La otra respiración

Terapia biodinámica craneosacral: conecta con tu aliento de vida

Anna Sólyom

La terapia biodinámica craneosacral pone en marcha el poder de autosanación que todo organismo tiene. Lo hace de forma sutil, con un contacto suave.

Según el Dr. Andrew Taylor Still, padre de la osteopatía, el cuerpo es una unidad en la que todo está interrelacionado. Hace más de dos milenios, Aristóteles ya dijo: "El todo es mayor que la suma de sus partes" y esta misma idea guía la rama menos conocida de la osteopatía, la terapia biodinámica craneosacral.

Lecciones de la tradición indígena

Durante la guerra civil estadounidense, en 1864, Andrew Taylor Still perdió a su mujer y a sus cuatro hijos. Su decepción con la medicina de la época fue tan amarga que, a partir de esta tragedia, se dedicó a estudiar otras alternativas para la salud humana. El arte de recolocar los huesos que practicaban los sanadores indígenas norteamericanos fue una de sus inspiraciones. Fruto de esta investigación, en 1874 nació la osteopatía.

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Los primeros pasos de esta nueva disciplina fueron muy difíciles: el doctor Still tuvo que convertirse en un médico viajante con su nueva familia formada por siete niños y su segunda esposa. En 1890, cuatro años después de haberse establecido en Kirksville, empezó a ejercer oficialmente como osteópata, usando esta palabra.

Manos que escuchan

El método de Still aprovecha la capacidad natural del cuerpo para autosanarse y recuperar su estado óptimo. El osteópata está entrenado para escuchar con las manos la "anatomía viva" del cuerpo, es decir, la estructura ósea, tejidos, movimientos y fluidos del organismo.

Este nuevo método fascinó tanto al joven periodista William Sutherland que, cuando llegó a Kirksville a finales del siglo XIX, se incorporó a la Escuela Americana de Osteopatía (ASO) del doctor Still y se graduó como osteópata en 1900.

Un cráneo en una vitrina llamó la atención del joven estudiante Sutherland. Los huesos que lo formaban estaban ligeramente separados para ofrecer una mejor visión de su estructura. "Mientras miraba y pensaba en la filosofía del doctor Still, mi atención se dirigió a los biseles de la articulación de los huesos temporales. De repente me vino un pensamiento, como una intuición. El cráneo estaba biselado, como si fueran las agallas de un pez, como si estuvieran ahí para activar un mecanismo respiratorio", dijo él mismo años después, tal y como lo menciona su esposa Adah Sutherland en su biografía.

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Aún se desconocía en aquella época que los huesos craneales pudieran moverse, así que Sutherland empezó a experimentar con las partes –aparentemente fijas– que forman el cráneo. Llevó a cabo la investigación con sus propios huesos y su propio cuerpo a lo largo de más de cincuenta años. De su experimentación se desarrolló la osteopatía en el terreno craneal, así como la terapia corporal que hoy se conoce como terapia craneosacral.

Dos enfoques básicos

El enfoque biomecánico trabaja de manera estructural y moviliza suavemente los huesos craneales, las vértebras o el sacro. Se centra en el ritmo del fluido cerebroespinal para estimular la autosanación del cuerpo. Es la metodología que Sutherland utilizó en sus primeros años.

El enfoque biodinámico nació en los últimos años del trabajo de Sutherland, gracias a su correspondencia con el investigador Rollin E. Becker. Ambos observaron cómo el "Aliento de Vida" efectuaba correcciones en el organismo por sí mismo, sin que ellos intervinieran, en diversas partes del cuerpo del paciente. Todo lo que tenía que hacer el terapeuta era escuchar el cuerpo y acompañar el proceso. Por ello el enfoque biodinámico pone el énfasis en la salud del organismo en lugar de en la patología.

