Sensibilidad dental

Adiós escalofríos

Erosión y sensibilidad dental: frénalas naturalmente

¿Tienes los dientes desgastados y te molestan los alimentos muy fríos o calientes? Estas medidas te ayudan a frenar la erosión y reducir la sensibilidad.

Dra. Ana Delgado

La erosión es una agresión al diente que se produce al tomar líquidos o alimentos ácidos. No debe confundirse con el desgaste que se produce de forma mecánica por apretar demasiado los dientes o por la destrucción que producen las caries de origen bacteriano.

Si tus dientes están desgastados y además tienes sensibilidad, hay varias cosas que puedes hacer para remediarlo.

Cómo reducir la sensibilidad en los dientes

El esmalte actúa como un escudo que protege el diente. De hecho, es el tejido más duro del cuerpo, pero también es la única parte que cuando se desgasta no puede regenerarse.

Los ácidos que contienen algunos alimentos y bebidas pueden reblandecer y desmineralizar el esmalte, sobre todo en la zona donde los dientes se unen con la encía, lo que causa sensibilidad al frío y al calor.

La buena salud empieza en la boca

Hábitos saludables

La buena salud empieza en la boca

Tomar bebidas ácidas es, pues, una de las causas de la sensibilidad dental. También el reflujo gastroesfágico y los vómitos pueden favorecerla, pues desgastan el esmalte de la cara interna de los dientes.

Para mejorar los síntomas prueba con las siguientes medidas:

1. Bebidas ácidas y refrescos

Las bebidas ácidas actúan a los 30 segundos de entrar en contacto con los dientes.

Por orden de acidez, las que más afectan a tus dientes son los zumos naturales de limón, pomelo y naranja. Por eso es importante tomar los zumos cítricos con paja para disminuir al máximo el contacto con las superficies de los dientes.

Evita también los refrescos. Las colas y sodas además contienen azúcares. En los adolescentes especialmente, entre los que son muy populares, se une a menudo la falta de buen cepillado; todos los ingredientes para hacer caries.

2. Si tienes reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico erosiona la cara interna de los dientes. Lo sufren sobre todo de noche las personas con hernia de hiato. Si es tu caso, conviene dormir con la cabeza alta para evitar que los ácidos suban a la boca.

El vómito repetido de la bulimia también causa el mismo tipo de erosión, entre muchos otros problemas de salud.

3. Cepíllate, pero sin prisas

Según estudios llevados a cabo en la Universidad de Adelaida, después de comer hay que esperar media hora antes de cepillarse. Esto se debe a que inmediatamente después de comer el esmalte está reblandecido por el ácido y podría desgastarse más aún. De hecho, lo "buenos" cepilladores que se cepillan excesivamente fuerte desgastan más sus dientes.

Entretanto hay que provocar un aumento de la saliva y pasarla entre los dientes. Nuestra propia saliva es el mejor enjuague que nos ha dado la madre naturaleza: remineraliza y ayuda a neutralizar los ácidos.

4. Una sal remineralizante

Puedes ayudarte tomando la sal de Schussler Calcium phosphoricum: 1 comprimido al día durante una semana al mes.

5. Enjuagues protectores

Haz enjuagues después de cada cepillado con aceite de semillas de uva o de semillas de calabaza. Ambos son remineralizantes. Puedes usar uno u otro a diario o, aún mejor, alternarlos.

Otra opción son los enjuagues con agua y una cucharada de bicarbonato, de efecto neutralizante. Por la noche, antes de acostarse, el bicarbonato protege de la acidez nocturna que se genera por la menor secreción de saliva durante las horas de sueño.

6. Visita al dentista

También es importante acudir al dentista periódicamente para que pueda valorar si precisas tratamiento en caso de que tengas grandes erosiones. Los desgastes pueden cubrirse para evitar que empeoren.

Etiquetas:  Higiene Salud

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