Salud de la piel

3 consejos para el cuidado de la piel en la diabetes

La piel de las personas con diabetes tiene unas necesidades muy específicas. Te explicamos por qué es así y cómo se puede proteger mejor su piel sensible.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

Cuando el cuerpo no produce suficiente insulina para descomponer y utilizar los glúcidos suministrados por los alimentos, el nivel de glucosa en sangre inevitablemente aumenta.

Para los diabéticos, monitorear y regular sus propios niveles de azúcar en la sangre es una tarea vital. Demasiado azúcar en el cuerpo tiene muchos efectos negativos sobre los órganos y los nervios.

Esos altos niveles de azúcar en la sangre de las personas que tienen diabetes también tiene un impacto negativo en la salud de la piel.

Síntomas de la diabetes en la piel

Los diabéticos a menudo sufren de piel muy seca, tirante y con picazón. El cuerpo trata de eliminar el exceso de azúcar en el sistema a través de la orina. La micción frecuente elimina una gran cantidad de líquido y la piel se reseca.

La piel deshidratada es mucho más propensa a la infección, porque las bacterias pueden ingresar a través de grietas secas microscópicas en la superficie de la piel.

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El nivel alto de azúcar en la sangre también daña los nervios de la piel. Las lesiones menores solo se notan más tarde o no se notan en absoluto.

Las personas que padecen diabetes a veces desarrollan una inflamación grave de la piel y los tejidos, como el pie diabético. La falta de insulina endógena tiene un efecto inhibidor sobre el crecimiento normal de las capas corneales, lo que dificulta la curación de las heridas.

Todos estos factores contribuyen a que las personas con diabetes tengan una piel vulnerable que requiere cuidados especiales.

3 consejos para una piel sana a pesar de la diabetes

Estos tres consejos te ayudarán a controlar los síntomas de la diabetes en la piel

1. Diabetes y piel seca: hay que usar crema a diario

La piel crónicamente seca, que es propensa a la inflamación ,requiere un cuidado especial. Muchos diabéticos sufren de llagas secas que pican.

Cuando la piel se tensa por la sequedad y la picazón se vuelve insoportable, algunos pacientes se rascan hasta producirse lesiones. Las bacterias y los contaminantes pueden atravesar la barrera cutánea dañada y causar infección.

En lugar de ceder al picor, es mucho más recomendable aplicar cremas para el cuidado de la piel. Los diabéticos deben utilizar cremas hidratantes.

Es una buena idea que las cremas contengan vitamina E y sustancias que favorecen la conservación de la humedad natural de la piel, como el aceite de jojoba.

Es preferible que las cremas para la piel no contengan fragancias y es fundamental que no tengan sustancias químicas irritantes que pueden agravar el problema, por eso siempre hay que apostar por productos ecológicos certificados.

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2. Diabetes y piel sensible: hay que evitar duchas y baños prolongados

Las personas con piel sensible y seca, incluidos los diabéticos, no deben pasar demasiado tiempo en la ducha o en la bañera. Es bien sabido que ducharse y bañarse en exceso también reseca la piel.

Las duchas prolongadas eliminan parte de la capa grasa de la piel que la protege frente a contaminantes y patógenos externos.

Las personas con diabetes solo deben tomar una ducha o un baño corto, usar lociones de ducha con pH neutro y usar productos hidratantes para el cuidado de la piel después de cada ducha o baño.

3. Pie diabético: hay que cuidar de los pies y chanclas en la piscinas

Dado que la piel de las personas que padecen diabetes es más seca, tienen más facilidad para que el pie de atleta y los hongos en las uñas penetren la barrera cutánea.

Por lo tanto, las personas con diabetes deben prestar especial atención a las rutinas regulares de cuidado de los pies. Esto incluye, por ejemplo:

  • Baños de pies diarios breves
  • Lociones para el cuidado de los pies con pH neutro
  • Secado cuidadoso de los espacios entre los dedos de los pies, donde las bacterias y los hongos proliferan fácilmente debido al ambiente húmedo.

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Esta susceptibilidad que tienen los diabéticos a las enfermedades fúngicas de la piel significa, que especialmente durante la temporada de baño de verano en las piscinas, tanto cubiertas como al aire libre, deben llevar calzado.

Donde hay mucho tráfico de personas descalzas, es fundamental usar chanclas o calcetines de baño para que las bacterias, virus y hongos ni siquiera tengan la oportunidad de infectar la piel de los pies de las personas diabéticas.

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