Ejercicio terapéutico

Beneficios para el cuerpo y la mente de practicar paddle-surf

Núria Aragonès Riu

Las actividades acuáticas y el paddle-surf en particular pueden ser una poderosa herramienta de autoconocimiento y reconexión con uno mismo, con el entorno y con la vida.

Todos hemos experimentado alguna vez el poder sanador del mar: uno se mete en el agua cansado y enfurruñado en sus propias cavilaciones y sale con el ánimo dispuesto y las energías renovadas. Pero, con el paddle-surf podemos ir mucho más allá de estos momentos ocasionales y establecer una relación más consciente y duradera con el mar y la actividad física, aprovechando al máximo todos los beneficios que éste nos brinda.

El potencial que conlleva nuestra relación con el medio marino lo demuestra el reciente desarrollo de una disciplina científica llamada “Ocean and Human Health”, que estudia, entre otros aspectos, los beneficios del ecoturismo marino y las actividades acuáticas sobre la salud y el bienestar de las personas. La investigación europea en la materia ha probado loslos probados beneficios de la exposición a “espacios azules” y la práctica de deportes de agua sobre la salud humana: el llamado “blue health effect”.

Beneficios saludables del paddle-surf

La práctica de una actividad sencilla como el paddle-surf (o stand-up-paddle) cuyo principio básico es el remar de pie encima de una tabla, representa una opción al alcance de todas las edades y capacidades físicas que además de movilizar el cuerpo nos ayuda a reconectar con nosotros mismos y con el medio natural que nos rodea.

  • La acción de subirnos a una tabla e intentar mantener el equilibrio nos obliga a tomar consciencia del estado de nuestro cuerpo y de la agitación de nuestra mente.
  • La práctica asidua en solitario puede acercarse incluso a una experiencia meditativa. Interrumpir el parloteo mental y fijar la atención en el equilibrio y en las sensaciones al deslizarnos por el agua, nos permite reconectar con el momento presente y entrar en un estado contemplativo, distanciándonos así de las preocupaciones y quehaceres cuotidianos de la mente.
  • Con el acto repetitivo de la remada, el cuerpo entra en modo automático, los pensamientos van fluyendo con más ligereza y poco a poco nos sentimos más integrados con la potente energía de la naturaleza que nos rodea.
  • Conforme vayamos adquiriendo más práctica, aprenderemos a sincronizarnos con el movimiento del viento y de las olas, llegando a sentir la fusión de todas estas fuerzas en una misma unidad de rebosante plenitud.
  • Ganar autoconfianza. El paddle surf es una excelente oportunidad para ejercitar la confianza en nuestro cuerpo y en nuestras posibilidades, soltándonos cada vez más y adoptando una actitud lúdica frente a la vida.

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Meditar sobre las olas

Manel Saltor, coach transformacional experto en meditación vipassana, explica que tanto la práctica de surf como de stand-up-paddlepermite acceder a otro estado de conciencia y nos conecta con la totalidad del universo: “La sensación es parecida a la que entras en meditación profunda, cuando el “yo” se diluye y entra a formar el “todo”, explica el experto.

Ola, tabla y surfista pasan a ser una nueva entidad, una unión espontánea de diferentes fenómenos que viajan en el espacio-tiempo.

Y esa unión, a su vez, se integra con todo el escenario del momento”, explica Manel Saltor, autor del libro Mente abierta, vida plena.

En medio de nuestras ajetreadas vidas, cuando incluso en vacaciones buscamos compulsivamente estímulos que nos mantengan ocupados, esta práctica nos obliga a parar y sintonizar con nosotros mismos, lejos de dispositivos electrónicos y de cualquier distracción ajena a la simple experiencia del cuerpo y del entorno.

Esto supone asimismo una gran oportunidad de autoconocimiento, ya que entramos en contacto directo con posibles rigideces, tensiones y emociones que emergen cuando salimos de nuestra zona de confort.

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Cómo practicar la conciencia plena sobre la tabla

El hecho de remar encima de una tabla, por simple que parezca, supone un acto de conciencia plena a todos los niveles: ejercitamos el cuerpo físico, el control de la mente, la canalización de las emociones, el autoconocimiento, nuestra disposición y actitud frente a la vida, la conexión con la potente energía de la naturaleza y el reconocimiento, en definitiva, de que somos parte de ella.

Miquel Roigé, entrenador en Molokai S.U.P. Center, nos propone un ejercicio de auto-observación muy útil para empezar la práctica.

  1. Cierra los ojos, respira profundamente y ve escaneando mentalmente el cuerpo de arriba a abajo, relajándolo paulatinamente.
  2. Cuando llegues a la planta de los pies, siente el contacto con la tabla y fíjate en las sensaciones, el tacto, la rugosidad, profundizando cada vez más, hasta conectar con el movimiento del mar.
  3. En este punto de inestabilidad focaliza tu atención en las reacciones del cuerpo, tratando de mantenerlo relajado y suelto, dejando que se mueva libremente y permitiendo que vaya encontrando el equilibrio por sí mismo de manera natural.

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Una manera de fluir por la vida

En el agua como en la vida, solo la ligereza nos permitirá avanzar hacia la dirección que elegimos, mientras que la rigidez nos mantendrá estáticos o nos llevará a la deriva.

Tanto si practicamos en grupo como si es en solitario, la noción de juego resulta de vital importancia en todo este proceso: avanzar, retroceder, caer al agua decenas de veces y volver a subir nos recuerda cuán gozoso es sumergirse en el juego y la experimentación olvidando las pretensiones y relativizando el miedo al error. Atreverse a explorar los propios límites con la curiosidad de un niño que no se juega nada, sabiendo que si se cae, siempre podrá volver a levantarse.

La conexión con el entorno natural es otro de los grandes beneficios que nos brinda esta actividad. Abrimos nuestra afectividad a la naturaleza y al bienestar que nos aporta, estableciendo una mayor conciencia y reciprocidad en nuestra relación con el medioambiente. Las práctica deportiva en el mar nos responsabiliza de nuestras acciones y nos motiva a mantenerlo limpio y cuidado.

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