Reduce los síntomas

5 estrategias naturales para mitigar el asma

Además de seguir los tratamientos médicos, puedes reducir los síntomas y la frecuencia de los ataque con la ayuda de hábitos saludables y remedios naturales.

claudicabncm
Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica que se caracteriza por un estrechamiento de las vías respiratorias y los bronquios, lo que provoca tos y dificultad para respirar. Para algunas personas constituye una molestia ocasional sin mayor importancias. A otras, la frecuencia y la intensidad de los síntomas puedes dificultarle la vida.

En muchos casos el asma es una respuesta alérgica, pero en otros no lo es.

El estrés, el frío, la contaminación o las infecciones respiratorias pueden desencadenar la sintomatología. En las personas afectadas con asma alérgico, el sistema inmunológico reacciona de forma especialmente intensa a una sustancia inofensiva como el polen, los ácaros del polvo doméstico, el pelo de los animales o las esporas de moho. El asma no alérgico es más común en personas de más de 30 años.

¿Qué remedios caseros alivian los síntomas del asma?

Aunque el asma no se puede curar, se puede controlar con antiinflamatorios y broncodilatadores. Con un tratamiento ideal, en algunos casos se pueden evitar completamente los síntomas. Todo asmático sabe que debe tener a mano un aerosol broncodilatador por si sufre un ataque severo.

Las terapias naturales complementarias pueden favorecer la desinflamación y la recuperación del equilibrio inmunitario. Por ejemplo, la fitoterapia, la acupuntura o la homeopatía tienen éxito en muchos casos. Además del tratamiento farmacológico y complementario, los siguientes consejos y remedios caseros pueden ayudar con el asma:

1. Deportes de resistencia

Los asmáticos deben hacer ejercicio con regularidad y, sobre todo, confiar en el entrenamiento aeróbico, como la carrera suave o la bicicleta, que mejora las funciones pulmonares y el intercambio de gases y fortalece todo el sistema cardiovascular.

Artículo relacionado

esparragos

La fibra previene el asma

No existe contraindicación entre el ejercicio físico y el asma, hasta el punto de que existen atletas de élite que son asmáticos. No obstante, el ejercicio aeróbico y de larga duración, extenuante, sobre todo cuando la temperatura es baja y el aire seco, puede plantear alguna dificultad. Para evitar problemas, conviene calentar y respirar siempre por la nariz. Es recomendable hablar con el médico sobre el tipo de ejercicio que es adecuado en cada caso.

Un caso especial es el de las personas en que el ejercicio actúa precisamente como desencadenante del asma. Pero ni siquiera en estos casos hay que evitar el ejercicio. Solo hay que tener cuidado cuando hace frío (puede ser buena idea llevar un buf mientras se entrena) o cuando los niveles de polen son altos.

2. Plantas medicinales para el asma

Existen varias plantas medicinales que ayudan con las enfermedades respiratorias y, en concreto, contra el asma. Ya sea como envoltura para el pecho o preparada como infusión, las plantas reducen la inflamación.

  • La perpetua, la malva, el helenio y la drosera forman parte de las formulaciones de herbolario para tratar el asma.
  • El tomillo ayuda a relajar los músculos bronquiales.
  • La hiedra tiene un efecto calmante y antiespasmódico en enfermedades respiratorias inflamatorias.
  • El musgo islandés, que se utiliza a menudo para los resfriados, también está indicado para los asmáticos.
  • La cúrcuma y el jengibre son especias y a la vez, plantas medicinales, con grandes efectos antiinflamatorios.

3. Disfrutar junto al mar o en la montaña

El aire a gran altura o en las regiones costeras es bueno para los pulmones porque es particularmente puro. Ya sea en la montaña o en el clima templado del mar, ambos son beneficiosos y brindan alivio a los afectados por asma.

Además, al estar al aire libre y expuestos a la luz del sol se sintetiza en la piel vitamina D, un nutriente cuya deficiencia aumenta el riesgo de sufrir un ataque de asma. La vitamina D es necesaria para regular la respuesta inmunitaria e inflamatoria en el organismo.

4. Mantener los intestinos sanos

Una microbiota intestinal en equilibrio está estrechamente relacionada con el asma. La mayor parte de nuestro sistema inmunitario se encuentra en nuestros intestinos y trabaja en colaboración con las bacterias digestivas. Por eso es muy importante hacer todo lo posible para reforzar las poblaciones de bacterias beneficiosas.

Puedes hacerlo consumiendo a diarios alimentos probióticos, como yogures vegetales, verduras fermentadas en casa, kéfir y kombucha, junto con productos ricos en fibra, especialmente en inulina, como los espárragos, los ajos y las cebollas, las alcachofas y los puerros.

5. Prevenir el estrés

La tensión emocional y nerviosa puede ser responsable de empeorar los síntomas existentes o incluso de desencadenar ataques de asma. Por lo tanto, trata de reducir el estrés en la vida diaria tanto como te sea posible. Meditar o aprender técnicas especiales de relajación puede ayudarte a encontrar la calma.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?