Masajes de India

Cómo te benefician los masajes ayurvédicos

La medicina tradicional de la India ha desarrollado una rica gama de masajes que combinan manipulaciones con mezclas de aceites vegetales con efectos curativos.

El masaje ayurvédico no requiere grandes medios, aparatos costosos ni productos difíciles de encontrar. Tan solo las manos de un experto cualificado, abundantes aceites vegetales y una austera mesa de madera.

Los mismos enseres y técnicas que ya se utilizaban en la India hace cinco mil años. Pero pese a esta aparente sencillez, el masaje ayurvédico depara experiencias inefables.

  • El aceite envuelve como un manto cálido la piel y, con ella, empapa los sentidos, los pensamientos, las emociones, el alma.
  • Las suaves y agradables presiones permiten, poco a poco, ir soltando lastre.
  • Lo superfluo, lo que no sirve, se diluye y la energía estancada empieza a fluir libremente. 
  • El resultado es más que una sensación. Es un estado fehaciente e integral de liberación y equilibrio.
  • Sin impurezas, sin nervios, sin negatividad, la persona empieza de cero, ordenada y limpia, consciente de lo que es y reforzada por dentro.

Pero la increíble experiencia no acaba aquí. Los cambios se prolongan e incluso se acrecientan durante los días posteriores.

El masaje es uno de los pilares del ayurveda, la ciencia curativa de la India que lleva más de cincuenta siglos en vigor gracias a su probada efectividad.

Está considerada la madre de todas las medicinas pero, más que eso, es un sistema integral de salud y estilo de vida lleno de sentido común.

Para el ayurveda, el masaje resulta un hábito tan fundamental para la salud como hacer ejercicio o alimentarse correctamente.

De hecho, en la India, bebés, niños, adolescentes y adultos de todas las edades suelen recibir masajes de forma regular como tratamiento preventivo.

Con ellos se activa la circulación sanguínea, se favorece la eliminación de toxinas e impurezas y se equilibra el organismo a nivel energético y emocional.

Ayurveda: un tratamiento a medida

El masaje ayurvédico comienza a popularizarse en Occidente como una solución eficaz para la tensión, el estrés o la fatiga y los trastornos derivados de ellos.

Para Ángeles Sanz, vaidya (doctora) en Medicina Ayurvédica y directora de la Escuela Internacional de la Cultura Ayurveda, "cada vez más gente busca formas naturales de cuidarse, que traten con respeto su cuerpo pero también su parte emocional. Estos masajes, además, no son aleatorios ni ligeros. Se diseñan con cuidado para cada persona en concreto, por lo que sus efectos son notables y profundos".

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"Para el ayurveda somos seres únicos e irrepetibles"

Los médicos ayurvédicos no se fijan tanto en los trastornos concretos como en los desequilibrios internosque los favorecen.

Para el ayurveda, el organismo está compuesto por los mismos cinco elementos fundamentales que configuran el Universo: Espacio, Aire, Fuego, Agua y Tierra.

Tres doshas o energías contienen dichos elementos en nuestro interior: vata, pitta y kapha. La salud requiere un buen equilibrio entre esos tres doshas:

  • El Espacio y el Aire dominan a vata, lo que en el organismo se traduce en movimiento, respiración, circulación de la sangre y envío de impulsos nerviosos desde y hacia el cerebro.
  • El Fuego y el Agua rigen a pitta, es decir, el metabolismo para procesar el alimento, la digestión y el agua de todo el organismo.
  • La Tierra y el Agua modelan a kapha: nutren y lubrican, controlan la estructura, mantienen unidas las células y forman los músculos, la grasa, los huesos y los tendones.

Lo ideal es que estas energías, y por tanto sus elementos, se encuentren en la misma proporción.

El origen profundo de los doshas está en la relación psicosomática que la mente y el espíritu mantienen con el cuerpo, ese punto en que el pensamiento o la emoción se transforman en materia.

