Hábitos y suplementos

Cómo aumentar la fertilidad de forma natural

Rosa Guerrero
Rosa Guerrero

naturópata

Cuidar ciertos aspectos del estilo de vida y tomar algunos suplementos naturales ayuda a mejorar la fertilidad y prepararse para lograr un embarazo saludable.

Sientes que ha llegado el momento... y deseas ser madre. Pero pasan los meses y no te quedas embarazada. ¿Qué está pasando? Aparecen sentimientos contrapuestos y empiezas a buscar la causa de tu posible infertilidad con un cierto grado de preocupación que, a medida que pasa el tiempo, se convierte en ansiedad. Y eso es justamente lo que te conviene evitar.

Lo primero que nos hemos de preguntar antes de intentar concebir un bebé es si el estilo de vida que llevamos, tanto el propio como en su caso el de la pareja, es compatible con un embarazo: horarios laborales, estrés, actividades de ocio, hábitos tóxicos...

Si reconocemos que tendríamos que cambiar ciertas cosas, hemos de ser honestos y admitir si estamos dispuestos o no a hacer esos cambios para lograr el embarazo. Pues no se trata solo de quedarse embarazada, sino de planificar una gestación sin problemas y un buen estado de salud para el futuro hijo.

Cuando no se logra el embarazo rápido

Todas y todos damos por supuesta nuestra fertilidad. Pero una vez decidimos tener un hijo, a veces no hay manera de conseguirlo. El 85% de las parejas logran espontáneamente un embarazo en el transcurso del primer año, y un tercio ocurre en los tres primeros meses de relaciones sin protección. Sin embargo, entre un 15 y un 18% de las parejas presentan problemas de infertilidad.

Descubrir que no podemos concebir de manera natural afecta mucho tanto a la mujer como al hombre, y provoca emociones que van desde la desesperación a la rabia, y un gran sentimiento de pena, culpa o injusticia.

Si se alarga en el tiempo, puede tener importantes repercusiones psicológicas que inciden en todos los ámbitos de la vida: se resiente la relación afectivo-sexual de la pareja, baja la autoestima, se evita hablar del tema en el seno familiar, y puede ser causa de distanciamiento con las amistades.

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Cuidar las emociones es prioritario

Problemas con la pareja, horarios que no dejan espacio para la comunicación, el miedo inconsciente a las renuncias que supone tener un hijo... todo ello genera un estrés que es percibido por el hipotálamo.

Se inhibe la hormona LHRH que es la que hace que la hipófisis segregue la hormona luteinizante (LH) y la hormona folículoestimulante (FSH), implicadas en la ovulación. En los hombres, estas hormonas son las responsables de que los testículos produzcan testosterona.

Hay que dedicar un tiempo a conectar con nuestras emociones y hacer conscientes los miedos para no dejarnos llevar por mensajes sutiles, que funcionan como auténticos anticonceptivos. Aprender a manejar el estrés es aprender a manejar la fertilidad.

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Optar por un estilo de vida saludable debería ser siempre nuestra prioridad, pero es fundamental si queremos potenciar la fertilidad y lograr el embarzo.

Los cambios hacia una vida más sana deben iniciarse de forma paulatina y, como mínimo, seis meses antes del embarazo. Pero... ¿cuáles son los puntos en los que debemos fijarnos para lograr ese deseado embarazo?

  • Peso adecuado. Tanto un exceso de peso (índice de masa corporal superior a 30) como un peso inferior al óptimo (IMC menor a 18) puede ser contraproducente. Procura perder los quilos que te sobran haciendo ejercicio y siguiendo una alimentación saludable; o ganarlos si tienes un bajo peso. Revisa tu dieta y acude a un especialista si tienes problemas con la absorción de nutrientes.
  • Hábitos tóxicos. Fumar, beber en exceso y llevar una vida poco ordenada tiene un fuerte impacto negativo sobre la salud. No solo debilita la fertilidad, sino que afecta en gran medida al buen desarrollo del feto.
  • Higiene bucal. Las infecciones bucales alteran el sistema inmunológico y pueden dificultar la concepción. No te decidas a quitarte las amalgamas justo antes ni durante el embarazo. Acude a tu dentista y procura tener una boca sana antes de quedarte embarazada.
  • Actividad física. El ejercicio ayuda a controlar el estrés y mejora la oxigenación celular, imprescindible para conseguir la fecundación. Es recomendable realizar 180 minutos semanales de ejercicio físico moderado para potenciar la fertilidad.

