La cera o cerumen es una secreción de color amarillo que las glándulas del canal auditivo externo producen de forma natural y que ayuda a protegerlos: suaviza e hidrata el canal auditivo, atrapa el polvo, las bacterias y otros gérmenes u objetos pequeños que pueden entrar en el oído y evita que puedan dañarlo, y tiene propiedades antibacterianas que ayudan a prevenir las infecciones auditivas. También forma una capa que protege la delicada piel de nuestro canal auditivo de la irritación causada por el agua.

La cera es, por lo tanto, una sustancia natural necesaria para nuestros oídos. El problema es que, en ocasiones, puede acumularse y formar un tapón que acaba bloqueando el canal auditivo y, cuando es grande, puede provocar la pérdida temporal de audición. Solo quien los ha sufrido sabe lo tremendamente molestos que pueden llegar a ser. ¿Los tapones de cera pueden irse por sí solos o siempre hay que sacarlos de alguna manera? Lo aclaramos.

¿Cuánta cera producen nuestros oídos al día?

La cantidad de cera que producimos puede variar bastante de una persona a otra, pero se estima que en promedio producimos entre 10 y 15 miligramos al día. Sin embargo, hay personas que producen más de las que se puede eliminar de forma natural (debido, por ejemplo, a la predisposición genética, a la forma de las orejas o a un exceso de vello) y, en consecuencia, la cera se va acumulando en los oídos, se endurece y forma lo que conocemos como un tapón de cera.

No solo aquellas personas que producen más cera de lo común pueden tener tapones en los oídos. Todos podemos tener en algún momento de la vida una acumulación de cera y hay algunos factores que pueden contribuir especialmente a la formación de tapones de cera en los oídos, como:

  • Las infecciones de oído.
  • Rascarse demasiado los oídos con los dedos.
  • Usar bastoncillos de algodón o cualquier otro tipo de objeto para limpiarse los oídos, que lo único que consigue es empujar la cera hacia dentro del canal auditivo.

    Síntomas de un tapón de cera en el oído

    Aunque en un primer momento puede que no nos demos cuenta de que se está acumulando demasiada cera en el oído, con el tiempo es muy probable que empecemos a notar los síntomas de que hay un tapón de cera, que incluyen:

    • Sensación de obstrucción en el oído.
    • Picor en la zona del oído.
    • La sensación de tener el canal auditivo “pegado” por la mañana al levantarte.
    • Tinnitus (zumbidos en el oído).
    • Molestias en el oído.
    • Pérdida de audición.

    ¿Los tapones de cera salen solos?

    Nuestros oídos están diseñados para autolimpiarse y llevan a cabo procesos naturales que, en algunos casos, pueden hacer que los tapones de cera desaparezcan por sí solos sin que tengamos que hacer nada, en especial cuando no hay mucha acumulación de cerumen o si el tapón está en sus primeras fases de formación.

    El cerumen que hay en nuestros oídos normalmente se mueve desde las partes más profundas del canal auditivo hacia el oído externo, donde se seca y se cae. Procesos tan naturales como el crecimiento y la renovación de la piel del canal auditivo o los movimientos de nuestra mandíbula al hablar o masticar contribuyen a ello.

    No obstante, en ocasiones el cerumen se queda atrapado en el canal auditivo y va acumulándose más y más hasta que resulta necesario echar mano de algún remedio natural como los que te explicamos en el artículo 3 remedios naturales para eliminar los tapones de los oídos o acudir al médico o al otorrinolaringólogo para que nos quite el tapón (habitualmente lo hacen utilizando una jeringa rellena de agua, aunque también se puede hacer con otros métodos como la succión o con el uso de pinzas).