Tratamiento natural

Cómo tratar la candidiasis de forma natural

Dra. Padma Solanas

Todos albergamos cándidas en nuestro intestino. No son un problema, salvo que algo desequilibre la compleja y sensible microbiota en la que viven y les permita proliferar. Tratar los motivos de fondo de ese desequilibrio es fundamental.

En la consulta los casos de candidiasis son muy frecuentes. Por jemplo, una chica de 25 años acude porque sufre candidiasis vaginales recurrentes desde hace tres años. Le aparecen con las menstruaciones y a veces con las relaciones sexuales. Ha hecho tratamiento antifúngico tópico y oral. En el momento de la visita los cultivos vaginales son negativos y ya no presenta cuadros francos de prurito vulvar con flujo blanquecino "como el yogur cortado", sino un prurito más leve y toda la zona vulvar enrojecida.

Otro caso típico: una mujer de 45 años ha aumentado 10 kilos de peso en los últimos dos años a pesar de alimentarse a base de verdura, fruta y dieta proteica. Sufre estreñimiento crónico que ha ido empeorando. Está en fase premenopáusica, con algunas alteraciones menstruales. Acudió a un médico naturista que le dijo que tenía candidiasis intestinal y le puso una dieta para ello. Perdió peso y se sintió mejor pero, al dejar la dieta, progresivamente volvió a la situación descrita.

Cándidas en el intestino

Las cándidas son un hongo que se encuentra de forma normal, no patológica, en nuestro intestino. Los hongos se reproducen por esporas y, cuando se dan las condiciones adecuadas, se desarrollan en hongos filamentosos. En el caso de las cándidas esto ocurre cuando la microbiota intestinal se encuentra alterada.

El intestino es un sistema muy complejo, pues está en contacto con materia que proviene del exterior (con todos sus tóxicos y patógenos) pero, a diferencia de la piel, ha de ser capaz de absorber, así que tiene que ser más permeable. Para evitar que entren tóxicos y patógenos, cuenta con un triple sistema de protección.

La microbiota intestinal es una primera capa de bacterias de muchos tipos que mantienen un fino equilibrio. Esta microbiota ejerce una función defensiva (de barrera), pero también ayuda en la digestión, en la producción de ciertas vitaminas y en muchas otras funciones aún poco conocidas y que no dejan de sorprendernos: se ha visto que puede influir en nuestra inmunidad ¡e incluso comunicarse con el cerebro! Tenemos más microorganismos formando parte de la microbiota intestinal que células propias, así que podemos hacernos una idea de su importancia.

Artículo relacionado

remedios caseros candidiasis

Cómo reconocer, prevenir y curar la candidiasis

La complejidad de la microbiota

La barrera mucosa del intestino está formada por células que determinarán lo que se absorbe y lo que no, entre otras funciones. Estas células están muy unidas entre sí por unas estructuras denominadas "uniones estrechas", que dificultan en gran medida el paso de moléculas entre las células. Solo unas pocas sustancias lo consiguen.

El "sistema inmunitario asociado al intestino" es el tercer sistema defensivo intestinal. Después de la mucosa hay una gruesa capa de células inmunitarias que conforman el 80% de las células de defensa del organismo: lo protegen de todo lo que pueda haber penetrado más allá de la barrera mucosa, analizándolo minuciosamente y dando la respuesta correspondiente.

La microbiota se altera fácilmente, por desgracia, sobre todo cuando vivimos en un ambiente tóxico. Pesticidas, metales pesados, estrés y fármacos, especialmente los antibióticos, pueden alterar su equilibrio.

Son oportunistas: cuando la microbiota intestinal se altera, las cándidas aprovechan para desarrollarse. Se da entonces un síndrome de hiperpermeabilidad intestinal en el que las "uniones estrechas" entre las células intestinales se separan y permiten el paso de sustancias que no deberían cruzar la barrera intestinal. El sistema inmunitario las detecta y genera una cascada inflamatoria, sensibilidades alimentarias, etc.

¿Qué provocan las cándidas?

Los síntomas a menudo son los mismos que para cualquier síndrome de hiperpermeabilidad intestinal, pues esta es la clave de la candidiasis intestinal. Son variados y difieren entre personas. El estreñimiento o la descomposición son habituales, aunque hay quienes mantienen su ritmo deposicional habitual. A menudo se diagnostica un síndrome de intestino o colon irritable, lo que para mí solo es una descripción sintomática.