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  • Relaciones sexuales. Aunque debes conocer tu ciclo y saber cuáles son tus días fértiles, no te obsesiones. Mantén con tu pareja relaciones sexuales siempre que os apetezca, sin programarlas en función de la ovulación. El placer sexual favorece la capacitación del esperma para fecundar así como la secreción de prolactina, una hormona que favorece la implantación.
  • Manejo de condiciones crónicas de salud. Si tienes alguna patología crónica (diabetes, anemia, hipotiroidismo, celiaquía...) debe estar bien controlada antes de ir en busca de un embarazo, pues muchas de estas alteraciones son causa de infertilidad y de abortos de repetición.
  • Peligros ambientales. Los disruptores endocrinos forman parte de nuestro día a día. Los encontramos en plásticos, detergentes, pesticidas, cosméticos y muchos otros productos de uso cotidiano. Estas sustancias actúan directamente sobre los receptores hormonales, bloqueando o potenciando su acción, y están detrás de muchos desequilibrios hormonales que afectan a la fertilidad. Procura evitar los productos con disruptores endocrinos y sustituirlos por productos ecológicos.

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  • Gestión del estrés. Es uno de los principales factores que afectan a la fertilidad. Realiza alguna actividad que te ayude a relajarte (yoga, midfulness, meditación, música...) y gestiona tu agenda para vivir en equilibrio.

    Crea una rutina relajante antes de ir a dormir. Es importante que descanses las horas que tu cuerpo necesita y busques esa conexión contigo misma que favorecerá una buena concepción.
  • Dieta saludable. Incrementa el consumo de verduras y frutas, especialmente crudas y cocinadas al vapor, pues te aportarán nutrientes que reducen el estrés oxidativo y favorecen el embarazo. Los alimentos ricos en hierro, ácido fólico y vitamina C son imprescindibles para preparar tu cuerpo.

    Por el contrario, procura disminuir la ingesta de lácteos e hidratos de carbono refinados.

    ​También son fundamentales las grasas de calidad, especialmente las ricas en omega-3 que se hallan en las semillas, frutos secos, aguacates o algas, pues contribuyen a mejorar no solo la fertilidad sino el desarrollo del sistema nervioso y ocular del feto.

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Los mejores suplementos para la fertilidad femenina

Una alimentación saludable y suficiente suele cubrir las necesidades del organismo para conseguir un embarazo, pero a veces es preciso tomar algunos suplementos para asegurarnos de que no se produce un déficit. Antes de tomarlos es aconsejable realizar una analítica y valorar la dieta de la pareja para elegir los más adecuados.

Para favorecer la fertilidad femenina son de vital importancia:

  • Ácido fólico. Se trata de una vitamina del grupo B, probablemente la más recetada cuando se busca un embarazo, ya que su déficit provoca riesgo de bajo peso en el feto y defectos en el tubo neural. Entre los alimentos ricos en ácido fólico destacan los vegetales de hoja verde.Un 40% de la población tiene mutaciones en el gen MTHFE que interfieren en el procesamiento del folato a la forma biológicamente activa. Por ello, es recomendable tomar, al menos un mes antes de la concepción, un suplemento de metilfolato. Dosis recomendada: 400 μg diarios.
  • Vitamina B12. Tiene un importante rol en la fertilidad natural. Es una coenzima esencial en la replicación celular y mantenimiento del sistema nervioso. Es imprescindible suplementar antes y durante el embarazo, especialmente cuando se lleva una dieta vegana o vegetariana. Dosis recomendada: 4,5 μg diarios.
  • Vitamina D. Se ha comprobado que tener niveles altos de vitamina D en la sangre aumenta las posibilidades de que el óvulo sea fecundado. También disminuye el riesgo de que el embrión tenga alteraciones cromosómicas. Su déficit reduce la producción de la hormona antimülleriana (AMH), que participa en el crecimiento de los folículos ováricos. Dosis recomendada: 2.000 a 4.000 UI/día.
  • Omega 3. Reducen el riesgo de fallos ovulatorios.Un déficit de estos ácidos grasos esenciales puede causar alteraciones en el sistema nervioso del feto. Se hallan en cantidades importantes en las nueces y semillas de cáñamo, chía o lino, hidratadas o trituradas. Las necesidades nutricionales en el embarazo son de 2 g de ácido alfalinolénico y 200 mg de DHA al día.

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La infertilidad masculina: el hombre también es importante

Cuando el embarazo tarda en llegar es habitual que la mujer se sienta la principal responsable, e incluso que inicie pruebas médicas excluyendo al hombre. Sin embargo, el factor masculino está involucrado en alrededor del 50% de las parejas infértiles y en un 30% de casos el hombre es el único que tiene problemas de infertilidad.

