Tratamiento natural

¿Los probióticos pueden ayudar con los problemas de la piel?

La piel tiene su propia microbiota y además su estado depende también de la microbiota intestinal. Los probióticos pueden ser una gran ayuda para tratar naturalmente los problemas más frecuentes de la dermis.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

Las personas que se enfrentan a trastornos crónicos de la piel, como la dermatitis atópica, la psoriasis y el acné, pueden encontrar ayuda en los tratamientos con suplementos probióticos. Estudios recientes señalan que pueden proporcionar alivio significativo sin efectos secundarios

La piel es un órgano que no solemos cuidar como merece pese a que posee una importante función inmunitaria como barrera y sistema de protección contra patógenos, alérgenos y parásitos. Además, es lo que ven de nosotros las otras personas.

Disfrutar de una piel saludable es una cuestión médica y cosmética. El consumo de alimentos probióticos como el yogur ha sido una de las recomendaciones tradicionales de la medicina natural para el cuidado de la piel. El yogur también se aplica tópicamente sobre la piel.

Relación entre el intestino y la piel

Cada día se publica al menos un estudio científico nuevo que describe el impacto del microbiota sobre la salud. La piel no queda al margen. Tanto el intestino como la piel están habitados por microorganismos y se han descubierto diferencias en ambas microbiotas en las personas que sufren problemas en la piel.

Varias marcas de productos cosméticos ya incluyen probióticos entre los ingredientes. Desde fuera los probióticos pueden mejorar la salud de la piel aumentando el número de bacterias beneficiosas que controlan a las perjudiciales. También modifican el pH y su ácido láctico estimula la producción natural de ceramidas y otros compuestos beneficiosos en la piel.

Por vía interna, los probióticos sirven para mejorar el estado de una microbiota alterada (en disbiosis), que puede ser el origen de los problemas que se manifiestan en la piel. Se habla de un eje intestino-piel.

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Dermatitis atópica

La dermatitis atópica o eccema es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel causada por una combinación de factores genéticos, ambientales e inmunitarios. Afecta en algún momento de la vida a una de cada cinco personas.

Los síntomas son picor, irritación, sequedad y excoriaciones que puede ser difíciles de curar. Si la persona se rasca se pueden producir infecciones.

Es mucho más frecuente en los niños durante el primer año de vida, pero también afecta a muchos adultos.

El tratamiento típico convencional consiste en mantener la piel limpia e hidratada y en aplicarse cremas con corticoides cuando se experimenta un brote.

Las investigaciones muestran que la piel de las personas con dermatitis atópica poseen una diversidad de bacterias por debajo de la media de las personas sanas y que, en cambio, poseen más variedades de hongos.

La suplementación de la madre durante el último trimestre de embarazo con probióticos que contienen lactobacilos y la lactancia materna reducen el riesgo de que el bebé sufra dermatitis.

Los niños afectados de uno a ocho años de edad pueden mejorar tomando lactobacilos o una combinación de lactobacilos y bifidobacterias. Los adultos también pueden beneficiarse de este tratamiento.

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Psoriasis

Es probablemente una enfermedad de tipo autoninmune en que las células del sistema inmunitario atacan células sanas de tejidos del propio organismo.

La piel con psoriasis se caracteriza por la aparición de parches de piel reseca y enrojecida, que pica, sobre todo en codos, rodillas y parte superior del cuerpo, incluido el cuero cabelludo. A veces se acompaña de artritis psoriásica, que causa hinchazón y dolor en las articulaciones.

Las personas con psoriasis tienen una composición alterada de la microbiota de la piel y también pueden presentar molestias gastrointestinales.

En algunos casos los probióticos pueden mejorar los síntomas tanto los intestinales como los de la piel.

Acné

El acné es un azote para muchos adolescentes y bastantes adultos. Puede ser una causa de gran malestar físico y emocional.

Se trata de una alteración multifactorial que aparece cuando los folículos pilosos de la piel se obstruyen con la grasa y las células muertas de la piel.

Estos folículos producen puntos blancos o negros, que pueden inflamarse hasta formar grandes comedones o protuberancias enrojecidas.

La aplicación en las zonas afectadas de productos con bacterias productoras de ácido láctico es capaz de reducir la inflamación. Además, probablemente reduce la población de Propinobacterium acnes, que en algunos casos favorece el trastorno.

Un remedio casero como la aplicación de una mascarilla a base de yogur, con un poco de constancia, puede ser eficaz.

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Mejorar la alimentación

Existe un vínculo entre la salud intestinal y el estado de la piel. Si se sufre cualquier afección dermatológica, vale la pena introducir algunas modificaciones en la alimentación.

  • Aumentar la fibra en la dieta, incrementando sobre todo las raciones de frutas y verduras y sustituyendo el arroz y el pan blanco por las presentaciones integrales.
  • Seleccionar concretamente alimentos ricos en fibra prebiótica como los espárragos, el ajo, la cebolla y el plátano.
  • Consumir alimentos probióticos a diario. Algunos son el kéfir, el yogur, la kombucha, el kimchi, la chukrut y las verduras fermentadas en general.
  • Aumentar las raciones de alimentos ricos en betacaroteno y en vitamina C, nutrientes necesarios para la regeneración de la piel. Se encuentran en las frutas y hortalizas frescas, sobre todo en los de color amarillo, anaranjado y verde.

Referencias científicas:

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