Plan contra la astenia

Cansancio y sueño en primavera: 7 medidas para recuperar la energía

Con este sencillo plan, que incluye medidas como una breve cura depurativa, evitarás síntomas de astenia primaveral como el cansancio, el sueño y el desánimo.

Rosa Guerrero
Rosa Guerrero

Naturópata

Son las ocho de la mañana y te acabas de levantar tras largas horas de sueño, pero te sientes como si acabaras de correr una maratón: exhausto, agotado física y psíquicamente, sin fuerzas para hacer frente al día radiante que asoma por tu ventana. Si te identificas con estos síntomas, puede que seas una de las muchas personas que sufren fatiga o astenia primaveral, una patología que afecta a la cuarta parte de la población en los países industrializados.

El cansancio de primavera o astenia primaveral suele tener su origen en los malos hábitos mantenidos durante el invierno. Cada cambio de estación comporta un cambio energético. Nuestro organismo está diseñado para adaptarse a situaciones climáticas diversas. Pero el esfuerzo que ello comporta puede alterar nuestro equilibrio interno cuando este es precario.

¿Qué podemos tomar para evitar la astenia primaveral? ¿Debemos modificar la alimentación? ¿Qué medidas son más eficaces para prevenir el cansancio? la llegada de la primavera no supondrá ningún esfuerzo de adaptación, evitaremos el cansancio y podremos renacer junto con la naturaleza para disfrutar de la vitalidad de la nueva estación.

1. Respirar y comer ¡despacito!

El paso de los meses fríos a los calurosos es cada vez más brusco, lo que dificulta aún más la adaptación. Si a ese esfuerzo extra se le añade un estilo de vida poco saludable, el resultado va a ser falta de energía para afrontar la renovación que trae la primavera.

La ancestral medicina ayurvédica (que significa en sánscrito "la ciencia de la vida") dice que la vida es un don, una dosis de energía, un número total de respiraciones, de latidos cardiacos y de comidas; cuanto antes se den, antes se gastarán.

Si queremos preservar nuestra energía en las mejores condiciones y el mayor tiempo posible es importante controlar la respiración y la comida. Respirar demasiado deprisa lleva al cansancio y agota, y comer en exceso produce fallos en el sistema de desintoxicación, aumenta los radicales libres y los tóxicos, y disminuye la energía disponible.

2. Adelantarse a la primavera

Una dieta inadecuada, la falta de movimiento, el descontrol de los ritmos circadianos y las situaciones de estrés crónico acaban con la energía y producen fatiga.

No hay fórmulas mágicas universales, pues circunstancias que suponen un gran desgaste físico y emocional para unas personas, a otras apenas les afecta. Los hábitos y las dietas saludables deben ser adoptados de forma voluntaria y paulatina, siendo conscientes de sus beneficios y sin que ello implique una obligación.

Se pueden establecer algunas rutinas que ayudan a preservar la energía. Por ello, si las incorporamos unas semanas antes de la entrada de la primavera, ayudaremos a nuestro organismo a adaptarse mejor a los cambios sin caer en el agotamiento:

  • Aumenta el consumo de frutas y verduras frescas. Contienen sustancias que corrigen la acidosis metabólica y limpian el intestino de residuos tóxicos.
  • Frótate todo el cuerpo. La frotación se realiza con un guante de crin o una toalla humedecida en agua fría. Empieza por los pies, piernas, brazos, pecho, espalda y vientre. A continuación, sécate y abrígate bien. Realizar a diario este masaje estimula la inmunidad y la circulación.
  • Camina descalzo por arena, césped, tierra o agua. Busca tiempo para cultivar este hábito, al menos una vez a la semana. Es un gran ejercicio revitalizante.
  • Medita o practica la relajación. Te ayudarán a regularte, y te ayudarán a descansar mejor si las practicas al preferentemente al atardecer.

Haz de estos hábitos una costumbre y evitarás la astenia del cambio estacional.

3. Hacer una cura depurativa

Ruediger Dahlke, médico y psicoterapeuta, explica en El libro de la desintoxicación y la salud (Ed. Robinbook) cómo el exceso de contaminantes va envenenando nuestro organismo sin que seamos muy conscientes de ello.

La vida cotidiana "intoxica" el cuerpo de mil formas distintas: la contaminación, el humo del tabaco, el alcohol, el exceso de excitantes, los aditivos de los alimentos, los fármacos... miles de sustancias que resultan tóxicas para nuestras células. Incluso el propio metabolismo produce residuos nocivos.

Venimos, además, de la estación fría, en la que hemos pasado horas encerrados en casa, con poca actividad muscular. Durante las fiestas navideñas seguramente hemos abusado de las grasas, las proteínas, las bebidas alcohólicas y los dulces, en detrimento de ensaladas y frutas frescas. El organismo llega a la primavera con una importante carga de toxinas.

