La acumulación de mucosidad en el oído medio (otitis serosa) puede hacer que perdamos audición y es una causa frecuente de problemas en el lenguaje y el aprendizaje en los niños pequeños.

Conviene estar atento a los signos que acompañan a este trastorno para poder identificarlo con rapidez y hallar el remedio lo antes posible, pues si no se trata puede incluso llegar a provocar la rotura del tímpano.

¿Qué es la otitis serosa y qué la causa?

La otitis serosa (u otitis media serosa) se caracteriza por la acumulación de líquido o mucosidad (normalmente no infectada) en el oído medio que bloquea la trompa de Eustaquio, el conducto que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz, por el que en una situación normal se elimina la mucosidad.

Una de las principales causas de este bloqueo de la trompa de Eustaquio, en especial en los niños, es el agrandamiento de las vegetaciones o adenoides, pero también puede deberse a una alergia o a un proceso inflamatorio en la nasofaringe, una desviación del tabique o, en casos menos frecuentes, un tumor (ya sea benigno o maligno).

La acumulación de mucosidad también puede tener su origen en una otitis aguda (una infección bacteriana o viral del oído medio) que no se ha curado bien.

Aunque puede ocurrir a cualquier edad, la otitis serosa es más frecuente en la infancia y, si no se detecta y soluciona, puede causar problemas en el aprendizaje y en el desarrollo del lenguaje.

Síntomas de la otitis serosa

La otitis serosa suele manifestarse con una pérdida de audición, que puede ser más o menos acusada en función del bloqueo de la trompa de Eustaquio. Otros síntomas incluyen:

  • Sensación de presión en el oído.
  • Un chasquido o crujido al tragar.
  • En casos menos frecuentes, dolor de oído (otalgia).

Como los niños a menudo no serán conscientes de que han perdido audición y no podrán comunicárnoslo, hay que estar atentos a si nos piden que les repitamos las cosas, no entienden lo que les decimos o a signos como la retracción social o el empeoramiento del rendimiento escolar.

En los casos (menos frecuentes) en los que la otitis serosa ocurre de forma simultánea con una otitis media (lo que supone que hay infección), además de la pérdida de audición, puede haber síntomas como dolor, fiebre, náuseas, vómitos o diarrea.

Para diagnosticar la otitis serosa, además de tener en cuenta estos síntomas, el médico hará una exploración del oído y puede llevar a cabo una audiometría (un examen de la capacidad auditiva) u otras pruebas como la timpanometría (un examen que mide la función del oído medio, en especial la movilidad del tímpano y los huesecillos del oído).

Tratamiento de la otitis serosa

En ocasiones, y especialmente en el caso de los niños, la otitis serosa se resuelve por sí sola sin necesidad de ningún tratamiento en algunas semanas o meses, por lo que si no hay síntomas más graves o los que hay no van a más, es probable que el médico recomiende esperar a ver cómo evoluciona durante unos tres meses.

No obstante, en otros casos (y con más frecuencia en adultos) es necesaria la intervención del médico especialista (otorrinolaringólogo) que puede aplicar maniobras para aumentar la presión del oído o, en casos más graves, puede que sea necesario un drenaje del oído medio mediante la inserción de unos tubos. Además, en algunos casos el médico puede valorar la necesidad de extirpar los adenoides, aunque hay que analizar bien si es realmente necesario.

En la mayoría de casos, como se trata de una obstrucción física de la trompa de Eustaquio, los antibióticos y descongestionantes no serán efectivos.

Hay que tener en cuenta que una otitis serosa no tratada que se prolonga durante mucho tiempo puede provocar la atrofia del tímpano e incluso causar una perforación timpánica u otros problemas con serias consecuencias para la audición, por lo que siempre hay que consultar al médico.