Recuperar control de nuestra salud

Por una sanidad más abierta

Dejar de ser pacientes y tomar las riendas de nuestra salud

La sanidad debería estar al servicio de la salud de todos. Pero mejorarla y recuperar el control de nuestra salud pasa por la participación ciudadana en las políticas sanitarias.

Jesús García Blanca

Un dicho de la antigua China sentenciaba "el médico corriente cura la enfermedad, el médico bueno cura la persona, el médico excelente cura a la comunidad".

Este dicho nos muestra hasta qué punto la medicina tradicional mantenía una visión holística que solo recientemente estamos comenzando a redescubrir e incorporar a la medicina moderna: junto con los factores psicoemocionales y medioambientales debemos tener en cuenta los factores sociales.

Las instituciones pueden jugar un papel clave de apoyo a las decisiones individuales, de modo que el avance hacia la autogestión de la salud debería complementarse con reivindicaciones sociales y acciones colectivas que refuercen la responsabilidad individual, así como la participación de los ciudadanos en todas las políticas sanitarias.

Recuperar el control de nuestra salud y del sistema sanitario

El paso más importante es poner las instituciones al servicio de la salud.

Esto significa romper con la influencia de la industria farmacéutica, que en estos momentos controla o determina en gran medida la formación de los profesionales, la información especializada y la que llega al ciudadano de a pie, la investigación médica y la orientación científico-médica en la que se basan los sistemas sanitarios públicos y privados.

Solo rompiendo con esta situación podremos recuperar el control de nuestra salud. Pero necesitamos, además, otros cambios.

1. Una sanidad verdaderamente pública

Los sistemas sanitarios, que deberían ser verdaderamente públicos y estar gestionados por los ciudadanos, deberían estar al servicio de la salud y no de la administración de remedios sintomáticos farmacológicos que no inciden en las verdaderas causas de las enfermedades sino que contribuyen precisamente a esconderlas.

Estas causas tienen en su mayoría un origen múltiple: alimentación, educación, condiciones laborales, planificación urbana, destrucción de ecosistemas, industrialización y apropiación de recursos naturales por parte del gran capital o falta absoluta de procesos reguladores que defiendan la salud y los derechos de los consumidores.

2. Profesionales con una mirada más amplia

También son necesarios cambios en la formación de los profesionales. Para poder introducirlos es preciso que los médicos, enfermeros, analistas y el resto de personal que va a ponerlos en práctica se formen con otra visión de la salud y de la medicina.

Una visión que sustituya el actual papel autoritario o paternalista que ordena y prescribe, por un papel de consejeros que aporten sus conocimientos y experiencia para asesorar a los ciudadanos de modo independiente y plural.

No pueden limitarse a trasmitir las consignas de la industria farmacéutica y de un modelo médico cerrado que no solo está fracasando a la hora de tratar numerosos problemas de salud, sino que no cesa de provocar nuevas enfermedades, hasta el punto de que los fármacos son actualmente la tercera causa de muerte en el mundo.

3. Más participación ciudadana

Necesitamos mecanismos que garanticen que la participación no sea un trámite decorativo, sino que se plasme en actuaciones concretas y reales que abarquen todo el sistema de salud, empezando por la elaboración de los presupuestos y pasando por la organización interna.

Esto incluye la elaboración de normativas, el diseño de políticas y programas, los debates sobre contenidos y, lo más importante e inmediato, que podamos tomar decisiones informadas sobre los procedimientos e intervenciones sanitarias.

Actualmente existe un derecho "de consentimiento informado" que en la práctica se convierte en un mero trámite con la finalidad de proteger legalmente al médico. El paciente no escoge entre auténticas alternativas, ya que el sistema sanitario está totalmente dominado por un único modelo médico y la opción que se le ofrece es la de consentir una solución que el médico suele presentar como única.

4. Una información y una prevención reales

Necesitamos nuevas vías para informar a la población y a los profesionales mediante publicaciones libres, asociaciones ciudadanas y profesionales no patrocinados por las farmacéuticas.

Romper con la medicalización permitiría un enfoque ecológico de la prevención que contemplaría los problemas de salud como desequilibrios causados por las condiciones de vida, especialmente las de comienzo de la vida.

Es necesario impulsar leyes y fondos para la crianza ecológica, empezando por la protección de las criaturas con permisos maternales de larga duración que favorezcan un desarrollo adecuado durante los primeros años. Esta sería una medida preventiva clave si se quiere promover una sociedad armónica.

Los permisos maternales de larga duración son una medida clave para una sociedad saludable.

5. Dejar de ser "pacientes"

Tomar las riendas de nuestra salud tiene también profundas implicaciones sociales.

La organización mediante colectivos que impulsen la participación y garanticen la capacidad de decidir y el derecho a recibir información es un primer paso para conseguir cambios legales que construyan otro modelo sanitario en el que los ciudadanos tengamos un papel activo –no "paciente"– en la gestión de nuestra salud.

De hecho, existen ya algunas iniciativas que combinan los principios de la ecología y la economía solidaria.

Un ejemplo es la Cooperativa Integral Catalana es una iniciativa de transformación social basada en la autogestión, la autoorganización y la democracia directa.

Uno de sus proyectos es Salud Pública Cooperativista, que impulsa una concepción holística de la medicina, salud integral humanizada y de calidad, así como diversas iniciativas de educación para la salud.

Otro es la Cooperativa de Salut, que complementa los servicios sanitarios alternativos con cursos y talleres, y trabaja con un modelo socio-económico cooperativista, solidario y participativo basado en la equidad y la sostenibilidad.

Etiquetas:  Salud Terapias

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de Cuerpomente?