Tratamiento natural en casa

Problemas que puedes tratar con arcilla medicinal

La arcilla terapéutica o medicinal se aplica de manera específica para tratar problemas como las dermatitis, el lumbago o el dolor de cabeza.

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

La aplicación de arcilla para tratar determinados problemas de salud posee una historia milenaria. La medicina naturista mantiene esta práctica eficaz y sencilla que cualquiera puede realizar en casa.

Encontrarás la arcilla en herbolarios. Trabájala sobre un recipiente de barro, cerámica, madera o vidrio, no de metal ni de plástico.

Añade agua pura y deja reposar; si queda demasiado clara, añade más polvo de arcilla. La pasta debe quedar consistente pero modelable, que se pueda hacer con ella una bola fácilmente.

Puedes preparar para varios días y ponerla al sol y al aire, pero cubriéndola para protegerla de impurezas. La temperatura de aplicación puede ser fría o caliente.

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Problemas de salud que puedes tratar con arcilla terapéutica

  • Asma y bronquitis: aplica la arcilla caliente (no tiene que molestar) y no muy espesa sobre el pecho.
  • Dolores lumbares, dorsales y cólicos renales: prepárala espesa y caliente, y extiéndola con amplitud sobre la zona dolorida. Separa la aplicación de las comidas al menos 15 minutos.
  • Hinchazón, flatulencia y problemas hepáticos: espesa, a temperatura ambiente. Extiéndela con generosidad sobre el estómago. No te la apliques después de comer.
  • Dolor de cabeza: cierra los ojos y tápate los oídos antes de ponerte una cataplasma en la nuca o en la frente. En la nuca también es útil para el insomnio.

Para tratar las afecciones de la piel con arcillo puedes leer el artículo de Diana Burillo: 7 usos de la arcilla blanca que no conocías.

¿Cómo se aplica la arcilla?

Existen distintas formas de utilizar la arcilla medicinal.

  • Cataplasmas: con una espátula de madera o con la mano extiende la arcilla sobre un trozo de tela de hilo o algodón (puede ser un pañuelo, una servilleta…) hasta conseguir un espesor de entre 5 mm y 2 cm. Aplícala sobre la piel de la zona afectada. Donde hay vello o heridas se puedes poner una gasa entre la piel y la arcilla, lo que ayudará a retirarla. Después, fija con un vendaje o cubre con lana o franela.
  • Compresas: prepara una agua arcillosa clara, sumerge un trapo en ella, escurre un poco y aplica sobre la piel, directamente o intercalando una gasa. Cubre la zona con un trapo de lana o de franela.
  • Envolturas: sigue el mismo procedimiento: humedece la envoltura, escurre y pon en contacto con el brazo, la pierna, el tronco o el cuerpo entero. Abrígate y métete en la cama durante la aplicación.
  • Mascarillas: la puedes mezclar con zumo de fruta, levadura de cerveza, etc. y aplicarla en caso de problemas dermatológicos como acné o piel grasa.
  • Polvoreada: aplica la arcilla en polvo sobre rozaduras, irritaciones, úlceras, eccemas húmedos, en el masaje o para fricciones.

¿Cómo se usan las cataplasmas de arcilla?

Las aplicaciones pueden durar entre una hora (si es caliente, hasta que se pierde el calor), y tres o cuatro horas, incluso ocho horas, es decir toda la noche.

  • En abscesos y erupciones purulentas, se aplica cada media hora o cada hora, durante el tiempo que sea necesario.
  • En traumatismos, se deja entre 1 hora y 3 horas, y se repite.
  • En grandes aplicaciones, entre 2 y 4 horas, una vez al día.
  • El tratamiento puede durar desde días a meses.

¿Qué hago si hay reacción?

Si al aplicar la arcilla sobre la piel presentas una reacción incómoda o desagradable, retírala inmediatamente.

¿Dónde la tiro una vez usada?

Una vez usada, tira la arcilla, no la reutilices, pues contiene toxinas corporales. Es importante que la retires bien y la tires a la basura orgánica. No te la quites directamente en la ducha o el lavabo, pues los puedes embozar.

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