Protección para infecciones urinarias

Cistitis: causas, síntomas y prevención

Pablo Saz

El estrés y la resistencia a los antibióticos favorecen las infecciones urinarias. Existen alternativas naturales para tratarlas que previenen su repetición.

Hasta un 60% de las mujeres adultas sanas en algún momento pueden experimentar una infección del tracto urinario. Cuando se produce una infección en la vejiga se denomina cistitis, la infección urinaria más común. Se da menos en hombres, pero cuando se da puede haber más complicaciones, con prostatitis.

¿Cuáles son los síntomas de una infección urinaria?

  • Sensación de frío en el bajo vientre o de pérdida de calor
  • Escozor o molestias al orinar
  • Ganas de orinar muchas veces y en poca cantidad
  • Sensación de malestar general y falta de fuerza
  • A veces a esto se añaden una orina con mal olor y dolor abdominal
  • Las infecciones complicadas pueden presentar, además, fiebre, dorsalgia, náuseas y vómitos

¿Por qué se produce la cistitis?

Los microorganismos que más a menudo producen la infección son bacilos gramnegativos, frecuentes en la zona ano-genital, y Escherichia coli, que es el agente causal en un 80% de las infecciones agudas en pacientes sin sondas urinarias, cálculos o alteraciones urológicas.

Normalmente, las bacterias que logran acceder a la vejiga urinaria son eliminadas rápidamente por dilución, con la micción, y por las propiedades antimicrobianas de la orina y la mucosa vesical. Los leucocitos que se encuentran en la pared de la vejiga y en las secreciones de la próstata poseen propiedades antimicrobianas.

Que sobrevenga infección depende de la interacción resultante entre el microbio o cantidades de microbios y los mecanismos de defensa –locales y generales– de la persona.

Por ello se debe vigilar más cuando ocurren en ancianos, en el embarazo, en personas sondadas, en niños, en la diabetes mellitus, en la inmunosupresión o cuando se trata de infecciones intrahospitalarias.

Varios factores contribuyen a que los gérmenes colonicen las vías urinarias:

  • Un cambio en la microflora perineal normal, que puede ser desencadenado por antimicrobianos, otras infecciones genitales, el coito o el empleo de espermicidas, diafragmas, tampones o productos higiénicos femeninos.
  • Las malas recuperaciones de tono tras el embarazo, que se acompañan de una disminución en el tono uretral y el peristaltismo uretral, así como de una insuficiencia de las válvulas vesicoureterales.
  • Una obstrucción, que es cualquier impedimento al flujo libre de orina, por ejemplo, por un tumor o cálculo y, en los hombres, por hipertrofia prostática.
  • Una disfunción neurógena de la vejiga, en la cual las alteraciones neurológicas desencadenan estasis urinaria.
  • El uso de irritantes vesicales, como preservativos, tampones y jabones.
  • El reflujo vesicoureteral, que facilita el reflujo de bacterias.

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¿Cómo se detecta una infección de orina? ¿Es imprescindible hacer un cultivo?

En caso de infección, el análisis sencillo de orina puede mostrar una piuria (presencia de leucocitos muertos formando pus) y una bacteriuria (presencia de bacterias) importantes.

La detección de un microorganismo en más de 10.000 ufc/ml (unidades formadoras de colonia por mililitro) permite establecer el diagnóstico. El aislamiento de más de un microorganismo puede significar contaminación y es conveniente obtener otra muestra de orina, aun cuando el paciente ya haya comenzado el tratamiento.

Los urocultivos, antibiogramas o aromatogramas suelen ser de utilidad para documentar sensibilidades a determinados antibióticos o esencias de plantas. El urocultivo, como diagnóstico y control terapéutico, hay que hacerlo antes, durante y después del tratamiento.

Solo se debe etiquetar como infección urinaria si se ha realizado un cultivo y este es positivo y coincide con la clínica.

Una vez que se ha identificado el germen y se sabe si es o no sensible a determinados antibióticos o esencias de plantas, se puede estar más seguro de utilizar los fármacos o esencias que correspondan eficazmente.

¿Se pueden prevenir las cistitis?

La dieta más eficaz es una dieta vegetariana. Desde una dieta amplia en la que hay abundantes frutas y verduras crudas, con la ausencia de carnes, pescados y sus derivados, hasta una dieta cruda vegetal a base de frutas y ensaladas. Debemos tomar 1 gramo de vitamina C al día.

También puede ser útil seguir una monodieta de frutas o realizar un ayuno terapéutico (sea al estilo de Buchinger, que es el que más aconsejo, o al estilo higienista, también recomendable). Si no se opta por una dieta vegetariana, conviene igualmente consumir abundante fruta y verdura, especialmente ajo y cebolla.

En las infecciones de orina de los lactantes hay que resaltar el efecto protector y curativo de la lactancia materna.

Otras medidas importantes son:

  • Eliminar los alimentos y las sustancias que irritan la vejiga, como cafeína, azúcar refinado, harina blanca, bebidas alcohólicas y nicotina. Estas sustancias crean un medio en la vejiga que predispone a la infección y que puede retardar la respuesta al tratamiento.
  • Beber mucha agua: su diuresis de agua reduce las cifras bacterianas en la orina. En concreto se recomienda tomar al menos un litro y medio de agua al día (unos seis vasos).
  • Prestar atención al tipo de líquido que se bebe. Es muy aconsejable beber zumo de arándanos y otros líquidos como agua de cebada, de efecto antiinflamatorio, y té.
  • Las semillas de lino contienen abundante mucílago, que contribuye a calmar la mucosa del sistema urinario. También pueden tener efectos antiinflamatorios. Se toman de una a tres cucharaditas de semillas de lino frescas, molidas con los alimentos. Una vez molidas se deterioran con rapidez, por lo que lo más conveniente es moler solo las que se van a añadir directamente a los platos y almacenar el resto enteras.