Concienciar al hombre de su implicación en la fertilidad es clave para la consecución del embarazo y también de la salud del bebé. El líquido seminal es mucho más que espermatozoides: aporta hormonas como la serotonina, melatonina y oxitocina, que ayudan a aumentar la libido, fortalecen el vínculo entre la pareja e influyen en el ciclo reproductivo femenino.

Además, el pH, la textura, el volumen, la licuefacción, los nutrientes que aporta... son factores que inciden en el control del estrés oxidativo y en la integridad del material genético.

El futuro padre debe ser consciente de que sus hábitos y patologías influyen en la calidad de su semen. Padecer hipertensión, tener síndrome metabólico, sobrepeso, tomar alcohol en exceso, no descansar lo suficiente, así como padecer alguna enfermedad autoinmune, afecta en gran medida a la fertilidad, por lo que es recomendable controlar estos factores antes de ir en busca de un bebé.

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Los mejores suplementos para la fertilidad masculina

Tomar algunos complementos ayuda sustancialmente a aumentar la fertilidad masculina. Los más destacables son:

  • Antioxidantes: un complejo diario que incluya selenio (100 μg), vitamina E (15 – 30 mg) y vitamina C (1.000-1.500 mg), glutatión (500 mg), licopeno (15 mg) y resveratrol (500 – 1.500 mg) protege a los gametos del daño oxidativo y mejora tanto la producción como la motilidad de los espermatozoides.
  • Acetil-L-carnitina. Aporta energía celular a los espermatozoides, facilitando la movilidad y mejorando su proceso de formación, maduración y formación de la membrana. Dosis recomendada: 500 - 1.500 mg diarios.
  • Coenzima Q10. Aumenta el recuento de espermatozoides y mejora tanto la motilidad como la morfología. Dosis recomendada: 100 - 200 mg diarios.
  • Omega 3. El DHA de la membrana del espermatozoide favorece la fluidez y permeabilidad celular. Dosis recomendada: 1.000 - 1.500 mg diarios.
  • Probióticos. Las cepas de Lactobacillus rhamnosus, L. crispatus y Bifidobacterium longum ayudan a mejorar la fertilidad masculina.
  • Zinc. Reduce las alteraciones del ADN y juega un papel fundamental en la capacitación del esperma para fertilizar el óvulo. Dosis recomendada: 50 mg diarios.

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Otros aspectos que influyen en la fertilidad

Pero a veces, a pesar de llevar un estilo de vida saludable, el embarazo no llega. ¿Qué más podemos hacer?, se preguntan muchas parejas. Hay algunas situaciones que dificultan el embarazo y que hay que conocer para intentar solventarlas, a poder ser, de manera natural.

1. Reserva ovárica

Se trata del número de ovocitos de que disponen los ovarios y que, una vez el folículo madura, serán susceptibles de ser fecundados. Esta reserva va disminuyendo con la edad y, a partir de los 35 años, desciende sustancialmente.

También hay mujeres jóvenes que nacen con una baja reserva o que presentan una escasa sensibilización a la hormona FSH (valores superiores a 13 mUI/ml indica que la reserva ovárica está comprometida). Ello produce ciclos anovulatorios, una de las causas más frecuentes de infertilidad.

No puedes mejorar tu reserva ovárica, pero sí aumentar la sensibilización del folículo para conseguir la maduración de un óvulo de calidad. Para ello te puede ayudar tomar a diario:

  • 200 mg de coenzima Q10
  • 4 g de mioinositol

​Además se pueden tomar 250-500 mg de cimícifuga (Actaea racemosa) del 1º al 7º día del ciclo.

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2. Problemas estructurales

La posición del útero puede ser también causa de infertilidad. Acude a un osteópata de confianza para que estudie tu caso y, si procede, realice las maniobras pertinentes que te ayuden a solucionar posibles obstáculos.

3. Fragmentación del ADN espermático

Son las lesiones, daños o roturas en el material genético del espermatozoide, y es una de las causas principales de infertilidad masculina por inviabilidad en el desarrollo del cigoto.

Entre los factores que influyen están las infecciones, los tóxicos ambientales, los fármacos, el tabaco, el alcohol, la edad y también un exceso de práctica deportiva.

Ayuda a prevenir este problema la ingesta de antioxidantes, de ácido fólico, de coenzima Q10 y de L-carnitina.

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4. Detoxificación hepática

Pocas parejas se plantean realizar una depuración del hígado antes de ir en busca de un embarazo. De hecho, raramente se asocia la infertilidad a un mal funcionamiento hepático.

Sin embargo, un hígado que no realiza bien sus funciones no va a eliminar eficazmente los estrógenos ni los desechos metabólicos, lo que puede llevar a problemas de infertilidad tanto femeninos como masculinos.

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