Toma conciencia

6 causas de los problemas de mandíbula

Dra. Ana Delgado

Apretar los dientes al dormir, a menudo por estrés, es la principal causa de los problemas de mandíbula. Pero también influyen la postura, ciertos hábitos y la constitución personal.

Al nacer la mandíbula permite tomar el primer aire, el primer alimento, el amor de la madre. En la lactancia el bebé debe succionar, respirar por la nariz y a la vez tragar, lo que estimula la forma de la articulación y el crecimiento equilibrado del hueso.

Con la edad la mandíbula va variando. La del bebé es estrecha, pero se ensancha y en la edad adulta llega a su máximo tamaño. En la vejez, si se pierden dientes, vuelve a estrecharse.

Es una articulación multifuncional: interviene en abrir la boca, masticar, respirar y tragar, además de hablar, besar, amar… En un solo día puede llegar a hacer ¡diez mil movimientos!

Los problemas suelen tener una causa a la vez física y emocional

El conjunto de problemas que afectan a la articulación y a los músculos que la rodean se conoce como disfunción de la articulación temporo-mandibular.

En una fase inicial se siente solo dolor muscular. Con el tiempo puede producirse una subluxación o luxación discal reducible: se oye un clic al abrir o cerrar la boca, con una discreta desviación al abrir, como un esguince.

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Las principales causas de los problemas mandibulares son:

1. Respirar por la boca

Conviene respirar por la nariz. La respiración bucal junto con una deglución atípica (con la lengua entre los dientes) impide una buena oclusión.

2. Oclusionar incorrectamente la mandíbula

Cuando el maxilar superior y la mandíbula no se relacionan bien entre ellos, o bien uno es más grande o estrecho o está hacia delante o atrás, pueden aparecer problemas en la articulación temporo-mandibular y de postura.

Una mandíbula desviada hacia un lado produce una asimetría postural de los hombros hacia el mismo lado. Llevar una prótesis mal ajustada o un diente que choca antes de tiempo con su antagonista también puede dar problemas.

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3. Sufrir golpes o caídas

Cráneo, sacro y mandíbula están conectados. Una caída sobre el coxis o un latigazo cervical (un golpe por detrás, como en el coche) pueden incidir en la mandíbula.

Un osteópata puede ayudar a reequilibrar el eje cráneo-sacro-mandibular.

4. Tener hábitos inadecuados

Poner la lengua baja al tragar, morderse las uñas, el mordisqueo de labios o mejillas o los piercings en la lengua o el labio favorecen los problemas articulares de mandíbula.

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5. Sufrir bruxismo

Esta contracción inconsciente de los músculos masticatorios es una defensa fisiológica ante el estrés. Es habitual al dormir. Si se prolonga puede desgastar los dientes, retraer las encías y dañar la articulación temporo-mandibular. A veces se ejerce tanta fuerza que se fracturan dientes. Al despertar puede haber espasmo y dolor muscular.

El problema se agrava si hay mala oclusión.

6. Presentar laxitud de ligamentos

Hay personas altas y delgadas que tienen los ligamentos muy flexibles. Son personas de constitución fosfórica o fluórica a las que puede resultar útil la homeopatía. A veces un simple bostezo puede ser problemático en estos casos.

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