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Cuidar la flora

Tanto en infecciones urinarias como de otro tipo hay que pensar en recuperar el equilibrio bacteriano de la flora habitual, intentar evitar las situaciones en que la agredimos y utilizar bacterias probióticas o prebióticos, que ayuden a recuperar las condiciones adecuadas para que vivan las bacterias saprofitas que defienden al organismo de las bacterias patológicas.

Una buena opción es tomarLactobacillus acidophilus, que protegen los tejidos gastrointestinales y urinarios, refuerzan la inmunidad y previenen la colonización de bacterias patógenas.

Los lactobacilos también están indicados en el tratamiento de las infecciones levaduriformes o de cándidas, consecuencia a veces del uso de antibióticos.

Pueden tomarse con el yogur o en cápsula, en fórmulas probióticas. Lo más recomendable es que la fórmula probiótica contenga Lactobacillus acidophilus, bífidobacterias y fructooligosacáridos. Se toman dos veces al día antes de las comidas.

Sol, aire y descanso

Para prevenir infecciones también es importante un entrenamiento de fortalecimiento en general, que se puede practicar andando descalzo y procurando que los pies reaccionen bien ante estímulos fríos.

También la hidroterapia ayuda: aplicaciones generales con agua fría que fortalezcan el cuerpo o bien aplicaciones de agua caliente (en paños mojados, con bolsas de agua…) en la zona lumbar.

El estrés puede ocasionar inmunosupresión e infección. Cualquier técnica que reduzca el estrés (masaje terapéutico, yoga) y refuerce las defensas resulta beneficiosa.

El ejercicio en general ayuda a fortalecer los músculos del suelo pélvico y los ejercicios de Kegel acondicionan los músculos de la vejiga (lo que previene la retención urinaria y la incontinencia).

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Otras claves para prevenir la infección

  • Eliminar posibles irritantes perineales, como los productos de baño perfumados y las duchas.
  • Emplear ropa interior de algodón.
  • Orinar antes y después de la actividad sexual.

Tratamiento natural para las infecciones de orina

En caso de infección, conviene una mezcla con acción antiséptica predominante y, en segundo término, antiinflamatoria, antiespasmódica y diurética.

Aunque en España se acostumbra a recetar antibióticos como primera elección, actualmente se toma más conciencia de desecharlos como primera opción para evitar que se desarrollen resistencias.

Además de seguir una dieta rica en verduras y frutas que refuerce las defensas y favorezca la alcalización de la orina, se puede recurrir a plantas medicinales que combaten la infección:

  • Arándano. Su eficacia en el tratamiento y prevención de las infecciones urinarias se debe a sus propiedades antiadherentes, que impiden a las bacterias agarrarse a la pared de la vejiga.
    En un ensayo a gran escala a 6 meses, comparativo con placebo, la bacteriuria se redujo en mujeres ancianas que tomaban 300 ml al día de una bebida de arándano estándar. Esta antiadherencia se considera, además, preventiva. El consumo diario de extracto de arándano en polvo disminuye la aparición de infecciones.
    La dosis es de 2 vasos de zumo no endulzado al día, diluido con agua, preferentemente mineral; o bien o dos cápsulas de polvo de arándano seco de dos a cuatro veces al día.

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Cistitis de repetición: cómo tratarlas de forma natural

  • La gayuba (Arctostaphyllos uva-ursi) contiene arbutina, un antiséptico urinario que actúa contra bacterias grampositivas y gramnegativas, incluida E. coli L2. Un estudio demostró que disminuye la frecuencia de cistitis recidivante.
    Se cree que la arbutina funciona al liberar hidroquinona en la vejiga; por eso se toman o bien 3 g de planta seca en decocción (se aconseja la planta entera, ya que tiene otros componentes que alcalinizan la orina) o de 400 a 800 mg de derivados de hidroquinona cuatro veces al día. Si los síntomas no remiten en 48 horas, se cambia el tratamiento.
    Debido al riesgo tóxico de esta sustancia y su riqueza en taninos, la gayuba y la arbutina se recomiendan solo a corto plazo (menos de una semana) y esporádicamente (menos de 5 veces al año): en dosis altas puede causar malestar gastrointestinal y pigmentar la orina.
    Está contraindicada en el embarazo, la lactancia o menores de 12 años. Tampoco debe usarse con otras sustancias que acidifican la orina (esto puede reducir su efecto antimicrobiano).
  • Aparte del arándano y la gayuba, se emplean el brezo; por su acción antiinflamatoria, el harpagofito, el tomillo, el rabo de gato, la ortiga, los estigmas de maíz y el sabal; y como antiinflamatorios y además diuréticos, la corteza de saúco y la vara de oro.

Se emplea asimismo la homeopatía: en los escozores fuertes, unos gránulos de Cantaris CH 4. Si no hay mejoría, se repite la toma cada media hora.

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