Por qué nos reímos y para qué nos sirve

Disfrutamos al reír pero a menudo no somos conscientes de lo importante que es para vivir. El humor ayuda a la salud física y mental y se usa así cada vez más.

poder-de-la-risa

Al reír, el cerebro segrega endorfinas, responsables de la sensación de bienestar.

Solo de algunos primates se puede decir que ríen. Luis Muñiz, profesor de Psicología y Comunicación de la Universidad SEK de Segovia y experto en humor, explica que "nuestra risa equivale a la capacidad de juego de los animales. Nosotros jugamos con la realidad. Para disfrutarla pero también para transformarla y protegernos de ella".

Según Muñiz, el humor es un mecanismo biológico de supervivencia desarrollado para enfrentarse a todo lo que nos niega la vida, "es la capacidad de ver los contrastes y de buscar el lado positivo y creativo de cualquier situación, y por tanto involucra a la inteligencia".

Se descubre ahora cómo la risa protege y revitaliza incluso desde un punto de vista fisiológico, y cómo está vinculada al sistema inmunitario.

¿Para qué nos sirve la risa?

En los últimos 20 años el interés por la risa y por sus aplicaciones terapéuticas ha experimentado un enorme auge y hoy el humor forma parte de nuevos métodos para tratar el estrés, los traumas, el dolor y toda clase de patologías.

Siempre se ha intuido que la risa contribuye a la recuperación de los enfermos, pero cada vez más estudios ponen de manifiesto la relación directa que existe entre el humor y la salud: mientras reímos los músculos se relajan, los ojos se lubrican, los vasos sanguíneos se dilatan, los tejidos se oxigenan y el cuerpo segrega endorfinas, responsables de la sensación de bienestar.

Además, parece que esa relajación refuerza el sistema inmunitario y produce un efecto analgésico que alivia el dolor.

El éxito de la acción terapéutica del humor se basa hoy sobre todo en su capacidad para reducir el estrés y prevenir la depresión y la angustia.

La risa auténtica ayuda a liberar tensiones y permite por unos momentos vaciar la mente de los pensamientos y emociones que la ocupan, distanciarse de los problemas, y verlos desde puntos de vista nuevos e inesperados.

El humor aleja a un segundo plano todo aquello que impide disfrutar de la alegría de vivir. Cultivar la risa, cederle paso, constituye así una forma de cuidar la salud mental tan importante como saber llorar.

¿El humor nos ayuda a aprender?

Más allá de su aplicación terapéutica en el tratamiento de enfermedades, el humor también potencia el crecimiento emocional del individuo sano.

La capacidad de reírse de los propios errores resulta, sin ir más lejos, fundamental. Por otra parte, al disminuir el estrés, que bloquea la capacidad para el aprendizaje, la risa también facilita el proceso educativo.

Luis Muñiz cree que lo mejor del humor es que "desestructura el mundo, nos obliga a repensarlo cada día y fomenta nuestra curiosidad". Sus investigaciones, como las de su colega William Fry, quieren demostrar cómo "la obligación de pensar las cosas desde otra perspectiva establece nuevas conexiones neuronales, nuevos caminos".

Para Muñiz, "de algún modo hemos encargado a la ciencia que piense por nosotros y hemos abandonado la creatividad, y sin ella esimposible gozar de salud mental». La risa revitaliza este proceso creativo adormecido.

"Mi definición del humor es —concluye Muñiz— la mente respirando con la imaginación. Nos reímos porque tenemos imaginación."

La risa auténtica ayuda a liberar tensiones y permite vaciar la mente, distanciarse de los problemas y verlos desde puntos de vista nuevos e inesperados.

El humor constituye, en este sentido, el mejor antídoto contra el dogmatismo y la violencia.

Para Muñiz, la religión o la política tienden a excluir el humor precisamente porque obliga a crear una interpretación distinta de las cosas, porque es sinónimo de transgresión: "cuanto más dogmática es una sociedad, menos sentido del humor hay en ella".

