Quiropráctica en la hernia discal: en qué consiste y cuándo conviene

La técnica se basa en el poder inherente del cuerpo para recuperar la salud. Con ella, Sergio ha logrado evitar la cirugía para tratar sus hernias discales.

quiropráctica-hernia-discal
iStock

La quiropráctica es una técnica a la que ya recurren 25 millones de personas en todo el mundo para aliviar dolores de espalda, migrañas, ciática y articulaciones.

Su éxito se basa en que mediante ajustes en la columna vertebral libera el sistema nervioso de las interferencias causadas por el estrés.

Beneficios de la quiropráctica para hernia discal

Las hernias o deslizamientos discales se producen porque las vértebras, desplazadas por una sobrecarga o tensión excesiva, oprimen un disco invertebral, a menudo pinzando un nervio. Si se consigue recolocar las vértebras, el disco poco a poco vuelve a su lugar natural. Aunque éste esté afectado, ya no hay presión y el disco no lo nota.

Laura Konopacki, quiropráctica del centro Bienestar Barcelona, explica que "el quiropráctico está formado para detectar y corregir las interferencias nerviosas denominadas subluxaciones vertebrales: cuando las vértebras no se encuentran en su posición normal impiden la transmisión correcta de los impulsos nerviosos entre el cerebro y el resto del cuerpo. Después de los ajustes quiroprácticos, el organismo puede utilizar mejor sus recursos innatos para recuperarse, regenerarse y funcionar con su máximo potencial".

Mediante presiones ligeras, la quiropráctica Laura Konopacki corrige las subluxaciones vertebrales y las interferencias que estas producen en el sistema nervioso.

Laura apunta al respecto que "en la mayoría de los casos, las subluxaciones se deben al estrés mental y la tensión nerviosa pero también pueden deberse a traumatismos cervicales al nacer, caídas, accidentes de automóvil, lesiones deportivas, movimientos bruscos, repetitivos y descompensados, malas posturas o esfuerzos desacostumbrados. Las sustancias tóxicas (tabaco, alcohol, ciertos medicamentos, etc.) también pueden favorecerlas".

Testimonio de un paciente que mejoró la hernia con quiropráctica

Sergio tiene 28 años. Desde hace dos sufre pinchazos esporádicos en la espalda. Llegó un momento en que estos pinchazos eran tan continuos e insoportables que decidió acudir al médico.

Tras algunas pruebas, un traumatólogo le comunicó que padecía una hernia discal entre las vértebras L3 y L4 y otro principio de hernia entre las L3 y L2.

El médico le dio la baja y le recetó antiinflamatorios, analgésicos y relajantes musculares. También le indicó rehabilitación y le recomendó que hiciera ejercicio. Sergio se decidió por la natación.

El tratamiento le funcionó bastante bien pero, cuando al cabo de un mes se reincorporó al trabajo, supo que su problema no estaba solucionado.

El propio traumatólogo le aconsejó recurrir a los medicamentos solo cuando fuera absolutamente imprescindible. La solución definitiva, le explicó, pasaba por el quirófano.

Aun así, Sergio continuó con la rehabilitación unos meses más. Las sesiones y el ejercicio le ayudaron a ir tirando pero los pinchazos se repetían a veces y lo único que se atrevía a hacer era ir del trabajo a casa y viceversa.

De forma paralela, probó con la osteopatía: "No me iba mal pero el propio osteópata me explicó que ya no podía pacer nada más por mí y que las manipulaciones podían ser contraproducentes".

Una amiga le habló entonces del tratamiento quiropráctico. Ella lo había probado con muy buenos resultados debido a una lumbalgia severa que sufrió. Sergio encontró a la quiropráctica

Hace cinco semanas que Sergio se visita con Laura. En este tiempo ha notado una gran mejoría: "Hace unos días fui a cenar a casa de unos amigos y aguanté sin problemas hasta la tres de la mañana. Incluso pude salir a tomar una copa".

La primera visita al quiropráctico es informativa. Laura le explicó a Sergio en qué consistía la técnica quiropráctica y le pidió datos sobre su pasado, tanto médico como personal, para adecuar al máximo el tratamiento.

Laura pudo saber que a lo largo de su vida Sergio había practicado mucho baloncesto debido a su gran altura -mide dos metros- y que dejó de golpe el deporte para poder compatibilizar su trabajo como administrativo con los estudios.

Esto le obligó prácticamente a dejar de moverse de un día para otro y a estar todo el día sentado en un lugar poco adecuado a sus condiciones físicas excepcionales. Sergio cree que este fue "el detonante que hizo que las hernias se manifestasen".

Cómo es una sesión de quiropráctica para la hernia discal

Sergio explica que para corregir sus subluxaciones se tumba y "la doctora mira la alineación de la columna, me toca la espalda, los pies y las caderas, me pasa la mano prácticamente rozando en determinados puntos y sabe dónde me duele.

Entonces me presiona con las manos o con aparatos. Me va ajustando las vértebras para liberar los nervios que se encuentran aprisionados deforma que puedan de nuevo trasmitir la información correcta al cerebro".

Laura Konopacki es especialista en varias técnicas de quiropráctica, entre ellas la Network Spinal Analysis, que aplica a Sergio y que sirve para que, con un toque muy suave y preciso, el cuerpo se adapte al estrés y desarrolle por sí mismo estrategias para promover bienestar.

Sergio aún no ha acabado con su tratamiento quiropráctico. "Hasta ahora he venido dos veces por semana. Si todo va bien, pasaré a venir sólo una vez a la semana. Después, cada quince días y finalmente, sólo de vez en cuando para mantenerme. Estoy muy contento. Ya no tomo pastillas y puedo hacer vida social. Tengo la medicación por si acaso. Hace un par de semanas me noté raro y me tomé un antiinflamatorio por precaución y para no sufrir. Pero desde ese día no he vuelto a tener molestias y llevo una vida absolutamente normal".

Para obtener más información sobre la quiropráctica: Asociación Española de Quiropráctica

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?