Naturales y eficaces

6 remedios para mejorar la circulación de las piernas cansadas

Jordi Cebrián y J. M. Teixé

Algunas infusiones de plantas medicinales, aceites, baños y masajes te ayudan a tratar y prevenir los problemas de circulación que causan la sensación de piernas pesadas o cansadas.

"Me pesan las piernas" es un lamento muy oído. Se calcula que un 75% de la población europea adulta, por encima de los 35 años, sufre en algún momento molestias en las extremidades inferiores, como sentir las piernas cansadas, pesadas o hinchadas. Sin duda, las mujeres padecen este problema en mayor proporción.

El sedentarismo, la falta de ejercicio físico habitual, la obligación de permanecer mucho rato de pie, el sobrepeso y la obesidad son algunos de los factores que pueden explicar el porqué de unas piernas cansadas. Otros son los cambios hormonales que se producen en la menstruación, el embarazo y la perimenopausia, pero también una dieta demasiado generosa en azúcares y grasas saturadas y la toma de ciertos medicamentos.

Se trata en la mayoría de casos de un problema de retorno venoso –que puede dar lugar a la aparición de varices y flebitis– o de retención de líquidos y edemas.

Otras causas, menos habituales, son los trastornos de la glándula tiroidea o la presencia de alergias, inflamaciones e infecciones. Los calambres, la hinchazón, la pesadez en las extremidades y, en general, el cansancio son los síntomas más comunes.

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Los herbolarios te ofrecen algunos remedios naturales basados en la fitoterapia naturista que pueden ayudarte a poner solución al problema. Hay opciones muy diversas, que el herborista experto sabrá adecuar a tu caso.

  1. El rusco (Ruscus aculeatus) es probablemente la mejor planta para favorecer el retorno venoso. Actúa como protector capilar y supone un aporte de flavonoides como la citrina, que favorecen a su vez la acción de la vitamina C y ralentizan la debilidad capilar. Se ha mostrado muy eficaz para prevenir la aparición de venas varicosas en las piernas y facilitar su progresiva desaparición. No es menos idóneo para el tratamiento de las venas endurecidas en flebitis no muy graves. Al estimular la diuresis, ayuda a remitir la retención de líquidos y los edemas, generadores ambos de pesadez en las piernas.
  2. El ciprés (Cupressus sempervirens) es otro candidato. Se emplean los conos o gálbulos. Los herbolarios lo recomiendan para combatir las úlceras varicosas en piernas y tobillos, que son úlceras más o menos profundas que se producen en el interior de las venas y que pueden resultar muy dolorosas. Puedes aliviar las piernas doloridas con un masaje de aceita de almendras en el que hayas diluido unas gotas de aceite esencial de ciprés.
  3. La vid roja (Vitis vinifera) y el hamamelis (Hamamelis virginiana) de los que se utilizan las hojas, comparten su acción venotónica y astringente, y resultan ideales para tratar las piernas hinchadas y la sensación de pesadez.
  4. El castaño de Indias (Aesculus hippocastanum) destaca por su fuerte acción antiedematosa y por su capacidad para aumentar la resistencia de los capilares sanguíneos. Puedes hacer un baño reparador en agua templaya donde hayas añadido una decocción de castaño de Indias y ciprés (y si se desea, arcilla roja). Sumerge las piernas 15-20 minutos para aliviar el dolor y mejorar la circulación. También puedes masajear suavemente piernas y pies con tintura de castaño de Indias, dos veces al día.
  5. Con vinagre de manzana puedes empapar unas compresas y envolver las piernas con ellas durante unos minutos. Luego lávalas con una infusión de hamamelis y meliloto, que favorece la circulación.
  6. Para preparar una tisana que estimula el retorno venoso, combina a partes iguales rusco, ginkgo, hamamelis, vid roja y, para darle mejor sabor, anís estrellado. Separa una cucharada sopera rasa de esta mezcla por cada taza de agua. Hierve de 1 a 2 minutos, se deja que repose otros diez y se filtra. Toman dos vasos a lo largo del día, en periodos de uno a tres meses.

