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Salud activa

7 aspectos que debes revisar para saber si estás sano

No hay mejor medicina que identificar los síntomas y reaccionar a tiempo, ni mejor prevención que incorporar hábitos saludables de por vida. Empieza ya.

Josep Lluís Berdonces

Muchas personas se preguntan si tienen salud o no, y la respuesta no es siempre tajante. Se podría decir que depende. Es imposible estar totalmente sano y la enfermedad total ocasiona la muerte. Nos situamos siempre entre los dos extremos, mejorando o empeorando día a día.

Pero no es un proceso sobre el que no podamos influir. Todo lo contrario, podemos detectar síntomas de desequilibrio a tiempo y actuar para revertir el proceso.

Descubre si realmente estás sano con este chequeo

La salud general se consigue cuando tenemos el cuerpo, la mente y el espíritu en equilibrio. Podría quedar en una bonita frase, pero significa algo más en una sociedad en la que parece que hemos de cuidar exclusivamente el aspecto físico de la salud y la enfermedad.

De hecho, la medicina se ha orientado al control exhaustivo de las causas físicas de la enfermedad, dejando algo de lado los otros aspectos consustanciales al ser humano.

Presta atención a estas siete áreas y podrás hacerte una mejor idea de cuál es tu estado de salud general:

1. Tu nivel de estrés y estado de ánimo

De poco sirve tener una salud física de hierro cuando lo vemos todo negro: el estrés acorta la vida y la hace un poco más agobiante, sobre todo el que nos producimos nosotros mismos. Hans Selye, el médico inventor del término estrés, ya lo dijo: una actitud estresada ante la vida nos rompe tarde o temprano.

Plantéate también cómo andas de ilusión. La depresión es un problema en aumento. Muchas personas intentan solucionarlo tomando un medicamento, pero si nos falta vitalidad deberíamos consumir alimentos con vida (ricos en vitaminas, antioxidantes…) y acercarnos a la vida natural (ejercicio, respiraciones, tomar el sol…).

2. ¿Ocultas alguna enfermedad silenciosa?

Se dice que la salud es el silencio del cuerpo. Pero hay una serie de patologías, generalmente crónicas, que en estadios iniciales no dan síntomas importantes. Si nuestro estado de ánimo es bueno, podemos evaluar nuestro estado físico, basándonos en síntomas fáciles de identificar.

Podemos empezar por averiguar si tenemos en un rango adecuado los niveles de colesterol, triglicéridos, azúcar y hormonas, y si los diferentes órganos funcionan bien.

No debemos olvidarnos de acudir al médico de vez en cuando para que nos haga un chequeo, especialmente a partir de los 40 años. A partir de esta edad no estará de más que nos hagamos un análisis de sangre cada dos o tres años.

Además de las variables mencionadas, las pruebas hepáticas o renales nos dan una indicación bastante precisa de lo que se puede estar cociendo en nuestro cuerpo.

Aquella máxima naturista de que lo que comemos es lo que somos o seremos es relativamente cierta, pero también tenemos una herencia, a veces muy pesada, que nos puede conducir a la enfermedad. Hay familias en las que el cáncer, la diabetes, el colesterol y otros trastornos son más frecuentes.

Con los estudios genéticos se puede determinar el riesgo de padecer ciertas enfermedades. Son de mucha utilidad en patologías, como por ejemplo, el cáncer de colon. Si algún familiar cercano ha padecido alguna de ellas, haremos bien en someternos al consejo genético.

También se heredan las costumbres, en especial las alimentarias y las relacionadas con la actividad física, importantísimas en el desarrollo de las enfermedades. En este caso, está en nuestra mano modificarlas y adquirir hábitos sanos.

3. Mírate la piel

¿Es bonita, saludable? La piel es la frontera con el medio ambiente externo. Es también nuestra imagen. Pero no hemos de fijarnos en si tenemos más o menos verrugas o cicatrices. Nos referimos a la salud de la piel en palabras mayores.

¿Aguantas bien el frío? La reacción al frío o el calor indica el estado de la circulación. Una piel bien irrigada responde mejor a los cambios de temperatura y prueba que la circulación también será buena en las piernas, en el cerebro, en el sistema digestivo…

Las personas que aguantan muy mal los días más fríos pueden sufrir un exceso de tono nervioso vegetativo. Tienen los nervios a flor de piel y la reacción al frío suele ser bastante deficiente. El consejo es que deberían calmarse un poco en el día a día.