La distensión abdominal, el ardor, las flatulencias, la "intolerancia" a ciertos alimentos (cuando producen malestar) o la digestión pesada pueden ser otros síntomas de candidiasis intestinal. También el cansancio, la pesadez mental, las alteraciones en la memoria, el insomnio, el aumento de peso (o a veces la pérdida) y muy a menudo las candidiasis vaginales de repetición, o el prurito vaginal o anal con cultivos negativos, son otros síntomas posibles.

Artículo relacionado

Dieta contra la candidiasis

¡No más cándidas! 10 alimentos para combatir la candidiasis

Los síntomas más frecuentes, o los que dan mejores pistas para un diagnóstico de candidiasis intestinal son:

  • El cansancio
  • El incremento de peso sin motivo
  • Las candidiasis vaginales de repetición.

A menudo la historia es tan evidente que no hace falta confirmación, pero si es necesario se puede recurrir a la electroacupuntura de Voll o al análisis de heces en laboratorios especializados (en la Seguridad Social no se informa de la presencia de cándidas en las heces al considerarse que son hongos no patológicos que solo pueden dar problemas en pacientes inmunodeprimidos).

¿Cómo se trata la candidiasis?

Muchas pacientes con candidiasis vaginales de repetición ya conocen estrategias para disminuirlas o, por lo menos, para paliar los síntomas: usar braguitas de algodón, orinar tras las relaciones sexuales, evitar la humedad (por ejemplo al ir a la playa o la piscina) y, sobre todo, no usar jabón vaginal ni corporal ni de uso íntimo, ¡nunca!

El tratamiento de las cándidas intestinales incluye:

  • Restaurar la flora intestinal. Hay que estudiar las alteraciones y suplementar de forma personalizada.
  • Recurrir a un complemento para eliminar las cándidas
  • Llevar una dieta sin azúcares simples. Las cándidas se alimentan de ellos. Hay que eliminarlos, incluidos los de la fruta (la renuncia más difícil) y los cereales refinados.
  • Evitar otros hongos que puedan irritar el intestino. Esta dieta ha de estar siempre supervisada por un profesional para evitar carencias nutricionales. Es compleja, pero resulta fundamental para eliminar las cándidas. Siguiendo estas pautas, con constancia y con confianza en el tratamiento y en el propio organismo, pocas candidiasis resisten.

Artículo relacionado

dieta-candidiasis

La dieta es eficaz para tratar la candidiasis

Suplementos y plantas medicinales eficaces

Para abordar las cándidas, además de la dieta y la detección del motivo de fondo, se necesitan dos tipos de medicamentos: por un lado un probiótico y, por otro, extractos de plantas. Siempre que sea posible, lo ideal es disponer de un estudio de heces del paciente para poder suplementar en función de las carencias de cada persona. Si esto no es posible podemos recurrir a los clásicos (¡y básicos!) lactobacilos y bifidobacterias, que se encuentran fácilmente en el mercado.

Hay suplementos a base de plantas que ejercen un conocido efecto antimicrobiano. Se emplean a menudo los de ajo, extracto de semillas de pomelo, lapacho o "pau d’arco" y Pseudowintera colorata.

Algunos suplementos comerciales que se utilizan frecuentemente en el tratamiento natural de las candidiasis son Candida Forte (Nature’s Plus), Kolorex (Cobas) y Yeast Cleanse (Solaray). Probióticos de calidad son Symbiolact (Cobas) y Lactibiane Cnd (Pileje).

¿Por qué vuelvo a tener cándidas?

Muchos pacientes siguen la dieta estricta sin azúcares simples y les funciona, pero al dejarla regresan los síntomas. En parte, puede ser por cierta predisposición en personas con alteraciones crónicas del tránsito intestinal o en mujeres, cuyos estrógenos favorecen el crecimiento de las cándidas. Pero a menudo existe un motivo de fondo, o varios:

  • Antibióticos: están diseñados para matar bacterias, incluidas las beneficiosas. Tomarlos de forma habitual, o bien de forma ocasional, pero en altas dosis, arrasa con la microbiota intestinal y abona el terreno para las cándidas.
  • Empastes de amalgama: son una mezcla de metales entre los que se incluye el mercurio, que puede debilitar la barrera intestinal y favorecer el crecimiento fúngico. Hay que deshacerse de estos empastes.
  • Contaminación eléctrica: El descanso nocturno es necesario para que el cuerpo se regenere, se desintoxique y recupere el equilibrio. Las ondas y campos electromagnéticos de los aparatos eléctricos, redes wifi y móviles interfieren con estos procesos y pueden favorecer problemas de salud como las cándidas, entre otros. Evítalos.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?