El cuerpo como ecosistema

El ayurveda sostiene que la salud no puede separarse de lo que comemos, hacemos y pensamos. Así, el cuerpo, la mente y el espíritu, a lo largo de la vida, interaccionan continuamente entre el equilibrio y el desequilibrio, el orden y el desorden, la salud y la enfermedad.

Múltiples factores pueden romper la armonía de nuestros doshas, no solo los hábitos o la dieta. Por ejemplo los acontecimientos que no podemos controlar, como los cambios de estación, de horarios, las lesiones internas o externas...

El masaje ayurvédico ayuda a restablecer ese equilibrio y mantenerlo. Un exceso o deficiencia aumenta la vulnerabilidad a las enfermedades físicas y emocionales.

"El masaje va encaminado a incrementar o disminuir el elemento que está fallando y equilibrarlo con el resto. Para conseguir esto, se sirve del poder de plantas que aportan al organismo lo que le falta o reducen lo que le sobra –explica la terapeuta Marta Bort, de Tridosha Espai d’Ayurveda–. Por ejemplo, un vata muy alto genera un exceso de Aire y, en consecuencia, puede provocar sequedad de la piel. En este caso, al organismo le hace falta Agua. Masajearemos con un aceite vegetal nutritivo y rico en este elemento".

Debido a su naturaleza variable e inestable, vata es el dosha que se desequilibra con más facilidad.

Del exceso de vata derivan la mayor parte de los trastornos a corto plazo, como el estrés, la dispersión mental, el dolor de cabeza o el cansancio. De igual modo, el paso de los años lleva a acusar menos hidratación y más rigidez, características de vata.

Aprovechando los aceites terapéuticos

Gran parte de los beneficios del masaje se derivan de los aceites empleados. Son totalmente naturales y se eligen de forma específica para cada persona, según el dosha que se necesite equilibrar.

Pero, sin duda, lo que los distingue del resto de ungüentos para masaje es su gran poder curativo.

Los terapeutas occidentales los reciben directamente de la India, donde se preparan con una base de aceite vegetal (de sésamo, coco, mostaza...) a la que se han incorporado combinaciones de plantas medicinales, sea por maceración o al baño maría.

"Las plantas son silvestres. Se recogen de los bosques de distintas zonas de la India, desde Kerala, en el extremo sur, a las laderas del Himalaya. Cada una tiene una propiedad particular: analgésica, relajante, hidratante... Existen centenares de preparaciones. Son exclusivas de la medicina ayurvédica y están destinadas a intensificar el carácter terapéutico del masaje", comenta Ángeles Sanz.

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El efecto lubrificante, ablandador, nutritivo y curativo de los aceites vegetales no solo actúa a nivel externo.

Al aplicarse calientes, y ayudados por la fricción, el calor abre los poros de la piel y sus propiedades penetran por capas, incidiendo primero en el sistema nervioso (por eso son tan efectivos contra el dolor y los estados de nerviosismo) y accediendo hasta los tejidos más profundos.

De ahí la profundidad e intensidad de sus efectos, pero también la importancia de que conserven su pureza vegetal.

"No te apliques nada sobre la piel que no te pondrías en la lengua, dice el ayurveda. Cualquier producto untado sobre la piel tiene las mismas consecuencias que ingerido", advierte Marta Bort.

¿Masajes preventivos o curativos?

Se puede crear un masaje para cada problema o etapa vital. Sobre una base de una veintena de técnicas, se realizan las variaciones personales: los aceites, su temperatura, la intensidad de la presiones y el tipo de movimientos...

No hay que esperar, sin embargo, a que se manifieste un problema concreto para recibir uno de estos masajes.

Pueden servir también como rutina de limpieza y regeneración del organismo a la que recurrir regularmente, por ejemplo, para obtener relajación o belleza.

