Medicina del futuro

Medicina integrativa: qué es y qué la diferencia de la tradicional

Manuel Núñez y Claudina Navarro

Solo existe una medicina: aquella que previene, cura o da al paciente calidad de vida. La medicina integral o integrativa rompe así la distinción entre los enfoques convencional y alternativos, aunando lo mejor de cada uno.

A veces el futuro se encuentra en el presente. Cada vez es más común hallar profesionales de la salud que practican la denominada medicina integrativa o integral. Se trata de una visión de la salud a la que no le interesa posicionarse exclusivamente a favor de la medicina convencional o de las medicinas naturales o alternativas.

Para los profesionales que practican la medicina integrativa existe una sola medicina: la que cura. El objetivo es aplicar en cada momento la técnica o terapia que resulte más útil para el bienestar del paciente. Además, ponen por delante a los pacientes como personas, tratándolas tanto en el aspecto físico como en el emocional, no solo como un cuerpo sin nombre y sin nada que decir que ha enfermado.

Los pacientes quieren participar en el tratamiento

La medicina integrada ha aparecido como respuesta lógica a dos tendencias crecientes. La primera está protagonizada por los pacientes que con toda naturalidad recurren a los tratamientos que cuentan con apoyo institucional y, a la vez, a las terapias cuya eficacia todavía se cuestiona oficialmente, como la acupuntura o la homeopatía.

Recordemos que, según un estudio realizado por Alex Molassiotis, de la Escuela Universitaria en Enfermería y Trabajos Sociales de Manchester (Reino Unido), uno de cada tres enfermos europeos con cáncer recurre actualmente a terapias como la fitoterapia y la homeopatía. El 50% de ellos busca aumentar las defensas contra la enfermedad, el 40% desea mejorar su estado físico y el 35%, el emocional.

La segunda tendencia se manifiesta a través de los médicos con una sólida formación académica que se interesan por las medicinas naturales. Una prueba tangible de este hecho es que más de 2.000 licenciados en toda España poseen hoy algún tipo de formación en terapias no convencionales.

Para el doctor Andrew Weil, uno de los principales divulgadores de la medicina integrativa a través de sus libros y de su trabajo como profesor en la Universidad de Arizona (Estados Unidos), "la medicina integrativa es el camino del futuro, no solo porque es la clase de medicina que la mayoría de los pacientes reclaman, sino también la que desean ejercer cada vez más médicos".

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Ciudadanos y profesionales de la salud están construyendo un nuevo modelo de atención médica que se ofrece como una opción mejor que los actuales sistemas de salud, dominados por la burocracia y los intereses económicos.

También se presenta como un horizonte para los terapeutas naturales que trabajan de manera aislada y que parecen enfrentados con la medicina científica moderna. Es un modelo que por el momento se ensaya con distintas fórmulas en clínicas pequeñas, centros de salud avanzados o algunos departamentos de los grandes hospitales públicos.

¿Qué es la medicina integrativa?

La medicina integrativa es algo más que buenas intenciones. Los expertos han definido una serie de principios que la caracterizan:

  • Se trata de una práctica centrada en el paciente. Quiere decir que tiene en cuenta sus decisiones y su capacidad para gestionar la enfermedad.
  • También significa que, además de proporcionar el tratamiento adecuado, considera aspectos como su estado emocional o sus creencias sobre la enfermedad. Así es posible que médico y paciente construyan una relación de calidad, basada en la confianza y la empatía, que influye sobre el resultado del tratamiento.
  • En consecuencia, no son admisibles las consultas marcadas por el cronómetro y los tratamientos no son los protocolarios para cada enfermedad, sino que se personalizan. La medicina integrada recupera el factor humano en el arte de curar, algo que no ha podido cuantificarse en los ensayos clínicos y que amenazaba con desaparecer frente a la capacidad de diagnóstico de los análisis y los escáneres.
  • Se recurre a la combinación de terapias. Se considera que la capacidad del cuerpo para curarse por sí mismo debe ser estimulada, algo que puede hacerse a través de la homeopatía, la dieta o las técnicas de relajación. Siempre que sea posible, se prefieren las intervenciones con menos efectos secundarios y menos invasivas, pero también se reconoce la utilidad de recurrir a los medicamentos sintéticos, la cirugía o la quimioterapia. En la medicina integrativa del futuro se podrían combinar, por ejemplo, la terapia con células madre y las plantas medicinales.

