Cómo proteger los ojos en verano del sol, el viento y el agua

Los ojos resultan especialmente vulnerables en esta época. Algunas medidas ayudan a cuidarlos y protegerlos del sol, el cloro, la sal o los ambientes muy secos.

Ojos sanos en verano

Los ojos son una zona expuesta a padecer problemas en verano.

Se calcula que los trastornos oculares aumentan un 20% durante esta época del año: el sol, la sal del mar, el cloro de las piscinas, el aire acondicionado e incluso al aumento de los niveles de contaminación en zonas urbanas son causa de irritación ocular, sequedad, etc.

Pero es posible reducir su incidencia teniendo en cuenta algunos consejos.

Proteger los ojos del sol

En primer lugar, hay que tener en cuenta que la intensidad de la luz solar es mayor y se agrava en ambientes como la playa porque la arena refleja los rayos.

En la montaña, si hay nieve, también se refleja la luz y, en todo caso, la altitud hace que la intensidad de la radiación ultravioleta e infrarroja sea mayor.

Por tanto, hay que usar gafas de sol con filtro ultravioleta (UV), sobre todo para evitar problemas a largo plazo. Aunque un exceso de exposición solar en estos ambientes puede lesionar la córnea (conjuntivitis de la nieve), es en los procesos a largo plazo cuando sus efectos pueden resultar más nocivos.

La luz ultravioleta acelera la oxidación y el envejecimiento de los tejidos. Los ojos son uno de los órganos más afectados por los radicales libres.

La oxidación se relaciona especialmente con problemas retinianos como la DEMAE (Degeneración Macular por la Edad) y con la aparición de cataratas. También con el pterigión (conocido popularmente como "palmeras") .

¿Cómo deben ser las gafas de sol?

Todas las homologadas protegen pero conviene tener en cuenta algunos consejos.

  • La montura debe ajustarse de modo que no pueda pasar mucha luz entre la montura y la cara.
  • Los cristales polarizados permiten eliminar la luz parásita que venga de cristales, agua, asfalto caliente o superficies metálicas. Por tanto proporcionan un mejor contraste en general pero especialmente al conducir de día o en deportes acuáticos.
  • Los cristales fotocromáticos cambian de intensidad de color, de claro a oscuro, dependiendo del nivel de la luz ambiental. Su ventaja es que son más oscuros cuanto más se precisa. Su desventaja está en que el paso de luz a oscuridad (por ejemplo, al entrar en una casa) es molesto hasta que el cristal se adapta.
  • La mayoría de cristales son ya antirreflejantes: están tratados para mejorar el contraste y evitar reflejos parásitos molestos.
  • El color de las lentes modifica la percepción del entorno.
    • El cristal gris es neutro, no modifica el color de las cosas. Los demás, sí.
    • El naranja, marrón o rojizo se recomiendan para deportes activos como el ciclismo, ya que mejoran el contraste en ambientes de niebla. En general son los preferidos por los miopes.
    • En cambio, los verdes y azules relajan más la visión y son preferidos por hipermétropes.
  • En alta montaña, es decir, ambientes con radiación extrema, se precisa la máxima protección de UV e IR, nivel IV. Se suelen preferir gafas con protecciones laterales. En todo caso para una excursión a zonas sin nieve un cristal de protección III es suficiente.

Proteger los ojos del viento

La entrada de cuerpos extraños es también un problema común en verano, ya que se pasa más tiempo al aire libre.

En caso de que un cuerpo extraño entre en el ojo, como una mota de polvo, lo primero que hay que hacer es lavar el ojo con agua abundante o, si es posible, con suero fisiológico, que venden en las farmacias en envases monodosis y sin conservantes.

En los niños es típico que les entre arena y se les quede bajo el párpado superior, por lo que el lavado se debe hacer levantando el párpado. Si persisten las molestias hay que consultar al oftalmólogo ya que en ocasiones el cuerpo extraño se queda incrustado.

En ambientes secos como los que generan los aires acondicionados las personas con ojo seco, y muy especialmente ojo seco marginal, desarrollan irritación del ojo por falta de lágrima.

Para contrarrestar este efecto existen las lágrimas artificiales, algunas de ellas homeopáticas. Es preferible escoger las que se comercializan en envases monodosis sin conservantes.

Hay que utilizarlas frecuentemente, unas seis veces al día en personas con problemas de ojo seco y que estén en ambientes secos, para evitar la sensación de arenilla, quemar y lagrimeo reflejo.

Irritación ocular a causa del agua: ¿cómo evitarla?

El agua es una de las principales causas de trastornos.

Las piscinas con demasiado cloro provocan irritaciones de los ojos Y, si no están suficientemente desinfectadas, infecciones oculares y conjuntivitis.

El cloro agrede químicamente a las células epiteliales corneales y las lesiona. También el nivel de pH genera irritación cuando es demasiado básico o ácido.

Si la piscina está poco desinfectada puede inducir una infección ocular, que se manifiesta con ojo rojo, dolor, sensibilidad a la luz y sensación de arenilla o quemar.

Normalmente con un tratamiento adecuado una infección en los ojos se resuelve en una semana, pero en casos graves se desarrolla una queratitis.

La queratitis se diferencia de la conjuntivitis porque la córnea está invadida por el germen patógeno y puede llevar a la necrosis del tejido e incluso a la perforación ocular. La más grave es la producida por acanthamoeba, un protozoo que vive en aguas estancadas.

Por lo tanto, en caso de notar alguno de los síntomas anteriores es necesario acudir a un oftalmólogo para una evaluación de urgencia.

En cambio, el agua de mar, en especial la del Mediterráneo, produce irritación en los ojos por el exceso de sal. Corresponde de nuevo a una agresión química y por tanto del epitelio.

Por ello es recomendable el uso de lágrima artificial o suero fisiológico después de un baño de mar, sobre todo si se ha buceado con los ojos abiertos.

Aliados naturales para los ojos irritados

Estas plantas resultan antiinflamatorias y reducen la irritación ocular.

  • Manzanilla. Infusión durante 15 minutos de una cucharada de flores secas en una taza de agua. Se moja una gasa y se aplica sobre los ojos.
  • Eufrasia. Infusión con dos cucharadas de la planta en medio litro de agua. Se deja enfriar y se aplica en una gasa húmeda sobre los ojos.
  • Patatas. La aplicación de una rodaja cruda sobre los ojos cansados e irritados rebaja la inflamación.
  • Pepinos. Un par de rodajas recién cortadas sobre los párpados reducen la hinchazón.
  • . Desinflama y relaja los ojos. Se aplican en los párpados compresas mojadas en la infusión tibia.
  • Hinojo. Alivia las irritaciones. Con una gasa se aplica un poco de jugo de hinojo sobre los ojos.

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