Cómo calentar el cuerpo para hacer frente al frío y estimular las defensas

Algo tan sencillo como aplicarte una bolsita de semillas o darte un baño caliente no solo es agradable sino también terapéutico. Activa el metabolismo y las defensas y entrena el cuerpo en la adaptación a los cambios de temperatura.

Baño caliente

Mujer tomando un baño con los ojos cerrados

Somos animales homeotermos, es decir, mantenemos una temperatura de manera constante, y este calor es una de las distinciones de nuestra vida, que nos acompaña desde la concepción y el calor del hogar hasta el final de la vida, en la que la pérdida de temperatura será uno de los signos de la muerte.

Por lo general, nos resultan muy agradables las fuentes de calor cercanas a nuestra temperatura corporal y, no solo eso, sino que nos van a ayudar en todos los sentidos a mejorar nuestras funciones corporales.

Beneficios del calor terapéutico

El calor aplicado al cuerpo nos resulta amable, agradable. Remite a la reconfortante sensación del contacto piel con piel de la madre, o de la mano amiga. Es comprensible que forme parte de eficaces terapias.

De hecho, en las medicinas tradicionales, la temperatura corporal siempre se ha usado para diagnosticar y tratar. En medicina chinase habla de yang para identificar el calor, o yin, para el frío. Y podemos hablar de enfermedades frías o que enfrían el cuerpo, como arterioesclerosis o artrosis, que se alivian aplicando calor o bien con alimentos que dan calor, como ajo, cebolla o guindilla.

A nivel local, el calor dilata las arteriolas y los capilares, aumenta el flujo sanguíneo, inhibe el dolor, flexibiliza los tejidos y relaja los músculos. A nivel general, calentar el cuerpo produce una acción sedante y vasodilatadora, aumenta el esfuerzo cardiaco y pulmonar, disminuye la tensión arterial y aumenta la sudoración y la diuresis. De ahí que el calor sea útil en numerosas afecciones, entre ellas artritis, laringitis, esguinces, contracturas o forúnculos.

Pero el calor solo resulta terapéutico si es moderado. En exceso puede ser agobiante y problemático, como bien comprobamos en verano. En caso de mucho calor, siempre nos hará bien un poco de frío. Del equilibrio entre el yin y el yang nacen la salud y la armonía.

FUENTES TERAPÉUTICAS DE CALOR

El calor puede aplicarse con técnicas muy diversas: helioterapia, infrarrojos, envolturas, compresas, almohadillas... hasta un baño caliente, la sauna, la aplicación de saquitos de pasto miel, de semillas calientes o puntualmente de moxas (bastones encendidos de artemisa). Incluso el toque terapéutico o en el masaje también transmiten un calor reconfortante.

También el ejercicio corporal, que aumenta nuestra temperatura, y el movimiento producido por la tiritona, nos ayudan a aumentar nuestra temperatura y favorecerán procesos metabólicos que nos ayudara a mejorar nuestro estado de salud.

Mejorar la adaptación del cuerpo al frío y al calor

Aunque estas fuentes de calor son importantes, lo más beneficioso es que nuestro organismo esté entrenado tanto para adaptarse al frío como al calor, de manera que reacciona para volver a equilibrar nuestra temperatura.

A veces, en esta búsqueda de equilibro, nuestro cuerpo puede aumentar él mismo la temperatura produciendo la fiebre, casi siempre con una finalidad positiva, para mejorar el proceso de adaptación a nuevos microbios o a situación medioambientales.

Cómo aplicar calor terapéutico

Para calentar una zona puntual del cuerpo puedes usar saquitos de heno o de semillas calentitos. Por ejemplo, en una infección de orina, enfriamiento de vientre o diarrea, debajo del ombligo.

Para calentar todo el cuerpo o zonas más amplias, por malestar general, bajo tono o debilidad general, va bien un baño caliente de unos 10-15 minutos (o ducha en su defecto). Al salir, haz una frotación fresca y abrígate. Si te quedas frío al aire libre y aparecen tiritonas, acompáñalas: el propio movimiento te ayudará a entrar en calor.

A la vez respira hondo y haz pequeñas retenciones en espiración e inspiración mientras te vas abrigando más.

Cómo tomar un baño caliente

Una técnica de aplicación de calor que está al alcance de mucha gente hoy en día es el baño en bañera caliente. Para su práctica reglada, sigue los siguientes pasos:

  • Espera por lo menos una hora después de comer.
  • Calienta el agua a a 35-36 ºC. Utiliza un termómetro para calcular la temperatura con precisión
  • Sumerge el cuerpo casi totalmente (incluida la nuca), en una bañera grande.
  • Añade agua caliente cada minuto para aumentar la temperatura en 1 ºC hasta llegar a 40 ºC.
  • Es muy recomendable controlar el pulso cardiaco: no deberá superar las 140 pulsaciones a 40ºC. Si se alcanza esa frecuencia cardiaca a 38 o 39 ºC, es necesario disminuir la temperatura del agua en 1 o 2 º y dar irrigaciones de agua fría en brazos, piernas, cuello y nuca. Si en cualquier momento aparece una sensación de debilidad, opresión en el pecho o cianosis (piel azulada), hay que interrumpir el baño y aplicar agua fría en nuca y pecho.
  • La duración mínima del baño debe ser de 10-15 minutos.
  • Antes de terminar el baño, desciende la temperatura a 37 o 38ºC e irrígate con agua fría brazos, nuca y área del corazón. Sal despacio de la bañera.
  • Sécate rápidamente y tápate en la cama para favorecer la sudación y reposar.

 

Efectos de baño caliente

El baño caliente y otras formas de aplicación de calor producen una serie de efectos en el organismo:

  • La hipertermia acelera el metabolismo (se queman más calorías).
  • Favorece la cesión de oxígeno de la hemoglobina a las células.
  • Disminuye la eliminación de agua y sodio por los riñones.
  • Produce leucocitosis y activa las defensas inmunológicas, inhibiendo el crecimiento y favoreciendo la autodestrucción de las células tumorales.
  • Aumenta la frecuencia cardiaca y el volumen sanguíneo por minuto cardiaco.
  • Aumenta la elasticidad del tejido conjuntivo y muscular.

Indicaciones del baño caliente

Sirve para activar las defensas en estados inflamatorios crónicos y en enfermedades reumáticas (ciática, lumbago, gota, espondilitis anquilopoyética).

También ayuda en enfermedades del sistema nervioso central (poliomelitis, ELA, tabes...) y en cáncer (siempre bajo control médico).

Contraindicaciones del baño caliente

Sin embargo, está contraindicado en la insuficiencia cardiaca, infarto de miocardio, angina de pecho, arterioesclerosis intensa y varicosis. En estos casos puede ir bien la aplicación de calor pero hay que realizarla de forma más local y puntual.

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