Alternativas

Dieta cetogénica: una potente terapia contra el cáncer

Claudina Navarro

La dieta cetogénica propone sustituir carbohidratos por una proporción de grasas sanas y proteínas para obtener un efecto terapéutico contra el cáncer.

El objetivo de la dieta cetogénica como terapia anticáncer es alimentar a las células sanas y debilitar o matar de hambre a las enfermas.

Esto es posible porque las células sanas pueden obtener la mayor parte de la energía que necesitan de las "cetonas", "cuerpos cetónicos" o "ácidos cetónicos", moléculas que el hígado elabora a partir de las grasas.

En cambio, la mayoría de células tumorales no son capaces de hacerlo, pues su alimento preferido es la glucosa, seguido de las proteínas.

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Dieta cetónica, grasas en lugar de carbohidratos

Para producir cetonas es necesario sustituir casi la totalidad de los alimentos con hidratos de carbono (cereales, legumbres y frutas) de la dieta estándar por grasas.

La poca glucosa que necesitan algunas células (los glóbulos rojos, por ejemplo) se satisface con la pequeña cantidad aportada por los alimentos permitidos y por la fabricada por el propio organismo.

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Si no existe alguna rara alteración metabólica o genética, la dieta cetogénica es sana y carece de efectos secundarios (salvo una sensación de bajada de la energía al principio, que se supera en unos días). No solo eso, mejoran muchas variables que pueden estar alteradas: bajan los niveles de azúcar, insulina y triglicéridos, y sube el colesterol bueno HDL.

Y, pese a la mala fama de las grasas, no suele aumentar el peso, pues resulta saciante.

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No solo debilita las células cancerígenas. Las cetonas reducen la inflamación, inhiben factores hormonales procancerígenos y refuerzan los beneficios de la quimio y la radioterapia.

Según las biólogas Ulrike Kammerer y Christina Schlatterer, la dieta cetónica produce los beneficios del ayuno sin sus inconvenientes, sobre todo si se asocia a una actividad física moderada y regular.

La dieta cetogénica es utilizada por médicos integrativos, pero todavía no existen estudios suficientes como para que forme parte del tratamiento protocolario contra el cáncer (lo es para otra enfermedad: la epilepsia infantil que no responde a los medicamentos).

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La doctora Natalia Eres la considera eficaz, pero no una panacea, pues algunos tumores son capaces de alimentarse de las grasas. Y es una dieta difícil de seguir en casa, advierte. Es fácil pasarse con los carbohidratos o con las proteínas, lo que impide la producción de cetonas y arruina la dieta.

Para asegurarse de que se hace bien es necesario realizar analíticas de cetonas, glucosa y cortisol.

La pirámide cetogénica

Para que el hígado produzca cetonas los glúcidos se limitan a 20-50 g diarios. En la dieta cetogénica la mayor parte de la energía (más del 60%) procede de las grasas. Las proteínas son moderadas (20%).

En la base de la pirámide están las grasas con 8-10 raciones diarias. Algunos ejemplos son: 100 g de aguacates, 30 g de tahini, 30 g de aceitunas y 30 g de aceite de coco.

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Le siguen las hortalizas con 5-7 raciones al día. Estas pueden ser 120 g de verduras como coles o lechugas. Otra opción es tomar 60 g de hortalizas más dulces: zanahorías, pimientos...

A continuación hay 3-4 raciones de proteínas. Por ejemplo, 100 g de tofu o de seitan, 30 g de frutos secos o semillas.

Y en la cúspide encontramos las frutas con 2-3 raciones diarias. 30 g de manzanas o 50 g de fresas u otras bayas.

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