"Dentro del líquido cefalorraquídeo hay un elemento invisible al que me refiero como el Aliento de Vida. Quiero que visualices este Aliento de Vida como un fluido dentro del fluido, algo que no se mezcla y que lo pone en movimiento. ¿Es realmente necesario saber qué hace que el fluido se mueva? Visualiza una potencia, una potencia inteligente, más inteligente que tu propia mentalidad humana", escribió Sutherland.

Respiración sin pulmones

El descubrimiento más importante de Sutherland fue entender cómo respiraba la membrana de la hoz cerebral, así como el movimiento del líquido cefalorraquídeo que fluctúa entre el cerebro y la columna vertebral. También constató que el sacro se ve afectado por los diferentes estados de los huesos craneales.

Una "respiración primaria", que no procedía de la pulmonar, fue descubierta de esta manera por Sutherland. Halló que el Aliento de Vida constituía el fundamento de un sistema respiratorio del cuerpo en el cual los pulmones no participan en absoluto.

Este movimiento sutil, que recorre desde los huesos craneales, el cerebro y las membranas intracraneales hasta la cadera y el sacro, se parece a una inhalación y una exhalación. Además, Sutherland observó que este mecanismo respiratorio se produce ya en el embrión y gobierna el desarrollo de todo nuestro cuerpo, contribuyendo a la formación del sistema neurológico, órganos, huesos y miembros. Esta fuerza se expresa como el movimiento del mar, como una marea que se mueve a través de la totalidad del organismo.

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Volver a conectar

Partimos de la base de que el cuerpo tiene su propia inteligencia y memoria, prácticamente desde la concepción. El primer latido se produce en el embrión a los 20 días aproximadamente y en el tercer mes de embarazo empieza a funcionar la amígdala cerebral, que registra los estadios de estrés y las emociones. Por esta razón, los accidentes y traumas pueden permanecer enquistados en el sistema nervioso, ocultos y encerrados en diferentes partes del cuerpo, cuyo objetivo principal es siempre la supervivencia.

Una de las ventajas de la terapia biodinámica craneosacral es que no requiere conocer la historia personal de cada uno. De este modo, puede ofrecer alivio a quienes han sobrevivido a experiencias muy adversas. Ayuda a salir de la mente para reconectar con el cuerpo y volver a sentirse completo y presente en uno mismo.

¿En qué casos resulta más útil?

  • Ayuda a mitigar el cansancio, la apatía, la falta de motivación y la depresión.
  • Mejora los distintos tipos de insomnio.
  • Alivia los estados de ansiedad debidos al estrés.
  • Relaja y calma el dolor de espalda, cuello, caderas, rodillas… De hecho, de cualquier parte del cuerpo.
  • Trata problemas respiratorios y digestivos.
  • Sirve de ayuda para combatir la migraña.
  • Se utiliza como apoyo para mujeres embarazadas, antes y después del parto, así como para bebés recién nacidos.
  • Contribuye a la recuperación de los traumatismos y accidentes.
  • Supone un apoyo físico y emocional para los enfermos terminales.
  • Ofrece alivio en los procesos de duelo.

¿Cómo es una sesión de tratamiento?

La terapia biodinámica craneosacral surgió de la osteopatía, pero en el enfoque biodinámico apenas hay manipulación. El terapeuta sintoniza con el poder sanador del Aliento de Vida tocando al cliente de forma muy suave.

La presencia neutral y compasiva del terapeuta proporciona un espacio acogedor y sanador en el que el cliente es bienvenido con la totalidad de su cuerpo, mente y alma. Esto permite el desbloqueo del potencial interno que lleva a la autosanación.

Después de cada sesión, la mayoría de pacientes declaran sentirse aliviados, liberados, con el cuerpo más ligero y la cabeza despejada. Sin embargo, para lograr cambios significativos y duraderos en el organismo, se recomiendan de 6 a 8 sesiones con el terapeuta.

Para hallar un terapeuta puedes acudir a la Asociación Española de Terapia Biodinámica Craneosacral, que acredita a los profesionales que han superado una formación de dos años.

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