Resulta llamativo que, así como en Oriente se representa a Buda o a algunos dioses hindúes riendo, en la tradición cultural de Occidente la sabiduría se asocie a la gravedad, y se considere el humor como algo frívolo, que no merece ser enseñado en las escuelas ni fomentado en el trabajo.

Pero la madurez no es solo perfectamente compatible con el buen humor sino que se beneficia de él.

Está probado que crear un clima educativo o laboral que permita la espontaneidad y promueva las risas tiene efectos muy positivos: un entorno así estimula la imaginación, favorece la comunicación interna y el aprendizaje, y cohesiona los grupos.

Además, reduce el estrés, aumenta la productividad y multiplica las ventas. Parece que un cliente que ríe es un cliente que compra, lo que explica las campañas de publicidad con humor.

¿Qué nos hace reír?

A la pregunta de qué nos hace reír han respondido diversas teorías.

Una sostiene que tiene que ver con la incongruencia, con la relación que se establece entre dos ideas aparentemente inconexas: la risa surge ante lo inesperado, lo que se sale de lo normal, hay una sorpresa ante lo que se descubre.

Una segunda teoría señala su poder catártico: nos reímos cuando liberamos una tensión emocional, de ahí que haya tantos chistes sobre sexo y sobre la muerte.

Para Eduardo Jáuregui, psicólogo especializado en la risa y el humor, nos reímos "cuando alguien no logra interpretar bien el papel que tiene asignado en el teatro de la vida cotidiana. Los tropiezos, los despistes, las meteduras de pata, las bragueta abiertas... muestran una parte de la persona que normalmente se intenta disfrazar o esconder".

Otra teoría argumenta de forma parecida que nos reímos cuando nos sentimos superiores a otra persona: cuando alguien se cae, por ejemplo.

Para Jáuregui, la risa es contagiosa "porque funciona como una especie de alarma social, como una señal para el resto del grupo de que algo no cuadra, algo sucede que no debería suceder. Cuando oímos una risa, en seguida queremos saber por qué se ha producido.

En una situación tan formal como una boda, cualquier cosa que se salga de lo estipulado, como un anillo que se cae, hace mucha gracia y provoca una risa unánime de la que todos participan justamente por este efecto en cadena".

Mari Cruz García lleva nueve años impartiendo talleres de risoterapia y fue una de las fundadoras de la Escuela de Salud Inteligente en Barcelona, un centro pionero en España.

Autora del libro El poder de la risa(Ed. Morales y Torres), sostiene que "un ataque de risa profundo, una risa sincera puede durarte media hora o más y es algo que te limpia la mente por completo y te rejuvenece".

Practicar la risa

En los talleres de risoterapia, "se enseña a buscar la risa de forma activa, a provocarla voluntariamente para que vaya fluyendo poco a poco de manera natural", explica M. Cruz García.

"Y cuando uno conecta con este tipo de risa, se da cuenta de que no viene de fuera; se genera desde su interior, sin necesidad de una razón aparente. Y se ríe sólo por el simple placer de reír".

Para Mari Cruz García, "la risa invita a estar atento, a conectar con lo mejor que se tiene dentro, disfrutarlo y ofrecerlo a los demás, a gozar de la vida".

Muchos de sus alumnos acuden a las clases buscando fórmulas para no dejarse devorar por los problemas. "Quiero reír y no lo consigo", explica Susana.

Pero cada vez más se acercan al centro psicólogos, maestros, enfermeras o comadronas cuya intención es aplicar el humor en sus respectivos ámbitos profesionales.

Al final de los talleres, se comprueba que la risa no sólo relaja y proporciona bienestar sino que además une, crea un vínculo poderoso entre quienes la han compartido. Algunos, sin embargo, se preguntan cómo incorporar a su vida cotidiana lo aprendido.

"El humor requiere práctica", afirma Jáuregui. Y necesita mucha espontaneidad, creatividad y un enorme sentido de libertad. Implica toda una percepción del mundo, captar los contrastes y sinsentidos, asombrarse y mirar con benevolencia.

