Resfriados alérgicos

Alergia en invierno: por qué aparece y cómo evitarla

Dr. Josep Lluis Berdonces
Dr. Josep Lluís Berdonces

Doctor en medicina y ex director del Diploma de Postgrado en Medicina Naturista de la UB

Si la sufres lo sabrás bien: también existe la alergia invernal. Descubrir las causas y cambiar tus hábitos ayuda a prevenirla.

Aunque las alergias aumentan en primavera y principios de verano, este trastorno puede surgir en cualquier época. La diferencia es que los alérgenos cambian ligeramente. El motivo de que suelan aparecer es, en parte, que en otoño e invierno hacemos más vida en casa, con la calefacción o la estufa de fuego en marcha, por lo que estamos más expuestos a algunos alérgenos presentes en el hogar.

La alergia es una reacción anómala frente a sustancias alergénicas, capaces de producir sus síntomas solo en personas predispuestas a ello, las personas alérgicas. Existen muchas manifestaciones de la alergia, pero cuando afectan al sistema respiratorio en esta época podemos dudar de si estamos ante una alergia o un resfriado.

¿Alergia o resfriado?

No siempre es fácil diferenciar la alergia de los resfriados, pues los síntomas a veces son muy similares. En general, el resfriado común dura aproximadamente una semana y causa secreciones nasales o bronquiales (a veces amarillas o marrones), malestar, dolor muscular y, en ocasiones, fiebre.

El resfriado "alérgico", en cambio, suele durar más de una semana y provoca una secreción más líquida, incolora, con picor intenso en nariz, ojos o bronquios.

Sin embargo, una alergia invernal puede tener como factor desencadenante un resfriado común, de manera que empezamos con un resfriado, y acabamos con una alergia que nos puede durar todo el invierno.

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Causas de la alergia en invierno

Estas son las causas más habituales de que aparezcan síntomas de alergia en los meses fríos:

  • Hongos y levaduras: Pueden estar en la ropa húmeda mal secada (tanto la de vestir como la ropa de cama), en la leña húmeda (es mucho más alergénica cuando está húmeda que cuando está seca) y en las paredes donde se genera condensación.
  • Calefacción: Los aparatos con bombas de calor remueven el aire de casa, y con ello alérgenos como el polen o los ácaros si no mantenemos bien los filtros. Son mejores los radiadores eléctricos de aceite o cualquier otro tipo de calefacción por radiador que no implique el uso de un ventilador para dirigir el calor.
  • Sequedad: La calefacción reseca el aire, y nuestras mucosas, que se pueden irritar y desencadenar rinitis o asma alérgica. Puedes colocar un cazo de agua encima de la parte más caliente de la estufa, para que humedezca el aire. Pero cuidado: un exceso de humedad también favorece la aparición de la alergias respiratorias. La humedad ideal, tanto en casa como en el coche, se sitúa alrededor del 50%.
  • Ácaros del polvo: Estas pequeñas arañitas viven, por ejemplo, de nuestras descamaciones de la piel. De nuestra piel caída pasan a alfombras, cortinas y cualquier elemento que retenga el polvo. Aunque haga frío, es importante ventilar como mínimo una vez al día, momento que se puede aprovechar para quitar el polvo acumulado.
  • Pelo de mascotas: Los animales pasan más tiempo en casa y sus cojines o camas acumulan más pelo, secreciones y escamas de piel. Báñalos y limpia su cama más a menudo. Evita que duerman en tu habitación.
  • Tabaco: Es alergénico y, en invierno, se acumula más en la ropa y los objetos.
  • Contaminación química: Se genera dentro de casa por el uso de productos de higiene personal y limpieza y empeora al ventilar menos.
  • Contaminación atmosférica: En invierno suele haber más contaminación porque hay más calefacción, circulación de vehículos y fenómenos de inversión térmica en os cuales el aire de las ciudades no se mueve y el nivel de ozono se eleva. No podemos hacer mucho individualmente para reducir este tipo de contaminación generalizada a efectos de prevenir la alergia, pero puede sernos útil contar con un purificador de aire y, una vez más, ventilar a diario.

