inflamacion intestinal

Amenaza para la microbiota

Los antibióticos, en el origen de la inflamación intestinal

Un estudio japonés descubre que, después de los tratamientos con antibióticos, pueden multiplicarse en el intestino bacterias patógenas procedentes de la boca. Podrían estar en el origen de la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.

Claudina Navarro

En la vida de los científicos, muchas veces se producen casualidades afortunadas que hace que su ocupación sea emocionante. Como le sucedió al doctor Koji Atarashi, de la Universidad Keio en Tokio (Japón), al descubrir la muy posible relación entre las bacterias de la boca y las enfermedades inflamatorias del intestino.

El hallazgo ocurrió al encontrar cantidades importantes de bacterias orales en las muestras fecales de los pacientes con colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn. Al descubrir este hecho, obtuvieron muestras de bacterias de pacientes aquejados de inflamación intestinal y las inocularon en ratones; los resultados, publicados en la revista Science, fueron sorprendentes.

Bacterias de la boca resistentes a los antibióticos causan la inflamación

En el primer experimento los investigadores tomaron saliva de pacientes con colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn y la inocularon en ratones con el intestino limpio de cualquier germen. Algunos ratones desarrollaron inflamación intestinal, comparable a los trastornos intestinales en humanos.

Al observar con más detenimiento, comprobaron que una bacteria, la Klebsiella pneumoniae, desempeñaba un papel importante en la reacción inflamatoria. Estas bacterias suelen vivir en la boca y llegan al intestino con el litro y medio de saliva que diariamente tragamos.

Sin embargo, cuando la microbiota está sana, no colonizan el intestino –aunque pueda haber un pequeño reservorio– y no llegan a encontrarse en las heces.

Microbiota alterada por los antibióticos

La investigación se puso aún más interesante cuando los investigadores inocularon las bacterias directamente en el intestino de ratones sanos que no habían recibido ningún tratamiento previo. Este tipo de ratones no mostró ningún síntoma de inflamación. Sin embargo, si se trataban con antibióticos, entonces aparecía la inflamación en el intestino de los animales.

Esto demostró muy claramente que las Klebsiellas pueden proliferar tras un tratamiento con antibióticos y con ello establecer la base para una enfermedad inflamatoria intestinal. Y es que las Klebsiellas pueden ser muy resistentes a una gran cantidad de antibióticos.

Otros estudios han confirmado que las personas con enfermedades inflamatorias intestinales poseen más Klebsiellas en su intestino que las personas sanas, y también que su estado empeora después de los tratamientos con antibióticos.

Las bacterias patógenas sustituyen a las beneficiosas

Según los investigadores, las cepas de Klebsiellas procedentes de la saliva activan en el intestino los linfocitos TH1, que se asocian a la inflamación que acompaña la respuesta inmunitaria. Como indicaron los investigadores, “las Klebsiellas resistentes a los antibióticos pueden sustituir gradualmente parte de la microbiota en pacientes predispuestos genéticamente, lo que conlleva importantes inflamaciones en el intestino”.

Además, en personas con la inmunidad deprimida, estas bacterias pueden provocar infecciones en las vías urinarias, en los pulmones y en la sangre que pueden resultar mortales.

Los autores creen que un tratamiento que controlara la proliferación de estas bacterias orales podría ser una estrategia terapéutica eficaz para tratar la enfermedad inflamatoria intestinal y muchos otros trastornos.

En concreto, proponen identificar y favorecer el crecimiento de las las bacterias beneficiosas de la microbiota intestinal que puedan ofrecer resistencia al desarrollo de las Klebsiellas.

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