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Con base científica

Cáncer: terapias complementarias que sí ayudan al paciente

Las terapias complementarias tienen un papel en el tratamiento del cáncer cuando están contrastadas por la ciencia. Estuvimos en el I Congreso de Oncología Integrativa, donde se expuso cómo pueden ayudar al paciente.

Gema Salgado

El I Congreso de Oncología Integrativa, celebrado el pasado mes de mayo en la modernista Casa de la Espiritualidad de Barcelona, puso de manifiesto el enorme interés de los profesionales de la salud en la utilización de las terapias complementarias con evidencia científica en el tratamiento integral del cáncer.

Los participantes pudieron recabar información valiosa y conocer más de cerca los abordajes del cáncer desde el enfoque de la medicina naturista, la nutrición, la homeopatía, la acupuntura, la meditación y la psicología de las emociones.

Una experiencia que seguramente ayudará a los profesionales, pacientes y familiares a ofrecer y seguir tratamientos y acompañamientos que amplían el bienestar y las posibilidades de salud de las personas afectadas.

Un tratamiento integral del cáncer con base científica

Al encuentro, organizado por la Asociación de Oncología Integrativa, acudieron un centenar de médicos, enfermeras, nutricionistas y farmacéuticos, llegados desde todo el territorio nacional para realizar una inmersión de formación y puesta en común de experiencias.

Tras una meditación de apertura y la presentación de Miriam Algueró Josa, periodista y fundadora de la asociación, realizó su ponencia el Dr. Sergio Abanades, médico especialista en farmacología clínica y doctor en farmacología, que giró en torno a las evidencias científicas de las terapias complementarias en oncología.

Los grandes medios de comunicación parecen querer echar por tierra las terapias complementarias como la acupuntura (el diario El País publicó recientemente una noticia con el títular "La acupuntura no sirve para nada, ni siquiera para las contracturas"), pero Abanades demostró que existen evidencias del más alto nivel, fruto de revisiones sistemáticas y metaanálisis de ensayos controlados y aleatorios.

Estos son algunos ejemplos:

  • Acupuntura: estos estudios rigurosos establecen la eficacia de la acupuntura en náuseas y vómitos tras la quimioterapia, en la xerostomía, el dolor y la fatiga.
  • Atención plena: El mindfulness, la meditación o el yoga son muy útiles ante el estrés, los trastornos del ánimo y el dolor.
  • Probióticos: sirven para tratar la diarrea durante las sesiones de quimio y radioterapia y en el mantenimiento de la barrera intestinal.
  • Vitamina D: mejora la supervivencia de pacientes con cáncer de mama o pulmón.
  • Reishi: esta seta oriental (Ganoderma lucidum) resulta útil gracias a su capacidad de estimular la inmunidad.
  • Ácidos grasos omega-3: mejoran la nutrición cuando se administra por vía enteral.

La oncología integrativa en los hospitales

En el congreso participó uno de los más reconocidos investigadores y oncólogos españoles, el doctor Pere Gascón, consultor senior del Servicio de Oncología del Hospital Clínico de Barcelona. Realizó un recorrido por la historia de los tratamientos oncológicos: desde las primeras operaciones quirúrgicas a los tratamientos antidiana de hoy, pasando por la radioterapia y la quimioterapia.

Gascón señaló que el abordaje del cáncer en el futuro estará guiado por la genética y será de alta precisión. Pero subrayó que las terapias complementarias ayudan a mejorar la calidad de vida, los síntomas de la enfermedad y el resultado de los tratamientos.

El doctor explicó, además, que la medicina integrada ya se refleja en instituciones dedicadas a la investigación, como el Centro Nacional para la Salud Complementaria e Integrativa de los Estados Unidos, y en el hecho de que la mayoría de hospitales punteros dedicados al tratamiento del cáncer en Estados Unidos cuenten con unidades de oncología integrativa.

Los suplementos nutricionales pueden ayudar

Otra de las ponencias que despertó un gran interés fue la realizada por el doctor Antoni Marco Chover, quien puso de manifiesto que existen un gran número de sustancias naturales que son útiles para potenciar la eficacia de los tratamientos y reducir sus efectos secundarios.

Entre esas sustancias, que se encuentran en forma de suplemento, se mencionaron el té verde, la cúrcuma, la n-acetil-cisteína, la lactoferrina, el resveratrol, los betaglucanos, el ginkgo biloba y la vitamina D, entre otras.

Estos suplementos podrían administrarse protocolariamente en pacientes con diferentes tipos de cáncer. De esta manera se podría controlar su uso (a menudo los pacientes los toman por su cuenta) y se evitarían interferencias con la medicación.

La eficacia de una alimentación anticáncer

El experto en nutrición Gabor Smit y el médico naturista Ángel Borruel ofrecieron su visión de la dieta terapéutica.

Smit explicó que "lo primero es saber cómo se alimenta el paciente" y proponerle cambios sencillos que no causen ansiedad. Este experto en nutrición prefiere introducir los cambios gradualmente: aumentar los vegetales, reducir hasta eliminar cárnicos, lácteos, refinados y gluten, e introducir alimentos como quinoa o sarraceno.

A la dieta vegetal, Borruel suma la necesidad de ejercicio físico y propone un ayuno supervisado por un médico antes de la quimioterapia, pues mejora los resultados y reduce efectos secundarios.

Borruel recomienda un batido para tomar con desayuno, comida y cena, que consiste en llenar un vaso (250 ml) con los siguientes ingredientes:

  • 1/3 de jugo de brócoli
  • 1/3 de zumo de manzana
  • 1/3 de zumo de zanahoria
  • 1 cucharada de aceite de lino
  • 1 cucharada de semillas de lino germinadas y molidas
  • 1 cucharadita de semillas recién molidas de cardo mariano

Abordar las emociones

La enfermedad no se limita al cuerpo físico. También tiene aspectos emocionales, conductuales y existenciales.

Ante el diagnóstico de cáncer, el temor se adueña al principio de la situación. La psicooncóloga Emma Barthe propone a los pacientes que se pongan al frente de sus propias voces internas, escuchándolas sin precipitarse, conservando cierta distancia.

Por otro lado, la información que procede de los demás suele desbordar al paciente. Este tiene que observar lo que le dicen, ver hacia dónde quieren conducirle a uno y decidir si se está o no de acuerdo.

Uno no es responsable por completo de todo lo que le ocurre en la vida. Tampoco de sufrir un cáncer: no hay que culparse. Barthe recomienda a los pacientes que, aunque parezca contraproducente, se pongan en lo peor y al mismo tiempo aprendan a disfrutar. Es decir, se acepta lo que puede suceder, pero se fluye con la vida.

"Podemos elegir entre ser un enfermo activo y comprometido y vivir satisfactoriamente, o bien dejarse hacer, pero morir satisfactoriamente: las dos cosas son igualmente válidas. Lo importante es elegir uno mismo por dónde y cómo se quiere ir", explicó Emma Barthe.

El viento no se lleva las palabras. Las palabras crean realidades y son una extensión de nuestro propio pensamiento que influyen en qué clima queremos crear con los demás, qué principios queremos mantener, qué compromiso queremos adquirir.

Si nos decimos "yo soy bienestar, yo soy amor, yo soy abundancia", el cerebro te obedece y resulta más positivo que si le dices "yo soy fuerte y puedo con todo", apuntó la psicooncóloga.

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