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Ayuno y meditación para aprovechar la vulnerabilidad a nuestro favor

Conectar con la vulnerabilidad es clave para experimentar alegría, compasión y conexión. ¿Cómo afinar la sensibilidad para aprovechar la vulnerabiliad en nuestro favor? El ayuno y la meditación nos pueden ayudar.

Decía la psicoterapeuta Miriam Greenspan que la vulnerabilidad es la clave de nuestra capacidad humana de empatía; nuestra capacidad de sufrir, pero también de experimentar alegría; de dolor, pero también de compasión; de soledad, pero también de conexión.

"Es el corazón abierto, frágil pero fuerte, fácilmente herido pero capaz de gran compasión y amor. El intento de controlar la vulnerabilidad es comprensiblemente humano. Al mismo tiempo, este tipo de control nos cierra y deja fuera una gran parte de la maravilla de estar vivos, del misterio del cosmos. Disminuye nuestra capacidad de vivir y de escuchar lo que la vida nos enseña", decía Greenspan.

Entonces, ¿cómo afinar la sensibilidad para aprovechar esa vulnerabilidad a nuestro favor? Combinar ayuno con meditación nos ayudará.

Si quieres profundizar sobre la técnica de la meditación, quizá te interese el curso Mindfulness: reduce el estrés y la ansiedad en 8 semanas de la Escuela Cuerpomente.

Centrarse a través del ayuno

Algunos naturistas aseguran que "todo lo que no comemos hace bien a la salud". Quizá exageran, pero la renuncia del cuerpo a la energía exterior parece despertar una poderosa fuerza interna.

Ayunar, aunque sea de forma breve o con ayuda de líquidos (caldo vegetal, zumos), es uno de los más grandes e ignorados "medicamentos" que existen. Hay quien dice que no se le presta atención porque es gratis y exige un poco de esfuerzo.

Un ayuno, aunque sea breve (uno, dos o tres días) ayuda a sentirse mucho más despierto, vital y concentrado.

También pueden hacerse ayunos largos si son seguidos por un terapeuta y con un final que permita el paso paulatino a la alimentación normal.

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Controlar al corazón hambriento

Tenemos un corazón hambriento, pero nuestras necesidades de alimento comestible son realmente pequeñas; en todo caso mucho menores que todo lo que se puede llegar a comer.

Podemos controlar mucho mejor lo que va a parar a nuestro estómago y reducir poco a poco esas necesidades, manteniendo una vida plena y rebosante de energía.

Que podemos cuidar mejor los alimentos que dan forma a nuestro aliento vital es algo que saben bien quienes nos leen.

Y que de la elección del resto de "alimentos" que nos nutren depende cómo vivimos, pensamos y sentimos, también.

Saber cocinar nuestra vida ayuda a cuidarse mejor, tanto a uno mismo como a los demás.

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Meditación en tres tiempos

La atención hacia la fragilidad de la vida ayuda a degustarla mejor. Es como el agua para los maestros taoístas de Huainan: "Los que viven cerca del río canalizan las aguas para regar sus jardines. El agua no se queja de si está en el río o en los jardines. Así, el sabio está contento con su situación y se regocija con lo que le ha tocado".

Lo frágil apenas gasta recursos en protegerse, no es su prioridad. La flor, la espiga, la gacela, llevan la vida en sí mismas y son un vehículo de vida para otros seres.

El dar se antepone aquí al tomar, con los riesgos que aparentemente conlleva: solo tienes lo que das.

Por ello, combinar el ayuno con un poco de meditación puede ayudar a redescubrir la maravilla de la vida.

A modo de simple ejemplo, Ricard Rotllán propone la llamada meditación sobre los tres tiempos:

  1. Ponte cómodo y desarrolla la intención de meditar para el bienestar de todos los seres. Tranquilamente, observa cómo el aire entra y sale por la nariz. Al inhalar, es el momento presente. Retén el aire unos segundos: la inhalación ya es pasado; la retención es el presente. Y ahora vendrá una exhalación, que es el futuro. Exhala, cómodamente, y ya deja de ser futuro, ahora es el presente.
  2. Vuelve a inhalar. La exhalación dejó de ser presente, ya es pasado. Retén: la inhalación ya es pasado; la retención es ahora el presente. Y el futuro, la exhalación que haces ahora, se convierte en presente...

Así estamos, de hecho toda la vida. Momento a momento. Pasando del pasado al presente y al futuro. Medita en esto profundamente. Mejorarás tu vida. Y dedícalo para el beneficio de todos.

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Algunos libros para reflexionar sobre la fragilidad de la vida

  • Martes con mi viejo profesor; Mitch Albom, Ed. Maeva
  • Mensajes del Universo; Mike Dooley, Ed. Urano
  • Tao Te Ching y Hua Hu Ching; Lao Tsé, Ed. Océano

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