Realizar una dieta depurativa durante, al menos, un día a la semana
e ingerir algunos complementos que ayuden a nuestro hígado e intestino a eliminar ese exceso de toxinas es una buena forma de recuperar la vitalidad. Puedes probar con este menú detox uno o dos días a la semana durante varias semanas antes de la llegada de la primavera:

  • Desayuno: Batido de fresas con yogur de soja. A media mañana, una infusión relajante o un té kukicha con tres galletas integrales.
  • Comida: Ensalada de crudités (escarola, berros, rúcula, rábanos, cebolla tierna, rábanos, pepino, germinados, col lombarda...) aliñada con ajo troceado, semillas de sésamo y aceite de oliva virgen de primera presión en frío, 100 g de queso de cabra fresco sin sal y piña natural.
  • A media tarde: Licuado de apio y manzana verde con una cucharadita de alga chlorella. Se puede añadir un puñado de almendras sin tostar, piñones o anarcardos.
  • Cena: Sopa de verduras con puerros, apio verde y cebollas tiernas.

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4. Hacer hueco en tu agenda

Las dietas desequilibradas suelen ir unidas a una vida estresada. Muchas personas que por su trabajo y sus horarios no siguen una pauta de alimentación sana y regular, tampoco hacen ejercicio ni dedican un espacio a las actividades placenteras. A veces ni siquiera descansan el tiempo suficiente.

La primavera nos regala horas de luz solar, el mejor revitalizante. Organizar nuestra agenda y nuestra vida de tal forma que no seamos esclavos del trabajo, delegar funciones y permitirnos tener tiempo para disfrutar de la naturaleza, para meditar o para entablar nuevas relaciones son fórmulas que estimulan y ayudan a sentirse activo y energético.

5. El ejercicio que no falte

La actividad física ejerce una de las influencias más positivas sobre la energía. Por el contrario, la vida sedentaria provoca cansancio, atrofia muscular y disminución de la vitalidad.

Es importante realizar ejercicios que lleven sangre a todo el cuerpo, lo que favorece tanto la oxigenación de órganos y tejidos como la eliminación de toxinas.

No hace falta torturarse en el gimnasio. Cualquier ejercicio que se practique con un nivel moderado de intensidad durante periodos de tiempo extensos es válido. Se puede seguir un entrenamiento progresivo e ir aumentando el ritmo. Hay que intentar mantener esta rutina por lo menos 30 minutos, tres veces por semana. Realizar ejercicio haciendo cosas que nos diviertan y nos hagan sentir bien ayuda a mantener el hábito.

6. Acostarse temprano

Tan importante como la actividad física es disfrutar de un buen descanso nocturno. Es aconsejable acostarse pronto, ya que a partir de las 22 horas aumenta la producción de melatonina, hormona de efecto sedante que ayuda a conciliar el sueño y propicia la regeneración celular.

En cambio, alrededor de las 7 de la mañana se alcanza la mayor concentración de cortisol, una hormona relacionada con la actividad física y orgánica.

Resulta mucho más reparador acostarse a las 22 horas y levantarse temprano que dormirse pasada la madrugada, aunque luego nos levantemos tarde.

7. Suplementos para la astenia primaveral, ¡te ayudan!

Algunos complementos son de gran ayuda para favorecer la adaptación a la primavera y depurar los posibles excesos del invierno.

  • Adaptógenos. Se trata de sustancias vegetales que ayudan al organismo a mejorar la resistencia física y mental, así como a restaurar la energía. Los más conocidos son el ginseng, el eleuterococo, la ashwagandha, la rodiola y la esquisandra. Dosis: de 300 a 600 mg al día de extracto de raíz.
  • Cardo mariano. Desintoxica y regenera el hígado. Si tomas medicamentos, consulta con el médico si está contraindicado, pues puede interferir. Dosis: de 200 a 400 mg de silimarina al día.
  • Jalea real. Su composición única de vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos combate la astenia asociada a carencias nutricionales. Dosis: de 500 a 1.000 mg diarios.
  • Coenzima Q-10. Actúa en los procesos celulares que transforman los alimentos en energía. Dosis: de 60 a 200 mg diarios.
  • Espirulina. Combate el cansancio físico y emocional, equilibra el sistema nervioso y ayuda a recuperar la vitalidad. Dosis: de 3 a 5 g diarios.
  • Reishi. Es un aliado de las personas que sufren alergias. Revitaliza, estimula la función hepática y desinflama. También reduce el estrés. Dosis: de 300 a 600 mg diarios.
  • Vitamina C. Contribuye al buen funcionamiento del metabolismo energético, por lo que revitaliza y ayuda a combatir el cansancio. Dosis: 1-2 g diarios.

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