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Tradición e investigación

Otra característica es la síntesis de ciencia y sentido común. A menudo se critican las terapias naturales porque no se someten supuestamente al escrutinio del método científico riguroso. Y al mismo tiempo se mira para otro lado ante prácticas médicas habituales que no están justificadas, como la prescripción de antibióticos cuando no es necesario.

La medicina integrativa está abierta a las visiones tradicionales de la salud que están avaladas por la experiencia, aunque no posean ensayos clínicos concluyentes, pero también aprecia las pruebas científicas sobre la eficacia de cada tratamiento. Los profesionales de la medicina integrativos utilizan tres parámetros:

  • Eficacia. Con una escala evalúan la eficacia de los tratamientos que se pueden aplicar. Así, han comprobado que la dieta y la nutrición ortomolecular, y las disciplinas físicas –como la osteopatía, la quiropráctica o ciertos masajes– cuentan con publicaciones científicas que avalan sus resultados. También se han publicado estudios rigurosos sobre la fitoterapia y las terapias mente-cuerpo. Luego existe una serie de tratamientos que podrían definirse como "energéticos", como la kinesiología, el reiki o las flores de Bach, sobre los que no hay acuerdo científico, pero que en general carecen de efectos secundarios y que tienen un lugar en una práctica clínica abierta y tolerante, puesto que muchos pacientes sienten que les beneficia.
  • Inocuidad. El segundo parámetro es importante en este sentido, ya que establece una ley: cuanto mayores son los riesgos y los efectos secundarios que entraña un tratamiento, más grande debe ser la exigencia de evidencias científicas a su favor. Y al contrario, cuanto más inocuo resulta, menos dificultades debiera encontrar para su aplicación.
  • Ahorro. Finalmente, el tercer parámetro tiene en cuenta el coste económico de los tratamientos. Apostar por un análisis racional de la eficacia, la seguridad y el precio significa prácticamente una revolución de las actuales prácticas sanitarias.

En el contexto de la medicina integrativa, la promoción de hábitos sanos y la prevención son algo más que bonitas palabras. Mientras que la medicina convencional investiga las enfermedades, la medicina integrativa se interesa por el mantenimiento de la salud o estado de equilibrio entre todos los sistemas que componen el organismo.

En este sentido, el médico no debe hacer solo gala de unos grandes conocimientos académicos, sino que ha de intentar ser un ejemplo de las actitudes y comportamientos que favorecen la salud.

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Trabajo en equipo

Los centros de salud inspirados por la medicina integrativa intentan ofrecer continuidad en la atención. Es decir, en la medida de lo posible, los pacientes deben realizar las consultas, pruebas y tratamientos en el mismo lugar, a manos de médicos que sigan su evolución y tengan acceso a toda la información sobre su caso.

El enfermo no debe tener la sensación de que pasa de experto en experto, sino de que es acogido por un médico de referencia y un grupo de profesionales que lo conocen y trabajan en equipo.

Para la doctora Josepa Rigau, especialista en inmunología, formada en Alemania, "trabajar con un equipo de profesionales con los criterios de la medicina integrativa es como un sueño" que permite, por ejemplo, combinar la terapia inmunológica y la terapia nutricional con la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia en los pacientes de cáncer.

Emilio Alba, ex presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica, señala que su organización no está en contra de las terapias alternativas, en especial de aquellas que no implican tomar ningún tipo de sustancia. "Estamos convencidos de que la acupuntura, el yoga o la meditación pueden ser positivas en pacientes con cáncer. Pero cuando se trata de tomar algún compuesto hay que consultar siempre al médico", afirma.

Un enfoque más eficaz en enfermedades crónicas

El modelo de medicina convencional se ha demostrado muy útil para tratar enfermedades agudas y graves, sobre todo mediante cirugía y medios tecnológicos. En muchos casos, no hay mejor opción para salvar la vida.

