Intolerancia a la leche de vaca

Cómo ayudar al bebé con reflujo gástrico de forma natural

El reflujo gástrico que hace llorar al bebé de forma incontenible suele deberse a una intolerancia a la leche de vaca o a la enfermedad por reflujo gastroesofágico.

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

El reflujo y los ardores son muy frecuentes en los lactantes, que suelen sufrirlos por su proceso de maduración del cardias (el esfínter que separa el esófago del estómago). Cuando un bebé de uno a cuatro meses llora más de tres horas por día y de un modo incontenible hay que pensar también en que podría sufrir intolerancia a la leche de vaca o una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), o ambas cosas asociadas.

Se está encontrando hasta un 2% de consultas por intolerancia a la leche, incluso en niños que jamás han tomado leche vacuna, pero cuyos intestinos reaccionan ante una proteína de ese origen: la beta-lactoglobulina.

El bebé reacciona a la leche de fórmula derivada de la leche de vaca o a la leche materna si la madre consume lácteos

Esa proteína ingresa en sus organismos por dos vías posibles: las leches de fórmula derivadas de la leche de vaca y de la propia leche materna humana, a la que llegan moléculas de beta-lactoglobulina desde los productos lácteos ingeridos por la madre.

Así, incluso un bebé criado puramente a pecho y que jamás conoció la leche de vaca puede presentar un cuadro alérgico intestinal contra este tipo de leche, con dolores, inflamación y deposiciones llenas de moco y sangre. Hasta el 6% de los bebés aparentemente sanos tiene ERGE sin diagnóstico.

Lo que hace regurgitar al bebé es la apertura del cardias: hasta el 70% de los bebés sanos de cuatro meses regurgita al menos una vez al día, y tanto como el contenido de una cuchara sopera.

Síntomas del reflujo gastroesofágico (ERGE)

Pero el bebé con ERGE lo hace en mayor cantidad y frecuencia, se arquea hacia atrás (para frenar la subida de los jugos gástricos), tiene hipo persistente (por irritación del esófago), deja la risa y el juego, se vuelve irascible y va perdiendo sus ritmos de sueño y alimentación: se despierta llorando y con tos, quiere leche a cada rato –para calmar su acidez–, pero no tolera su paso por un esófago irritado, de modo que termina saltándose comidas y deja de ganar peso.

Postura para tratar el cólico por intolerancia a la leche de vaca

El bebé con ERGE se vuelve insufrible con el esófago cada vez peor: yay bebés que se abrasan literalmente por dentro con los jugos de su propio estómago y sólo se calman un poco cuando son sostenidos en brazos boca abajo y en una pendiente suave de treinta grados, con la cabeza hacia arriba. Esta es la única postura en la que el cardias del bebé queda por encima del lago de ácido clorhídrico del estómago.

Los cólicos por intolerancia a la leche vacuna empiezan a desaparecer en cuanto la madre, sin interrumpir la lactancia, abandona los lácteos. Solución complicada, porque la lista de comidas manufacturadas que emplean lácteos es larga. La reactividad intestinal de los niños, una vez que remiten esos síntomas, va desapareciendo sola entre el tercer y quinto año de vida.

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