Prevención natural

Cómo tratar la dermatitis atópica en invierno

Claudina Navarro

El frío, el lavado continuo de manos y los geles hidroalcohólicos pueden provocar brotes de dermatitis atópica. Puedes prevenirlos con medidas naturales.

El frío, la sequedad de las calefacciones y el uso de los geles hidroalcohólicos y jabones e incluso las mascarillas pueden favorecer los brotes de dermatitis atópica, una afección inflamatoria de la piel que afecta aproximadamente al 3-10 por ciento de las personas adultas y el 20% de los niños. Aparece como resultado de una reacción del sistema inmunitario a diversas sustancias, que van desde alérgenos (sustancias que causan una reacción alérgica) hasta sustancias químicas artificiales. Tiende a ser un problema hereditario.

Los síntomas de dermatitis o eccema son enrojecimiento, picor intenso, irritación, descamación y agrietamiento de la piel. Para prevenir su aparición hay que evitar en la medida de lo posible el contacto con las sustancias alergénicas e irritantes y cuidar la piel con medios naturales.

Medidas para prevenir el eccema

Tomando una serie de medidas se pueden disminuir la intensidad y la duración de los brotes, que se hacen más frecuentes en invierno.

Evita los desencadenantes

La mejor manera de prevenir un brote de eccema es evitar los desencadenantes, como el polen, la caspa de las mascotas y alimentos a los que se es alérgico. También son desencadenantes los productos químicos que se encuentran en los tejidos sintéticos, en los productos cosméticos y de higiene e incluso en las joyas y bisutería que está en contacto con la piel. Utiliza ropa amplia y suave como el algodón o fibras celulósicas (Lyocell, etc) mezcladas con algodón, evitando los tejidos sintéticos y la lana.

Las mascarillas de materiales sintéticos pueden favorecer la aparición de dermatitis, sobre todo en niños. La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica aconseja el uso de mascarillas de algodón 100%, homologadas y reutilizables si se observa que las mascarillas quirúrgicas, higiénicas desechables o FFP2 ocasionan síntomas.

Tanto niños como adultos deberían lavarse preferentemete las manos con agua y jabón y dejar el gel hidroalcohólico para cuando no sea posible.

Por otra parte, ten en cuenta que el estrés y los cambios hormonales también pueden causar brotes o empeorarlos.

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Protege tu piel

Es importante proteger la función de barrera de la piel mediante una loción hidratante, especialmente después del baño, que debe realizarse con agua ni muy caliente ni muy fría. Elige un producto con certificación natural o ecológica que no contenga conservantes ni fragancias. A lo largo del día puedes repetir la aplicación de crema hidratante, sobre todo en las manos y en la cara.

Otra forma de proteger la piel es evitando la tentación de rascarse el eccema. Esto puede ayudar a prevenir grietas y heridas que podrían infectarse. Si tiene heridas abiertas, asegúrate de proteger tu piel con vendajes.

Controla la temperatura y la humedad

La reacción a la temperatura y a la humedad depende de la persona. Unas personas reaccionan con aparición de síntomas al frío y la sequedad, y otras lo hacen al calor y la humedad. Por tanto, en cada caso las medidas preventivas serán diferentes.

Si reaccionas al frío y la sequedad, procura mantenerte en una temperatura de confort de entre 19 y 22 grados. La humedad debería estar entre el 40 y el 60%. Si es necesario podrías contar con un humidificador para aumentar la concentración de vapor de agua en el aire.

Si tu desencadenante es el calor, evita abrigarte en exceso. El calor puede hacerte sudar, lo que empeora la dermatitis atópica. En casa, aplícate una pulverización de agua fresca, que hidratará directamente tu piel.

En cualquier caso, es importante ventilar bien todos los espacios interiores, sobre todo aquellos donde pasamos más tiempo.

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Tratamiento natural de la dermatitis atópica

El médico puede recetarte cremas con esteroides que se aplican en la piel durante unos días, hasta que los síntomas desaparecen. También pueden prescribir antihistamínicos por vías oral. Pero estos medicamentos no están libres de efectos secundarios. Es mejor intentar controlar la sintomatología con medios naturales.

Los baños de avena son un tipo de tratamiento natural que puede aliviar la picazón y la incomodidad de las erupciones del eccema. Basta con 5 minutos de baño en agua tibia (34 ºC). Para secarte después del baño o la ducha, cúbrete con la toalla, pero no frotes la piel. Inmediatamente después aplícate una crema hidratante natural.

Tanto los probióticos como los prebióticos pueden favorecer la salud de la microbiota intestinal, que a su vez puede regular la respuesta inmunitaria y la inflamación. Puedes aumentar las raciones diarias de alimentos fermentados sin pasteurizar, como la chucrut y el kimchi caseros, tomar yogur y kéfir, o recurrir a los suplementos probióticos.

Puedes aumentar el consumo de alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 y vitamina A para reforzar la estructura de la piel y las mucosas. En la dieta vegetal los omega-3 se encuentran en las semillas de lino y chía y en las nueces. La vitamina A se halla en los vegetales amarillos, anaranjados y verdes, como zanahorias, calabaza, boniatos, albaricoques y brócoli.

Y, sobre todo, descansa. Haz pausas a lo largo del día y asegúrate de que duermes sin tensión durante 7-8 horas seguidas.

En el artículo Vive sin eccemas y olvídate del picor de forma natural, del doctor Josep Lluís Berdonces, encontrarás más consejos sobre alimentación y plantas medicinales.

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