Ayuda a tu cerebro

5 formas naturales de mejorar la memoria

Claudina Navarro

La memoria es una habilidad intelectual que podemos cuidar en todo momento. Su buen estado depende actitudes y decisiones que tomamos continuamente. Podemos trabajar en contra de la memoria o a su favor.

El ensayista Bruno Patino afirma en su último libro, La civilización de la memoria de pez, que no recordamos lo que acabamos de ver hace 10 segundos. Solo superamos en un segundo a los peces rojos. Estamos así de desmemoriados cuando consultamos compulsivamente las redes sociales o el correo electrónico. Por tanto, cuanto más tiempo permanezcamos enganchados al móvil, peor para nuestra memoria. En cambio, podemos desarrollar comportamientos que la estimulen y volver a sentir que nuestro cerebro todavía funciona.

1. Intenta recordarlo antes de buscarlo en Google

Internet es excelente para encontrar la información que buscas, pero no lo utilices si esa información ya está en algún rincón de tu cerebro. Los expertos dicen que nuestra excesiva confianza en internet como memoria virtual está provocándonos una amnesia digital: olvidamos la información porque confías en recuperarla a través de internet. El problema es que si no tenemos actualizada esa información en el cerebro, nuestro pensamiento no podrá trabajar con ella para establecer relaciones, llegar a conclusiones, tomar decisiones, etc. Es decir, nuestra capacidad de pensamiento racional, nuestra inteligencia y nuestra intuición se verán perjudicadas.

"El cerebro es una máquina para usarlao perderla", afirma Sara Mednick, profesora en la Universidad de California, Irvine. Cuando aprendemos cosas nuevas y más tarde las recordamos, activamos el hipocampo y la corteza prefrontal, áreas del cerebro involucradas en la memoria. Pero cuando para recordar dependemos de fuentes externas, como nuestros teléfonos o Internet, esas regiones del cerebro se debilitan. Por tanto, utiliza tu cerebro para recordar lo que sabes, no vayas a Google Maps si puedes ir a tu destino sin consultarlo, recuerda los teléfonos (al menos el tuyo y unos cuantos más) sin mirar la agenda...

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2. Toma una siesta

El sueño de calidad es lo mejor para el cerebro. Cuando dormimos, la información recibida del día se consolida en forma de recuerdos con los que nuestra mente puede trabajar. Si no dormimos lo suficiente, buena parte se pierden. La medida básica es dormir al menos 7 u 8 horas por la noche, pero si además dormimos una siesta después de comer los efectos pueden ser sorprendentes. Pero no debe ser una siesta breve, sino una siesta de pijama y original, como decía Camilo José Cela, de unos 90 minutos, tiempo suficiente para que se realice un ciclo completo del sueño. De todos modos, una siesta de 30 minutos es mejor que nada.

3. Haz ejercicio todos los días

El ejercicio es bueno para músculos y huesos, para el corazón, para los pulmones, y también para el cerebro. Al ejercitarnos llevamos al cerebro una dosis extra de oxígeno y nutrientes. Un estudio realizado en la Universidad de Illinois mostró que realizar ejercicio físico tres días a la semana durante 40 minutos aumenta el tamaño del hipocampo un 2% en un año. El porcentaje parece pequeño pero es suficiente para revertir el encogimiento que tiene lugar con el envejecimiento.

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4. No hagas muchas tareas a la vez

Nos quiere convencer de que realizar varias tarea a la vez es de listos. Habría que ver los resultados de esos multitrabajadores. La realidad es que el cerebro no está diseñado para concentrarse en varias tareas a la vez por lo que nos sentimos estresados y cometemos errores. Incluso se liberan hormonas que interfieren con la memoria a corto plazo.

Para trabajar en modo monotarea, coloca tu teléfono fuera de la vista y fija un horario para cada asunto pendiente. Si tienes programado un tiempo para mirar mensajes y correos electrónicos no sufrirás el impulso de hacerlo constantemente.

5. Alimenta tu memoria

No es una metáfora, no nos referimos a proporcionar más datos al cerebro, sino buenos alimentos. La nutrición tiene un impacto sorprendente en las capacidades de memorización y concentración. Son recomendables los alimentos ricos en antioxidantes y compuestos antiinflamatorios como las bayas, el té verde y las especias porque protegen las neuronas y sus conexiones.

También es importante sentirse saciado tras las comidas para no sufrir la sensación de hambre, que nos irrita y distrae. Esto lo puedes conseguir con una alimentación basada en hortalizas y frutas, cereales integrales y legumbres, con dosis diarias de frutos secos y semillas.

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