Tampoco hay que desatender las manchas que aparecen en la piel. A veces no sabemos si un lunar o una mancha son benignos o no. Veamos el «ABCDE» de las características que debemos tener en cuenta cuando observamos una peca de la piel:

  • Asimetría
  • Bulto
  • Color (más de un color, a veces tirando a violáceo)
  • Diámetro
  • Evolución (cuando crece)

La existencia de tres o más de estas características debería llevarnos al dermatólogo para descubrir a tiempo los cánceres de piel.

4. La cara y la boca, un espejo de tu salud

La expresión de la cara nos dice mucho:

  • Los ojos saltones pueden sugerir algún problema hormonal, como el hipertiroidismo.
  • Las arrugas de la frente expresan preocupación.
  • Una cara relajada indica menos tendencia a las contracturas, y posiblemente a las enfermedades moduladas por el sistema nervioso, como la gastritis, el asma y los dolores menstruales…

También los dientes hablan de nosotros. Decía el Dr. Theron Randolph, odontólogo, que el estado de los dientes presenta una relación directa con la salud corporal y en especial con el sistema conectivo y las articulaciones.

Por eso cuidar los dientes es ocuparse de la salud general: las piezas dentarias deberían estar íntegras hasta los 50 años, a partir de esa edad no es infrecuente padecer una periodontitis e ir perdiendo alguna pieza, pero esta aparición se retrasa con unas costumbres adecuadas.

Las aparición de ciertos problemas en la boca también pueden darnos pistas sobre cómo andamos de salud:

  • Caries: revela unos malos hábitos alimentarios, en especial exceso en el consumo de hidratos de carbono refinados y déficit de minerales.
  • Aftas: su aparición con cierta frecuencia nos habla de una deficiencia en la cicatrización de las heridas o en las defensas. En todos estos casos, si no solucionamos la causa difícilmente arreglaremos la consecuencia. Las aftas también nos hablan de una mucosa frágil, frecuentemente maltratada por el tabaco y su nicotina, o por comidas muy calientes. Una afta que dure más de quince días debería consultarse.
  • Halitosis: el mal olor de boca con frecuencia es debido a un déficit de higiene bucal, pero en muchas ocasiones viene de más abajo y es propio de personas con gastritis o afecciones del hígado.
  • Saburra en la lengua: una capa blanquecina en la parte posterior de la lengua anuncia algún proceso inflamatorio del esófago o del estómago, mientras que si se halla hacia la punta se relaciona con afecciones hepáticas o intestinales.

Para las aftas pueden ser útiles los enjuagues con plantas ricas en taninos, como roble, encina, salicaria o zarzamora.

5. Las molestias de la menstruación

No es conveniente acudir al médico la primera vez que se tenga una alteración menstrual, porque lo más probable es que en uno o dos ciclos más la irregularidad se supere sin más problemas. Por otra parte, es frecuente que el "régimen" de menstruación sea bastante anárquico.

Toda menstruación abundante que comporte una anemia es un problema que debemos consultar.

Si el síntoma es la levedad del sangrado y el problema persiste, nunca estará de más realizar un análisis hormonal. La medicina natural tiene soluciones para estos problemas sin la utilización de hormonas.

El dolor menstrual es uno de los problemas más comunes y, a la vez, más medicados. Conviene regular las hormonas mejorando, por ejemplo, la calidad de las grasas que ingerimos.

6. ¿Cómo respiras?

Lo recomendable es que inspires y espires unas 17 veces por minuto.

Una cifra significativamente mayor, jadear cuando se camina a paso normal, agotarse al subir unas cuantas escaleras, u otros síntomas de que tu capacidad cardiovascular está por debajo de lo que consideras normal –en función de la edad, el peso y el estado de forma, que uno mismo conoce mejor que nadie– pueden hacer aconsejable una visita al médico.

7. Tu contacto con la naturaleza

Pregúntate si disfrutas de suficiente contacto con la naturaleza.

Si permaneces delante de una pantalla más de 10 horas a la semana y no realizas actividades al aire libre más de 0cho horas los fines de semana, posiblemente tienes un problema.

Las 3 leyes básicas de la buena salud

Aparte de revisar todas estas áreas, tomar estas tres medidas contribuirá sin ninguna duda a tu salud:

  • Aumenta tu ingesta de alimentos crudos: En forma de frutas, frutos secos y verduras, debieran representar al menos un 25% de la dieta.
  • Reduce los medicamentos: Más de 4 pastillas al día pueden suponer un problema. Nunca se deben tomar medicamentos no recetados por el médico (ni los que se venden sin receta).
  • Evita el contacto con tóxicos: No podemos estar sanos en un ambiente enfermo. Vigila la alimentación, el aire, la tierra, el agua y los productos que utilizas diariamente.

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