Sin embargo, no es tan eficaz para mejorar el estado y atender las necesidades de muchos enfermos crónicos o aquellos que sufren trastornos todavía mal conocidos. En los primeros casos, la medicina integrativa puede favorecer la recuperación y, en los segundos, ofrece la posibilidad de mejorar la calidad de vida e incluso la curación.

El doctor José Francisco Tinao, director de la Clínica de Medicina Integrativa, explica que esta se caracteriza por el planteamiento preventivo y terapéutico de los cuadros crónicos. De hecho, la Clínica se ha especializado en enfermedades crónicas y ambientales, como la obesidad, las intolerancias alimentarias, la fibromialgia, la fatiga crónica, las enfermedades autoinmunes, el síndrome químico múltiple, la dermatitis o las migrañas.

El tratamiento de la artrosis –una enfermedad que afecta a un elevado porcentaje de las personas mayores de 50 años– puede servir de ejemplo. Los pacientes llenan las consultas ambulatorias donde van a recoger las recetas del tratamiento protocolario: analgésicos, antiinflamatorios y protectores del estómago que previenen los efectos secundarios de los primeros. Si se recurre también a las terapias naturales se pueden reducir las molestias, así como el riesgo de efectos secundarios, y mejorar la evolución.

  • El fitoterapeuta prescribiría extractos vegetales con propiedades antiinflamatorias, como los de jengibre, piña y cúrcuma, además de plantas depurativas, pues el origen de la artrosis puede ser una acumulación de residuos metabólicos por culpa de un funcionamiento insuficiente de los sistemas de eliminación del organismo, una dieta inadecuada y unas costumbres sedentarias.
  • El terapeuta nutricional añadiría un suplemento de aceite de pescado rico en ácidos grasos omega-3, y recomendaría una dieta antiinflamatoria, baja en azúcar, sal y grasas animales saturadas, y rica en cereales, fruta, verdura y pescado azul.
  • El médico naturista prescribiría tratamientos regulares de hidroterapia, y el acupuntor aliviaría el dolor con las agujas o la moxibustión.

Empezando por la Universidad

Para que los pacientes reciban un tratamiento integral es necesario que existan centros de salud con especialistas en distintas terapias y que trabajen en equipo. Pero antes sería conveniente que esta manera de trabajar se enseñara en las universidades.

En Estados Unidos existe desde el año 2000 un consorcio de centros académicos –algunos de gran prestigio, como las universidades de Arizona, Yale o Harvard– cuyo objetivo es introducir la medicina integrativa en los planes de estudio.

En México, Chile y Argentina hay iniciativas universitarias en el mismo sentido. En Europa, existe una Sociedad Europea de Medicina Integrativa, y en España tenemos varias organizaciones profesionales, como la Sociedad Española de Salud y Medicina Integrativa, la Asociación Española de Médicos Integrativos y la Federición Española de Medicina Integrativa.

Seguridad social y medicina integrativa

Dentro de la Seguridad Social española, algunos centros de salud están dando los primeros pasos hacia la medicina integrativa, como el Hospital Universitario Virgen de las Nieves, de Granada, que incluye acupuntura en su unidad del dolor; el Hospital de Mataró, cerca de Barcelona, que ofrece servicios de acupuntura y homeopatía; el centro de atención primaria de la Sagrada Familia, en Barcelona, donde los pacientes tienen posibilidad de consultar con expertos en flores de Bach, homeopatía, acupuntura y osteopatía a un precio reducido.

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Sin embargo, por ahora es en pequeñas clínicas privadas donde se ofrece el servicio que mejor se adapta a la definición de la medicina integrada, aunque la falta de medios no siempre permite incorporar las tecnologías más avanzadas. Algo que sí puede hacer el Centro del Cáncer MD Anderson, en Houston (Estados Unidos), donde se combinan las terapias más sofisticadas para cada tipo de cáncer con los recursos de su Clínica de Medicina Integrativa, con acupuntores, homeópatas, nutricionistas, terapeutas físicos y expertos en remedios naturales, en técnicas de relajación o en musicoterapia.

El futuro de la medicina será el que deseen las personas. Los pacientes cada día tienen más conocimientos y acceso a diferentes terapias. Serán ellos quienes ejercerán su influencia para que los centros privados y públicos ofrezcan tratamientos integrados.

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