Autogestión de la salud

Tenemos derecho a elegir el tratamiento

Pablo Saz

¿Qué derechos tiene el paciente a la hora de elegir qué tratamiento quiere seguir? Participar activamente en el proceso puede favorecer una mejor recuperación.

Si hay algo que me rebela es que alguien decida por mí sobre lo que es conveniente para mi salud. Solo yo tengo derecho a elegir, aunque sé que me puedo equivocar.

Hoy en día parece que la salud la gestionan la Organización Mundial de la Salud y, desde ahí, los gobiernos. Como pacientes sólo tenemos el derecho a pedir que se nos dé lo mejor y a ser posible gratuito.

Pero esta demanda se sostiene sobre una falacia, porque ningún sistema es gratuito: los recursos tienen precio, son limitados y alguien los paga.

Pensar que tenemos derecho a todo y además gratis lleva a despilfarrar los recursos: medicamentos caros que no sólo no solucionan el problema sino que producen otros e intervenciones desproporcionadas de las que se esconden los gastos y los sufrimientos ocasionados al paciente.

La gestión de la salud debe partir del conocimiento de los recursos y de sus posibilidades, así como de una elección y libertad responsables.

Cada uno es responsable de su salud y de su vida: nadie debe decidir por uno el tratamiento.

Leyes como el consentimiento informado apoyan esa libertad de elección, pero contrastan con otras como las de actuación ante pandemias en las que se puede obligar a la población a adoptar medidas que pueden perjudicar su salud, como vacunas o aislamientos.

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Es importante huir de manipulaciones publicitarias de protección de la salud global y estatal que esconden peligro para la salud individual.

La importancia de informarse bien

Animo a tomar las riendas de la propia salud, informarse y asumir los riesgos de cada decisión.

Sería conveniente acudir a la consulta médica con algo para tomar notas, o acompañado por un familiar o amigo, porque cuatro oídos oyen más que dos; y saber que se puede cambiar de médico o hablar con la enfermera si no se está cómodo con él.

Es importante preguntar por todas las opciones de tratamiento disponibles o a recurrir a Internet y a otras fuentes de información en caso de duda.

También es recomendable guardarse una copia de la historia clínica o informes médicos, y, en definitiva, buscar todo lo posible para mejorar la salud.

Pero hay que ser a la vez prudentes con el exceso de información. Como decía Archie Cochrane, "seleccionad toda la información y las terapias pero no olvidéis la gran capacidad de curación que tiene el organismo; utilizadla siempre y no dejéis que nadie la destruya o la inutilice".

Recomendaciones para una autogestión de la salud responsable

Gestionar la salud conlleva prestar atención a cuatro aspectos:

  1. Físico: dormir suficiente casi a diario, ejercicio aeróbico durante al menos 40 minutos casi cada día, y una dieta baja en grasas y rica en fibra.
  2. Emocional: "Dios, dame paciencia para aceptar lo que no puedo cambiar, coraje para cambiar lo que sí puedo cambiar y sabiduría para comprender la diferencia", decía al parecer Francisco de Asís.
  3. Mental: disfrutamos de la ciencia, de la curiosidad y del aprendizaje.
  4. Espiritual: la espiritualidad es un sentido de comunión con algo más grande que uno mismo. Como decía Elizabeth Kübler-Ross: "Lo único que conozco que verdaderamente restituye la salud es el amor incondicional".

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