Contra el dolor

Terapia neural: infiltraciones que desbloquean

Dra. Padma Solanas

Un anestésico local, infiltrado en lugar adecuado, sirve para tratar una gran variedad de alteraciones de la salud. Su efecto se basa en la liberación de los bos bloqueos del sistema nervioso, que permite recuperar la capacidad autocurativa de nuestro organismo.

Ana, de 45 años, acudió a la consulta por un dolor durante las relaciones sexuales que venía sufriendo desde el parto con episiotomía de su hija, diez años atrás. En cinco sesiones de terapia neural, la molestia desapareció completamente.

Alex, de 18 años, sufría amigdalitis de repetición, y a menudo necesitaba tomar antibióticos. Unas cuantas sesiones de terapia neural, separadas por dos o tres semanas, pusieron fin al problema.

Son solo dos ejemplos distintos de las muchas posibles situaciones en las que la terapia neural resulta eficaz.El tratamiento consiste en la infiltración de un anestésico local –generalmente, procaína, a baja concentración– en zonas alteradas del sistema nervioso.

Objetivo: eliminar la alteración neutral local

Estas inyecciones no tienen como objetivo la anestesia, sino eliminar la alteración neural local para que la función del sistema nervioso pueda volver a su funcionamiento normal, recuperando de este modo la capacidad de autorregulación del organismo.

La terapia neural es, pues, una técnica holística, que integra todas las dimensiones de la persona, tanto la física y mental como la emocional. Al mismo tiempo, contempla de manera significativa la historia de vida, es decir, la historia clínica y los acontecimientos vitales, no clínicos, de la persona.

Esta terapia actúa a través del sistema nervioso, especialmente del sistema nervioso autónomo, que es la parte que controla las funciones automáticas del organismo, como la respiración, la motilidad intestinal o la sudoración. El sistema nervioso autónomo, presente en todo el cuerpo, guarda una estrecha relación con el resto del sistema nervioso (sensitivo, motor, corteza cerebral, núcleos de la base…) y los sistemas inmunitario y endocrino. Es, además, el nexo entre la psique y la parte física del ser humano.

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Cuando hay una alteración en alguna parte del organismo, todo él reacciona. La comunicación se lleva a cabo a través del sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunitario, y todos ellos se reúnen e interconectan en la "matriz extracelular" o "sustancia fundamental".

El sistema nervioso es el más rápido y amplio de todos los sistemas de comunicación del organismo. Gracias a esta comunicación, una alteración local puede ocasionar problemas a distancia. Por ejemplo, una inflamación en un diente puede causar disfunción tiroidal o dolor de rodilla; y una cicatriz en un pie, lumbalgia.

Mediante la terapia neural lo que hacemos es desensibilizar el sistema nervioso que está alterado, para que vuelva a su funcionamiento normal y sea el propio organismo el que reorganice la respuesta. Es decir, devolver al cuerpo su capacidad de autocuración. Para ello, el cometido del neuralterapeuta no es otro que detectar dónde se encuentra el origen –u orígenes– de una enfermedad.

Mecanismo bioquímico

Todas las células de nuestro organismo están compuestas por una membrana de lípidos (grasas) que separa el agua de dentro y fuera de la célula. Los iones presentes a uno y otro lado de dicha membrana son diferentes, por lo que se genera el llamado "potencial de reposo transmembrana", un efecto de pila a través de la membrana celular que permite a la célula comunicarse con el exterior, alimentarse y respirar.

Cuando existe un estímulo irritativo en una zona del organismo, las células de dicha zona sufren una despolarización, un cambio del potencial de reposo transmembrana y, seguidamente, mediante la capacidad de autorregulación, se vuelven a repolarizar para volver a su estado habitual.

Pero algunos estímulos (incluso cortos y leves) pueden disminuir la capacidad de autorregulación, lo que genera una despolarización mantenida, sin la consiguiente repolarización. Todo ello acaba por desencadenar un foco irritativo, o lo que es lo mismo, una alteración en el organismo.

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El tratamiento y sus indicaciones

La infiltración de procaína diluida al 0,5% pretende repolarizar las células que han quedado en despolarización permanente, para que recuperen su función y potencial de autorregulación y el organismo pueda restablecer, así, su capacidad de autocuración.