Modifica la dieta

Las piernas se cansan mucho más si han de mover un cuerpo al que le sobran kilos. Aligera tu dieta si es el caso.

Por otra parte, modera el uso o elimina el salero en tu mesa y tu cocina, pues el sodio provoca que retengas agua en la sangre y los tejidos, lo que dificulta el proceso de intercambio bioquímico del agua corporal. Eso se nota en todo el cuerpo.

Finalmente es recomendable incluir ciertos alimentos que actúan sobre la circulación:

  1. Arándanos antioxidantes. Contienen antocianinas, comunes en otras frutas del bosque, que ayudan a nutrir las venas y capilares. Se pueden adquirir frescos, secos, en jugo o incluso congelados.
  2. Ajo amigo. Su acción sobre la circulación es muy global. Disminuye la viscosidad sanguínea y aumenta la elasticidad venosa, lo que reduce la arterioesclerosis. Toma uno o dos dientes de ajo cada día o bien comprimidos de su extracto seco: 900 mg/día, que equivalen a unos 6-8 comprimidos de ajo (como un diente y medio de ajo).
  3. Limón para el calor. Una limonada natural (agua con zumo de limón) refresca el sistema digestivo y fluidifica la circulación.
  4. Frutos secos y semillas de chía o sésamo. Constituyen excelentes fuentes de calcio, magnesio y grasas de alta calidad, que ejercen un significativo efecto antiinflamatorio.

Si quieres reforzar el efecto de la alimentación, puedes complementarla con estos preparados:

  • Vitamina C. Es un muy potente antioxidante que facilita la formación de colágeno y elastina.
  • Semillas de uva. Ricas en ácidos grasos esenciales y antioxidantes, sobre todo en PAC (proantocianinas), se usan en polvo seco en afecciones vasculares y circulatorias.
  • Magnesio. Este mineral es un excelente relajante muscular que ayuda al buen funcionamiento y reconstrucción de las arterias. Puede producir un alivio rápido.
  • Coenzima Q10. Incrementa el rendimiento físico y muscular por su acción sobre las mitocondrias, que gestionan la energía celular.

Hábitos para disfrutar de unas piernas ligeras

Independientemente de si recurres a un remedio natural de fitoterapia o no, para tratar de reconducir el problema o de prevenirlo cuando aún se está a tiempo debes seguir una serie de recomendaciones, en muchos casos de simple sentido común, como primer paso esencial:

  • Eleva las piernas. Acostúmbrate a levantarlas cuando estés sentada, por ejemplo en el sofá. Si puedes, una o varias veces al día túmbate y mantenlas a la altura del corazón durante media hora.
  • Practica la bicicleta invertida. Recuéstate, levanta los pies y pedalea unos minutos. La gravedad y el movimiento muscular estimulan la circulación en las piernas.
  • Remójate los pies. Hazlo en un balde, en la bañera o con una manguera de cinco a diez minutos, con agua fría o fresca, varias veces al día. Una hidroterapia de este tipo, aunque sea «casera», alivia de forma rápida.
  • Dúchate a temperatura alterna. Siéntate en la ducha y aplícate agua fría (1 minuto), agua caliente (1 minuto) y así sucesivamente. Acaba con agua fría.
  • Prepárate una cataplasma fresca. Humedece un paño de gasa o una toallita de algodón con agua fresca y póntelo en las piernas. Si empapas el paño en una infusión de una planta tónica, mejor aún. En cuanto la cataplasma se caliente, cámbiala. Y aplícala húmeda, no mojada.
  • Pasea por el mar o el río. Si tienes el privilegio de vivir cerca del mar o de un río, aprovecha para pasear por su orilla con los pies descalzos, metidos en el agua. El masaje en las plantas de los pies estimulará la energía y el agua fría te refrescará.

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