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No hay un tratamiento específico para la alergia. Sí antihistamínicos o corticoides que tapan el problema, y hasta la próxima. Como el picor y la rinitis son incómodos, muchas personas acaban tomando antihistamínicos permanentemente, algo poco recomendable. Aprovecha que en esta época la alergia es menor para reducir o eliminar estos fármacos, salvo que seas muy alérgico y tengas una crisis fuerte. En ese caso, consulta a tu médico.

Recuerda, sin embargo, que las medidas preventivas son mucho más importantes que los tratamientos, por lo que puedes seguir estos consejos:

  1. Mucha fruta y verdura. Es recomendable el jugo de manzana y zanahoria recién exprimido, aunque en general todos los alimentos ricos en vitamina C te ayudan frente a las alergias. El exceso de azúcar puede favorecerlas.
  2. Higiene sí, pero no tanta. Estudios recientes indican que cierta exposición al polvo, ácaros y cambios de temperatura es buena para prevenir a largo plazo. Por otro lado, existe cierta obsesión con que los alimentos estén libres de microbios, hongos o levaduras. Sin embargo, los niños expuestos a estos alérgenos, o no alimentados con fórmula y sí con leche materna, tienen microbios intestinales más adecuados que ayudan a prevenir alergias. Hemos de evitar la contaminación alimentaria, pero tomar casi únicamente alimentos higienizados o con conservantes resta oportunidades al organismo para evitar las alergias.

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  1. Utiliza limpiadores suaves. Limpia con frecuencia tu casa, sin usar desinfectantes muy potentes o aromatizados, ya que pueden irritar la mucosa y favorecer una alergia.
  2. Evita ventiladores o calefactores que remuevan el aire. Si ya los tienes y no puedes cambiarlo, asegúrate entonces de cambiar o limpiar los filtros con frecuencia. Un filtro saturado emite partículas en lugar de retenerlas.
  3. Si pasas el aspirador, hazlo con la ventana abierta. Aunque son buenos para eliminar polvo, sobre todo en alfombras, pueden provocar alergia en quien los usa, sobre todo si no tienen bolsa hermética. Los aspiradores sin bolsa, con depósito de agua, son más adecuados.
  4. Usa mopas húmedas o aparatos de limpieza con vapor de agua. El vapor retiene los alérgenos y ayuda a eliminarlos de casa.
  5. Evita los adornos de tela o el uso de telas en casa. Cortinas, alfombras y todo tipo de adornos deben retirarse si sufres alergia invernal, y en todo tipo de alergia respiratoria. Considera tu habitación como un oasis, y aplica estos consejos especialmente donde duermes.
  6. Repasa paredes y suelo. Repara las partes que presenten moho y trata de evitar las condensaciones, pues es ahí donde más moho se genera.
  7. No calientes excesivamente la casa. El cambio térmico entre casa y el exterior puede ser un desencadenante de alergias.

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4 infusiones contra la alergia

Puedes tomarte la infusión o decocción de cada una por separado, pero también puedes hacer una tisana con las cuatro plantas juntas, a partes iguales.

Siempreviva (Helichrysum sp): Se utilizan las flores, que contienen apigenol y luteolol. Estos ejercen una acción moderadamente antialérgica al estimular las suprarrenales. Se recomienda especialmente para conjuntivitis, alergias digestivas y respiratorias.

Escaramujo (Rosa canina): Se consume solo el pericarpio, la corteza del fruto, con agradable sabor cítrico. Es rica en flavonoides y vitamina C y, aunque no es un antialérgico específico, modula el sistema inmunitario que produce la alergia. Se toma en decocción, lo que se conoce como té de rosas salvajes.

Grosellero negro (Ribes nigrum): Para la infusión se utilizan las hojas, que estimulan la corteza suprarrenal. Se le llama la "cortisona vegetal", aunque por supuesto es mucho más suave y sin efectos secundarios.

Saúco (Sambucus nigra): La infusión de las flores es antialérgica, muy útil en la conjuntivitis. El jugo de las bayas de saúco es tonificante, vitamínico y también puede tener efecto antialérgico. Tiene un sabor muy agradable y suave, y se puede tomar sin mezclar con otras plantas.

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