La terapia neural puede aplicarse en cualquier trastorno ocasionado por un campo interferente. Según el doctor Peter Dosch, un campo interferente es un tejido crónicamente alterado que produce, por vía neuronal, afecciones y enfermedades a distancia.

Son muchas las causas que pueden generar campos interferentes: cualquier noxa, inflamación, infección, sustancia tóxica, campo electromagnético, estrés emocional, cicatriz… que genere un estímulo irritativo capaz de alterar el normal funcionamiento del sistema nervioso autónomo. Las indicaciones más frecuentes son las siguientes:

  • Cicatrices. En general, es una de las técnicas de elección para el tratamiento de las cicatrices. Sus resultados, en estos casos, son muy superiores a los de la mayoría de terapias. Puede mejorar el dolor, la tirantez, la anestesia en la zona, el aspecto y hasta trastornos de otras partes del cuerpo asociados a la cicatriz.
  • Problemas bucales. Es importante no descuidar la boca, pues en ella se hallan gran cantidad de campos interferentes. Esto se debe, probablemente, a la importancia que tiene la irrigación del nervio trigémino en dicha zona y al alto número de intervenciones que se realizan en los dientes.
  • Odontología neurofocal. La medicina tradicional china hace siglos que describió la relación de cada diente con un meridiano de acupuntura, por lo que una alteración orgánica puede afectar a un diente y viceversa. Desde la odontología neurofocal, ligada a la terapia neural, se trabaja en ese sentido para detectar las posibles alteraciones en la boca y sanarlas. Los problemas pueden ser originados por múltiples factores, como pueden ser muelas del juicio incluidas (es decir, que no tienen espacio suficiente para salir), implantes, endodoncias, empastes de amalgama, gingivitis crónica, osteítis…
  • Otras dolencias. Pero podemos utilizar la terapia neural en un amplio número de dolencias: amigdalitis de repetición, miomas, alteraciones menstruales, problemas de fertilidad, problemas posquirúrgicos, alergias, dolores osteo-musculares, trastornos respiratorios, problemas intestinales, trastornos emocionales (ansiedad, depresión…), migrañas, cefaleas…

Una técnica segura, si se hace bien

Podemos afirmar que la terapia neural puede ser útil en casi cualquier enfermedad, si bien siempre dependerá de las circunstancias personales y, en algunas ocasiones, funcionará mejor combinada con otro tratamiento.

Aplicada con conocimiento, es una técnica segura que se puede usar incluso en embarazadas y niños, aunque está contraindicada en las personas alérgicas a la procaína, y en personas con hipotensión grave o con miastenia, personas que están tomando sulfamidas y las punciones profundas en personas que toman anticoagulantes.

Es una técnica que no acostumbro a usar en personas con sensibilidad química múltiple, dado que suele empeorar la clínica de forma transitoria. En cuanto a otros riesgos o complicaciones, son muy poco habituales, si la procaína no contiene conservantes. Eso sí, consulte a su médico de posibles riesgos particulares antes de utilizar la terapia neural.

El origen de la terapia

La terapia neural fue desarrollada a partir de 1925 por los hermanos, médicos alemanes, Ferdinand y Walter Huneke, quienes descubrieron que al inyectar procaína fuera de la vena se producían efectos analgésicos y curativos en zonas alejadas del cuerpo.

Llamaron a su técnica "anestesia curativa". Más adelante desarrollaron un método de tratamiento conocido como "terapia sementara" o "terapia de segmentos". En 1940 postularon la existencia de "campos interferentes" que debilitan al organismo y que podían causar molestias en otras áreas del cuerpo.

La "Sociedad médica internacional de terapia neural según Huneke" se fundó en 1958. Desde 1981, la "Academia alemana de terapia neural y acupuntura" defiende el método como una terapia complementaria.

La terapia neural no está aceptada uniformemente. Muchos médicos y académicos critican su fundamento científico y su eficacia. Sin embargo, los beneficios observados hacen que sea empleada por un número creciente de médicos y profesionales sanitarios (con autorización previa de un médico).

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