hidratarse con agua tibia

Previene enfermedades

Las bebidas tibias son más saludables: evita los extremos

Ni muy frías ni muy calientes, ¡te explicamos cuál es la temperatura adecuada del agua y los líquidos que introduces en tu organismo!

Dra. Qi Li Lin

Como afirma un proverbio chino, "el agua puede transportar un barco, pero también puede hacer que naufrague". Del mismo modo, un vaso de agua puede resultar de lo más saludable o puede entorpecer el funcionamiento del organismo. La diferencia puede estar en la temperatura.

En pleno verano el sol parece aplastarte y el sudor resbala por tu frente mientras llegas a tu casa. Lo primero que haces es sacar una botella de agua bien fría de la nevera. La abres y dejas que su contenido se deslice por tu garganta... ¡ Qué sensación!

Sin embargo, el agua helada es menos eficaz para hidratarse que el agua templada o incluso algo caliente, y en algunos casos puede perjudicar la salud.

Por qué es mejor beber el agua tibia que fría

Beber agua es indispensable para la salud y para obtener los mayores beneficios de ella es preciso, según la milenaria medicina tradicional china, que escojas la temperatura y la cantidad adecuadas para el organismo, teniendo en cuenta la etapa vital y el estado de cada persona.

Beber agua o té caliente empuja el flujo de sangre hacia la superficie del cuerpo y relaja las glándulas sudoríparas, a la vez que abre los poros de la piel. Así, al sudar, el cuerpo se refresca y consigue bajar su temperatura.

En cambio, si bebemos gran cantidad de agua muy fría, los vasos sanguíneos se contraen durante todo el trayecto, desde la boca hasta el estómago. El organismo se enfrenta a una repentina bajada de temperatura y tendrá que trabajar para recuperarla, lo que implica un elevado gasto de reservas energéticas.

¡Que no te falte el agua!

Evita la deshidratación

¡Que no te falte el agua!

Por tanto, beber agua fría reiteradamente provoca una bajada importante de chi del sistema digestivo y, poco a poco, del chi vital global.

Esto explica por qué se recomienda el consumo de agua templada o ligeramente caliente a niños, mujeres embarazadas o personas que sufren una insuficiencia de yang.

Esto es especialmente así para las personas que sufren insuficiencia de yang de bazo-estómago, el responsable del funcionamiento digestivo. El consumo de agua fría de manera puntual no resultará perjudicial, pero si es habitual se daña el organismo.

También se recomienda tomar el agua templada a los pacientes oncológicos tras la fuerte lucha de su sistema de defensa (wei chi) contra las células malignas.

Seguir estas recomendaciones nos permitirá aprovechar todos los beneficios que proporciona el agua.

Ni muy fría ni muy caliente: la temperatura ideal del agua para beber

Un vaso de agua puede resultar de lo más saludable o puede entorpecer el funcionamiento del organismo. La diferencia está en la temperatura.

Cuanto más se acerque a la temperatura corporal (37 °C), mejor. Sin embargo, los varones jóvenes que están en pleno crecimiento, que son energéticamente muy yang, podrían beber el agua a cerca de 10 °C.

En general, el agua a temperatura baja es vasoconstrictora y actúa directamente en los vasos sanguíneos de la boca, esófago y estómago… En cambio, el agua a temperatura muy alta es vasodilatadora. En ambos casos las temperaturas extremas pueden dificultar la digestión. Es preferible tomarla templada.

Cómo influye la temperatura del agua en los órganos

Los órganos que más agradecen el consumo de agua templada son los riñones, el corazón, el estómago, el cerebro…

En general, todos los órganos necesitan hidratarse y ser lubricados por el agua, que representa la parte más importante del yin en el cuerpo. El agua es de naturaleza fría y puede consumir el yang de los órganos. Eso explica por qué la calentamos antes de tomarla.

Cómo y cuándo tomarla

Lo mejor es beber el agua tibia por la mañana, recién levantados. También durante y/o después de hacer deporte o trabajos domésticos.

En cuanto a beber mientras se come, se recomienda tomarla antes de las comidas o bien una hora después.

Si se toma agua del grifo, conviene hervirla por higiene y para mejorar su calidad. Basta con hervirla entre 3 y 5 minutos para reducir la presencia de nitratos, determinados cloruros y residuos hormonales.

Si está embotellada (preferiblemente en cristal), no hace falta.

En cuanto a los ingredientes que podemos añadir al agua, una puntualización: es mejor no mezclar nada, aunque, si es necesario, podemos añadir limón o jengibre fresco para cambiarle el sabor, o algo de sal si se ha sudado mucho en verano o se ha practicado deporte. También se puede añadir un poco de miel si no se es diabético o se sufre de un exceso de peso.

Las mejores opciones para el verano

Puedes optar por infusiones refrescantes. Las más refrescantes son las infusiones con té verde, menta, tomillo o romero.

También puedes seguir tomando caldos, que siguen siendo beneficiosos cuando hace calor. Ahora bien, en la estación más calurosa es más apropiado tomar exclusivamente caldos vegetales que sean ligeros. Por ejemplo, de cebolla y puerro, tomillo, romero o jengibre. Se deja hervir durante unos diez minutos.

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