Cómo prevenir los problemas de tiroides

Cuídate

8 hábitos para proteger tu tiroides de forma natural

La dieta y el estilo de vida influyen sobre el desarrollo de la tiroiditis, una enfermedad autoinmune cuya incidencia no deja de crecer.

Carmen Méndez

Vas conduciendo tu coche y de repente, por propia iniciativa, acelera brutalmente y no consigues frenarlo, algo que te extraña porque el día anterior no pasaba de 20 km/h aunque apretaras el acelerador hasta el fondo.

También por momentos falla la dirección y vas dando bandazos intentando no salirte del trazado de la carretera. Luego se apagan las luces y te quedas a oscuras. Se vuelven a encender pero vas dando largas que provocan el malestar de los que circulan de frente.

En el taller la única solución que te proponen es añadir un aditivo al combustible.

A una experiencia desesperante similar, pero con su propio cuerpo, se enfrenta el 8% de la población que padece –a menudo sin saberlo– una patología llamada tiroiditis de Hashimoto.

Esta enfermedad provoca la inflamación y la degeneración de la glándula tiroides, que se encuentra sobre la tráquea, en la base del cuello, debido al ataque del propio sistema inmunitario.

Cómo prevenir la tiroiditis de forma natural

Una de las señales de tiroiditis de Hashimoto es tener altos los niveles de anticuerpos en sangre. Los síntomas iniciales pueden ser leves y difusos, como fatiga, estreñimiento, piel seca y aumento de peso.

Una vez diagnosticada la tiroiditis autoinmune, es necesario tomar hormona sintética, pero la dosis se puede minimizar abordando las causas que contribuyen a su desarrollo.

1. Cuida el intestino

Toda patología autoinmune se gesta en el intestino, ya que el 70% del sistema inmunitario se halla ahí.

Debemos evitar todo aquello que lo inflama: los pesticidas, las comidas procesadas, los metales pesados, los lácteos, los azúcares, las aguas cloradas y fluoradas, así como el exceso de gluten, soja y proteínas animales.

2. Asegúrate los micronutrientes

Es importante garantizarse la obtención de selenio (400 mcg/ día), yodo (sin pasar de los 20 mg diarios), vitamina D3 (9.000 UI/día, como suplemento en forma líquida), magnesio, cobre, hierro, zinc, vitaminas E y B12, así como l-tirosina (2 g/día en ayunas), l-glutamina (6 g/día en dos tomas) y probióticos (alimentos con bacterias).

El selenio baja los niveles de anticuerpos, la l-tirosina aumenta la energía para realizar la actividad diaria sin tanta fatiga y la l-glutamina mejora la mucosa intestinal.

3. Equilibra las hormonas

Utiliza métodos anticonceptivos naturales.

También trata los síntomas de la menopausia de forma natural.

4. Evita los tóxicos

Hay sustancias químicas con efecto hormonal en los productos de limpieza y cosméticos no ecológicos, el aire contaminado y los plásticos.

También conviene tomar solo los antibióticos y medicamentos imprescindibles.

5. Relájate

El descanso, la meditación, las técnicas de relajación y las actividades placenteras (bailar, pintar…) previenen la fatiga suprarrenal y el exceso de hormonas del estrés.

6. Descarta infecciones

Los virus de la hepatitis C, Epstein-Barr, HTLV-1 y parvovirus B19, la bacteria Helicobacter pylori y la Yersinia enterocolitica pueden estar en el origen de un trastorno autoinmune.

Asegúrate de que no sufres estas infecciones.

7. Plantas y aceite de coco

La esencia de sándalo (Santalum album) es eficaz para tratar los nódulos que acompañan la inflamación. Aplica unas gotas de aceite esencial sobre la piel del cuello.

La ashwagandha (1.000 mg/día) alivia el estrés y equilibra las hormonas.

El aceite de coco estimula el funcionamiento de la tiroides, mejora el metabolismo de las grasas y ayuda a controlar la glucosa en sangre. Utilízalo como grasa sana en la cocina.

8. Elimina o reduce

  • Gluten. Aunque no se sabe exactamente por qué, las personas con enfermedades autoinmunes suelen ser sensibles al gluten (presente en trigo, avena, centeno, cebada, kamut y espelta) y al eliminarlo de su dieta a menudo mejoran su estado general.
  • Soja y derivados. Son bociógenos, es decir, inhiben la absorción del yodo, lo que perjudica a la tiroides. Además sus isoflavonas reducen la producción de hormonas tiroideas bloqueando la actividad de la enzima TPO. Consúmela con moderación o elimínala.
  • Leche y lácteos. Tanto el azúcar (la lactosa) como la proteína (la caseína) y sus inhibidores de la proteasa producen un efecto irritante sobre la mucosa intestinal y la flora que colabora con el sistema inmunitario.
  • Las coles. Aunque son hortalizas muy sanas, la familia de las Brassica oleracea contiene glucosinolatos y progoitrina, que inhiben la absorción del yodo. Reduce o evita las coles, los nabos, los rábanos y la mostaza.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de Cuerpomente?