Técnica TRE

Reaprende a temblar para superar tensiones y traumas

Anna Sólyom

Hemos aprendido a suprimir cualquier temblor o vibración del cuerpo porque lo interpretamos como una debilidad o señal de enfermedad física o mental. Las nuevas investigaciones neurocientíficas muestran que es justamente al revés, que el temblor involuntario ayuda a superar tensiones y traumas. En eso se basa la técnica TRE.

La capacidad para temblar está presente en todos los mamíferos. En los animales es un recurso natural para recuperarse de las tensiones y los traumas. Sin esta herramienta biológica, instalada de nacimiento en su sistema nervioso, no lograrían sobrevivir.

Los temblores son una reacción natural para destensar el cuerpo y "descargar" cualquier episodio traumático. El ejemplo es un niño que tiembla cuando algo le da miedo. A través de esa vibración, el cuerpo se libera de tensiones internas y recupera su equilibrio.

Un perro que se despierta de la anestesia o que acaba de recibir una vacuna utiliza el mismo recurso. El temblor es un estremecimiento de todo cuerpo para liberarse del exceso de energía creado por las respuestas instintivas de lucha-huida o de congelación.

Al temblar superamos los conflictos entre cuerpo y mente

Como seres humanos, somos también mamíferos, y nuestra respuesta frente a las amenazas vitales no difiere de las respuestas de nuestros compañeros animales. El problema es que los adultos reprimimos esta reacción natural.

Lo explica David Berceli, creador de la técnica TRE (Tension & Trauma Releasing Exercices) de liberación de la tensión y el trauma, una marca registrada que solo pueden utilizar con fines comerciales quienes han recibido formación y autorización de Tre For All.

Berceli, experto en resolución de conflictos y traumas, descubrió que el temblor libera el cuerpo y permite recuperarse de los traumas. En la década de 1970, observó en países africanos en guerra que, tras los ataques con misiles, los niños temblaban y que, años después, demostraban una recuperación del trauma mucho mejor que los adultos, que habían reprimido el temblor.

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En la década de 1980, Berceli quedó atrapado en una vivienda en Belén (Palestina) durante un ataque con gases lacrimógenos. Tras encerrarse en un baño con toallas mojadas para sellar las puertas, fue presa de un temblor incontrolable y sintió que se moría.

Al cesar el peligro, experimentó una liberación que nunca antes había sentido: "Los temblores no me estaban matando, me estaban ayudando a sobrevivir, era la respuesta natural del cuerpo ante la extrema tensión". Esta experiencia le llevó a una investigación para comprender qué le había pasado.

Según Berceli, un primer paso para armonizar cuerpo y mente sería reconocer las señales de activación que nos manda el sistema nervioso cuando nos sentimos amenazados de algún modo. El cuerpo puede activarse y entonce se aceleran los latidos del corazón, aumenta la presión arterial y la tensión muscular.

O por el contrario, el cuerpo puede "congelarse", paralizarse, como hacen los animales que fingen estar muertos para no ser atacados. En este caso el cuerpo queda inmovilizado, se aminoran el pulso cardiaco y la presión arterial y disminuye la temperatura corporal.

Una vez superada la amenaza o el daño recibido, el organismo busca recuperarse biológicamente a través del temblor para volver a la normalidad. Sin embargo, el ser humano de la actualidad bloquea esta respuesta diciendo, de algún modo, al cuerpo: "¡Cálmate ya! ¡No demuestres que tienes miedo (o que estás enfadado o asustado)!". "¡Soy fuerte y puedo con todo!". Así nos quedamos bloqueados y las tensiones y traumas se enquistan dentro del cuerpo.

Cómo liberar la tensión relajando el psoas

El psoas-ilíaco es un músculo que se halla en la cavidad abdominal y en la parte anterior del muslo, y que responde ante cualquier amenaza con una contracción. Por la situación de este músculo profundo, es imposible llegar a él con las manos para liberarlo a través del masaje.

Sin embargo, es justamente el psoas el que, para aflojar las contracciones ocasionadas por el trauma, necesita soltar la tensión y relajarse. Los siete ejercicios sencillos del TRE que estimulan el psoas logran contactar con este epicentro de la defensa muscular. Y como lo practicamos en un entorno seguro, sin la presencia de ninguna amenaza vital, dan el permiso a nuestro sistema nervioso para que se libere de todo aquello que llevamos encima sin resolver.

En el curso de una sesión de TRE, gracias a la estimulación profunda del psoas, se producen "temblores neurogénicos" o vibraciones involuntarias producidas por el sistema nervioso autónomo, que liberan las tensiones físicas, emocionales y psíquicas.

Una autoayuda corporal

"El TRE es un método fisiológico basado en la observación y la experimentación", dice el Dr. Berceli. "En vez de modificar los patrones de pensamiento para llegar a la relajación, al relajar el cuerpo cambia el estado emocional y psicológico".

Al ser una técnica que se concentra en el cuerpo, cuya práctica no requiere de explicaciones de nuestra historia personal, el TRE es una herramienta perfecta para acompañar cualquier proceso terapéutico, psíquico o físico.

Se trata de una técnica de autoayuda corporal muy simple, ya que se basa en la capacidad natural del cuerpo para sanarse. Los largos años de silencio, anestesia y entumecimiento se despliegan poco a poco, capa por capa, y se reaprende a temblar para restablecer la paz entre la mente y las emociones. Cuando vibramos con la vida, el cuerpo vuelve a ser nuestro hogar.

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¿Cómo se practica el TRE y para qué sirve?

En una sesión de TRE (Tension & Trauma Releasing Exercices) aprendemos, a través de siete ejercicios, a liberar los temblores neurogénicos sanadores del cuerpo y a detenerlos cuando sentimos que es suficiente.

Para aprender esta técnica, es necesario contar con un facilitador certificado, para iniciarse en clases grupales o en sesiones individuales. Después de una media docena de sesiones, puede practicarla en casa uno mismo con seguridad.

Los beneficios comprobados de esta técnica incluyen:

  • Mayor energía y resistencia.
  • Reducción del dolor muscular y de espalda.
  • Mayor flexibilidad del cuerpo y la mente.
  • Disminución de la preocupación y la ansiedad.
  • Menor estrés laboral.
  • Mejora del sueño y del descanso nocturno.
  • Disminución de conflictos relacionales y mayor resiliencia emocional.
  • Curación de viejas heridas.
  • Disminución de la ansiedad que rodea una enfermedad grave.
  • Alivio de problemas médicos crónicos.
  • Reducción de los síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Anna Sólyom es terapeuta corporal y facilitadora de TRE

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