Tratamiento natural

¿Y si esa grasa en piernas y brazos es en realidad lipedema? Estos son los síntomas y las soluciones

Muchas mujeres sufren de lipedema en alguna de sus fases, pero la mayoría no lo saben. Te explicamos cómo reconocer la enfermedad y qué opciones de tratamiento existen.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

El lipedema es un trastorno de la distribución de la grasa corporal, cuya causa aún no se ha esclarecido y que afecta a las mujeres. La característica principal es que la grasa se acumula en las caderas, glúteos, piernas y habitualmente también en los brazos.

Existen diferentes patrones de distribución del tejido graso patológicamente aumentado. En las piernas se distingue:

  • Zona de muslo: solo las caderas y los muslos se ven afectados
  • Zona de la parte inferior de la pierna: la parte inferior de las piernas también se ve afectada aquí
  • Zona de tobillo: se ven afectadas las pantorrillas hasta los tobillos. Hay un escalón distintivo visible que puede convertirse en un collar de grasa con forma de manguito que cuelga sobre los tobillos.

Si los brazos también están afectados (que suele ser el caso), el patrón de distribución de la grasa suele parecerse al de las piernas.

Qué es el lipedema

Las mujeres delgadas pueden tener lipedema al igual que las obesas. El lipedema no es un tipo de obesidad y no aumenta como esta el riesgo cardiovascular o de sufrir diabetes.

Curiosamente, el lipedema es prácticamente inexistente en las mujeres asiáticas.

Síntomas del lipedema

El desafío en el diagnóstico radica en que los síntomas suelen ser inespecíficos al principio y los afectados suelen achacarlos al sobrepeso y no acuden al médico.

Los primeros y típicos signos de lipedema son sensaciones de tensión, picor, dolor y agotamiento en las piernas. Comienzan al estar de pie o sentado durante mucho tiempo y se vuelven cada vez más fuertes a lo largo del día hasta el puntop de que se pueden volver insoportables.

Son particularmente malas para el lipedema las temperaturas cálidas, pero también la baja presión atmosférica, que se da, por ejemplo, en los viajes en avión. En estas situaciones, el dolor no disminuye ni cuando se elevan las piernas. En algunos casos, las molestias son más pronunciadas unos días antes del período menstrual.

El lipedema afecta a mujeres casi sin excepción y nunca ocurre antes de la pubertad. Puede empezar con el embarazo, la menopausia o una cirugía ginecológica (extirpación del útero, ovarios, trompas de Falopio, etc.). Por estas razones, se sospecha una causa hormonal de esta enfermedad.

Sin embargo, también se han comunicado casos de lipedema tras anestesia general o situaciones de estrés severo (muerte de un ser querido, divorcio, shock, etc.). Además, parece existir una predisposición genética no determinante.

Evolución y etapas del lipedema

El lipedema tiende a empeorar. Sin embargo, la progresión varía mucho de una persona a otra y no se puede predecir en casos individuales.

En algunas mujeres, el aumento de tejido adiposo alcanza un cierto nivel y permanece en ese estado durante toda la vida. En otras, en cambio, el lipedema aumenta rápidamente desde el principio. A veces permanece constante durante años y a partir de un momento dado empeora gradualmente. La gran mayoría de los lipedemas comienzan entre los 20 y los 30 años.

Dependiendo de la gravedad, se distinguen tres etapas del lipedema:

Etapa I:

  • Piernas con apariencia similar a los pantalones de montar a caballo, con piel suave y uniforme.
  • Si se junta el tejido subcutáneo aparece una textura de "piel de naranja", similara a la celulitis, pero no es celulitis.
  • El tejido subcutáneo se siente engrosado y suave, particularmente en el interior de los muslos y las rodillas se palpan estructuras que se sienten como bolas de poliestireno en una bolsa de plástico.

Etapa II:

  • Piernas con extremada apariencia de pantalones de montar a caballo.
  • Superficie de piel áspera y nudosa con grandes abolladuras y nudos del tamaño de nueces a manzanas ("piel de colchón"),
  • El tejido subcutáneo está engrosado pero todavía blando.

Etapa III:

  • Aumento marcado de la circunferencia, tejido subcutáneo engrosado y endurecido,
  • Colgajos de grasa gruesos y deformantes (formación de una papada) en el interior de los muslos y las articulaciones de la rodilla con aparición de heridas por rozadura
  • Protuberancias de grasa que a veces cuelgan sobre los tobillos,
  • Posición de piernas en equis.

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Diagnóstico del lipedema

El lipedema se diagnostica por:

  • Recopilación de la historia clínica (anamnesis)
  • Examen visual
  • Palpación

Basándose en estos tres elementos del "diagnóstico básico", un médico competente puede diagnosticar claramente el lipedema en más del 90% de los casos.

Lipedema: tratamientos que pueden ayudar

Como el lipedema no es una obesidad, no responde de la misma manera a las dietas y al ejercicio.

Si el diagnóstico de lipedema está fuera de toda duda, es importante iniciar el tratamiento adecuado lo antes posible para contrarrestar el dolor y otros síntomas.

Existen varios métodos conservadores para aliviar los síntomas.

Soluciones físicas para el lipedema

Por ejemplo, las medias de compresión o el drenaje linfáticoayudan a eliminar el agua acumulada en el tejido y aliviar temporalmente el dolor.

Son muy recomendables la natación y la gimnasia acuática.

Dieta para el lipedema

Para controlar el lipedema se puede seguir una dieta antiinflamatoria,antioxidante y baja o muy baja en hidratos de carbono.

Suplementos

  • Vitamina D3: Los pacientes con lipedema suelen tener deficiencia de vitamina D, a veces muy deficiente, muy probablemente porque la vitamina D3 es liposoluble y se encuentra retenida en la grasa. Esta vitamina también ayuda a la salud de los huesos, los músculos y los sistemas nervioso e inmunitario.
  • Selenio: Ayuda a reducir la hinchazón dolorosa. Se pued tomar un suplemento o una nuez de Brasil al día.
  • Diosmina: Es un bioflavonoide que se encuentra en las frutas cítricas. Tiene propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y tónicas linfáticas.

Liposucción e intervención quirúrgica

Los tratamientos alivian los síntomas pero no abordan las causas del problema y, por lo tanto, a menudo son frustrantes.

En última instancia, en muchos casos solo la liposucción ayuda realmente. En este procedimiento, el tejido adiposo patológico se elimina de forma permanente. Después de la operación se deben hacer deporte y seguir una alimentación equilibrada.

La liposucción de tipo menos invasivo no se puede realizar en las fases más avanzadas de la enfermedad. En este caso se hace necesaria una intervención denominada dermato-fibro-lipectomía.

Referencias científicas:

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