"Si la persona quiere un masaje por mero placer, el terapeuta identificará su dosha a través del pulso y seleccionará el aceite óptimo –detalla Ángeles Sanz–. Si, en cambio, acude por una dolencia, entonces la consulta será más exhaustiva. Se le hará una entrevista acerca de sus hábitos y se observarán la lengua y los ojos además del pulso. A partir de ahí se realiza el diagnóstico y se diseña un tratamiento completo en el que entran los masajes, pero también unas pautas de vida, dieta y ejercicio adecuadas a su problema." 

¿Cómo es una sesión de masaje ayurvédico?

Siendo las generosas dosis de aceite comunes en casi todos los masajes, se hace necesario desnudarse por completo y dejarse cubrir tan solo por una toalla.

Se recomienda no retirarse el aceite hasta el día siguiente para que sus propiedades sigan siendo absorbidas por el organismo durante la noche.

Las sesiones se alargan entre 60 y 90 minutos y el precio oscila entre 30 y 120 euros.

En general, los masajes ayurvédicos aportan de forma inmediata mayor vitalidad, sensación de calma y relajación.

Si se reciben con una frecuencia mensual, pueden constituir una excelente herramienta preventiva, pues promueven la energía, agudizan los sentidos, eliminan toxinas, ayudan a conciliar el sueño y retrasan el envejecimiento.

No hay que olvidar, sin embargo, que su prioridad es mejorar el equilibrio interior de la persona, lo que fortalece su resistencia ante la enfermedad.

El carácter curativo de los masajes también puede ser muy útil para combatir dolores de espalda, varices, problemas digestivos y ginecológicos, ansiedad, migrañas... un sinfín de trastornos.

Con el fin de escoger el que más nos beneficie, se puede consultar a un terapeuta cualificado que establezca el tratamiento idóneo para cada uno.

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aceites herbales

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Abhyanga

Uno de los masajes más comunes es el abhyanga (abhyanj significa "untar" en sánscrito).

Consiste en una manipulación suave por todo el cuerpo con grandes cantidades de aceite vegetal caliente o templado en función de la persona.

En ocasiones, lo realizan dos masajistas mediante movimientos sincronizados.

Su poder vigorizante y calmante lo hace adecuado para todo el mundo.

Foto: Marc Costa
shiroabhyanga

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Shiroabhyanga

Más específicos son el shiroabhyanga o el champi, dos modalidades de masaje en la cabeza. 

Son altamente relajantes e idóneas para disipar tensiones, cefaleas, estrés, rigidez muscular y sequedad del cuero cabelludo.

Foto: Marc Costa
padabhyanga

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Padabhyanga

Otras modalidades son el mukhabhyanga, un masaje en el rostro para nutrir la piel seca y deshidratada, y el padabhyanga.

El padabhyanga es una revitalizante opción para los pies ásperos, pesados, con grietas o venas varicosas.

Foto: Marc Costa
shirodhara

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Shirodhara

Más peculiares son los masajes basados en corrientes de aceites herbales.

Se trata de terapias muy oleosas que inciden sobre zonas concretas del cuerpo y aportan grandes beneficios preventivos y curativos.

Es el caso del shirodhara, en el que se deja caer un fino caudal de aceite templado en el entrecejo y que resulta muy eficaz en caso de migraña, insomnio y ansiedad. 

Foto: Marc Costa
netra basti

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Netra basti

Otra opción es el netra basti, que se centra en los ojos para tratar problemas oculares pero también para aumentar su belleza.

Foto: Marc Costa
kati basti

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Kati basti

El kati basti vierte el chorro de aceite directamente en la espalda, resolviendo problemas lumbares, hernias y tensiones.

Foto: Marc Costa
karna purana

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Karna purana

A la aplicación de aceite en los oídos se la llama karna purana.

Resulta adecuada en trastornos como el mareo, el dolor de cabeza, problemas de encías o rigidez cervical.

Foto: Marc Costa
udvartana

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Udvartana

Ante problemas de peso, celulitis y flacidez puede resulta útil el udvartana.

Se masajean en seco las áreas afectadas con una base de plantas y polvos ayurvédicos de efecto exfoliante y depurativo. 

Foto: Marc Costa

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