La risa sincera parece brotar de un estado de paz y da una medida del equilibrio interior de la persona. De hecho, la capacidad de sonreír y apreciar lo divertido es un indicador del estado de salud. Cuando somos capaces de reír e incluso de llorar de risa lo intuimos: estamos en el buen camino.

A su vez, esa misma risa, como forma de relativizar tensiones y frustraciones, contribuye a mejorar y proteger la salud. Detenerse simplemente a reflexionar sobre el sentido de la risa puede ser el primer paso hacia una vida más sana y alegre.

Consejos para reírse más y mejor

Los expertos coinciden en que el sentido del humor es un "músculo" que necesita ejercicio. Todos nacemos con él pero se ha de desarrollar.

  1. Controla el estrés. El humor requiere una inteligencia despierta, saber observarlo cuando ocurre. Y para eso hace falta tiempo. La prisa no nos dejan apreciar el lado cómico de la vida.
  2. Sé más espontáneo. Las fiestas y las reuniones informales con amigos, familia, pareja o compañeros fomentan la risa. La mayoría de gente piensa que no es graciosa ni tiene sentido del humor pero en realidad solo necesita oportunidades para potenciar su lado más creativo y espontáneo. Hay que recuperar la capacidad de juego y rescatar al niño que llevamos dentro, cuidando un humor respetuoso con los demás.
  3. Practica con chistes. La primera vez que se explica un chiste o anécdota divertida no se suele resultar muy gracioso. Con la práctica, la expresión mejora notablemente. Los gestos ayudan a reír.
  4. Ríete de ti mismo. Con gravedad y trascendencia es difícil ponerse en marcha. No hay que tomarse tan en serio, Para empezar, basta con mirarse al espejo por la mañana, hacerse unas muecas y sonreír sin miedo al ridículo,
  5. Acércate a los niños. Son los mejores maestros. Junto a ellos se puede redescubrir la risa y volver a un vocabulario más directo y natural.
  6. Alimenta tu humor. Colecciona anécdotas, viñetas cómicas o chistes graciosos. Recuerda momentos que te hayan hecho reír y anota todo que te resulte divertido. Escoge ver películas de risa. No se trata de abstraerse de los problemas del mundo sino de dejar espacio al humor.

En qué consiste un taller de risoterapia

Las clases de terapia de la risa combinan explicaciones teóricas con juegos y ejercicios prácticos. El objetivo es que cada uno descubra su capacidad para reír y hacer reír.

  • Se empieza moviendo el cuerpo para desbloquear la energía.
  • Después se realizan ejercicios de comunicación en grupo para fomentar la desinhibición: son tan sencillos como tocar con la mano la nariz o la oreja de la persona de al lado.
  • Luego se practican ejercicios de experimentación con la risa, en pareja o en grupo. Uno de los más populares es el de la espiga, en el que los alumnos se tumban en hilera apoyando la cabeza sobre el estómago del compañero: las carcajadas "circulan" así como una ola.

La risoterapia en hospitales

En algunos hospitales hace tiempo que se usa el humor como un complemento a los tratamientos médicos convencionales.

Se ha comprobado que, después de recibir la visita de payasos, los niños pacientes de cáncer experimentan menos dolor, se sienten más fuertes y en general su estado de ánimo mejora.

Begoña Carbelo, profesora titular del Departamento de Enfermería de la Universidad de Alcalá y autora del libro El humor en la relación con el paciente (Ed. Masson) ha estudiado la acción terapéutica del humor, la inteligencia emocional y su efectividad en personas mayores, voluntarios, alumnos y profesionales del departamento de enfermería que padecían el síndrome de burn out, es decir, que se sentían "quemados" por el trabajo.

"El humor es algo tan asequible pero tan poco habitual en los hospitales que sorprenden los resultados", opina ella.

Experiencias llevadas a cabo en hospitales de Finlandia, Reino Unido o Australia, donde las enfermeras se disfrazaban, recortaban viñetas de humor gráfico o ponían películas de risa, prueban que el humor consigue enfermos más alegres, positivos y colaboradores.

Para Begoña, resulta factible y funciona. Si el humor ya es fundamental en cualquier persona, "en los profesionales de la salud debería ser una exigencia".

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?