administrada por vía oral se está usando con éxito en problemas alérgicos, gastritis, gastroenteritis y otras dolencias digestivas, insomnio, dolores musculares y articulares, enfermedades cardiacas, diabetes, cirrosis hepática, úlceras varicosas crónicas, aterosclerosis, eliminación de metales pesados…

También resulta efectiva en problemas de piel, como dermatitis o acné. Durante la menopausia mejora el dolor osteoarticular y la osteoporosis. Es útil en dolencias respiratorias, ya que facilita el drenaje de la mucosidad y "alimenta" las mucosas. Y, para finalizar, es un buen colutorio que previene infecciones bucodentales.

Con el aval de la ciencia

En todos esos casos, incluso en la hipertensión arterial, la prescribe la doctora M. Teresa Ilari, médica internista española que trabaja en Nicaragua y que es la principal divulgadora de esta terapia desde hace años. Ahora, estudios científicos le están dando la razón.

En un estudio japonés se descubrió que en el agua de mar existen disueltas moléculas orgánicas capaces de inhibir la agregación plaquetaria –el efecto de la aspirina–.

El profesor William Fenical (Universidad La Jolla, California) ha demostrado in vitro el poder antibiótico, antiinflamatorio y analgésico de los microorganismos del agua marina. Por su riqueza en oligoelementos, es un gran regenerador celular y protector del ADN, según investigadores israelíes. Y experimentos con animales han demostrado también que ayuda a perder peso.

Activa la inmunidad

Ahora bien, lo fundamental es que el agua de mar ejerce algún tipo de activación celular y provoca una adecuada respuesta inmunitaria.

"Es nutritiva y curativa porque contiene casi todos los minerales y oligoelementos de la tabla periódica, además el fito y zooplancton", explica la doctora Ilari.

Además de una rica composición en minerales, oligoelementos y proteínas, aporta hidratos de carbono, vitaminas y ácidos nucleicos, contenidos en el plancton y en la biomasa propia del mar, y todo este cóctel supone un completo nutriente para las células.

El origen de la terapia con agua de mar

¿A quién se le ocurrió que es buena para la salud si todos sabemos que los náufragos mueren al beber agua salada? El conocimiento de esta terapia lo debemos al científico francés René Quinton (1867-1925), que demostró la similitud de la composición del plasma sanguíneo con la del agua de mar, de donde surgió la vida en la Tierra hace millones de años.

También estableció que las células humanas pueden mantenerse vivas en ese agua de mar primigenia, menos salada que la actual. Así que, diluyendo el agua marina para rebajar la concentración de sales y acercarla a la de la sangre, consiguió un plasma marino con el que curó a miles de personas –niños con grave desnutrición, gastroenteritis o cólera– en una época en la que no había antibióticos.

Cómo tomar agua de mar

El consejo de la doctora Ilari es diluirla con agua dulce en una proporción de 1 a 3: una parte de agua salada por tres de agua dulce, zumo o infusión para darle un sabor más agradable.

Cuánta hay que beber

Como reconstituyente para el organismo, entre 30 y 50 ml al día bastan, pero la doctora Ilari no duda en aconsejar beber 250 ml al día. El límite máximo sería de 500 ml para personas que estén enfermas y como complemento al tratamiento médico.

Cómo se logra que su consumo sea seguro y saludable

Las empresas que comercializan agua marina como complemento nutritivo la recogen en los vórtices marinos, lugares donde confluyen diferentes corrientes, por ser zonas ricas en fitoplancton y zooplancton, y con un agua hiperoxigenada. Se extrae a más de 10 m de profundidad y lejos de rutas marítimas, puertos y zonas habitadas.

Después pasa por un proceso de microfiltrado en frío y esterilización para ser consumida con seguridad. Se envasa bien sin diluir o bien diluida con agua dulce (isotónica).

La empresa Ibiza y Formentera Agua de Mar, además de agua para beber y para cocinar, comercializa ediciones especiales de plasma marino extraído durante fenómenos astronómicos singulares, como noches de Luna llena durante el solsticio de verano o durante el paso de las Perseidas. Sus responsables aseguran que su poder energético es más alto.

La Fundación Aqua Maris (Badalona) dispone de un pozo de agua marina que se depura de forma natural gracias al cuarzo de la arena subterránea. De este pozo surten a sus socios.

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