sopa real

Tratamiento complementario

Así se trata el intestino irritable con dietas y suplementos

Existen estrategias alimentarias y productos naturales que pueden reducir o eliminar las molestias digestivas.

Claudina Navarro

El intestino irritable afecta afecta a una de cada diez personas en los países desarrollados y esta proporción aumenta entre las mujeres y entre los 20 y los 50 años. Las causas son variadas. Influyen la mala alimentación, las intolerancias alimentarias, el haber sufrido infecciones y el estrés, pero a menudo no se puede determinar una causa específica.

Los síntomas pueden ser leves o graves. Los más frecuentes son dolor abdominal, gases, hinchazón, falta de apetito, diarrea o estreñimiento (o las dos cosas).

El tratamiento convencional incluye fármacos para tratar los síntomas, como anticolinérgicos, antidepresivos y antibióticos. No existe una terapia farmacológica específica y curativa.

También se recomiendan cambios en la alimentación como evitar alimentos y bebidas que estimulen los intestinos (como la cafeína, el té o las bebidas de cola), comer raciones pequeñas y aumentar la ingesta de alimentos ricos en fibra.

En general, seguir una dieta vegetal con poco o ningún carbohidrato refinado favorece a un microbioma saludable y una regeneración de los tejidos digestivos. Una dieta adecuada reduce la inflamación intestinal y otros síntomas como la fatiga o la depresión, así como el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Dieta baja en FODMAPS y en gluten contra la inflamación intestinal

Además, cuando los síntomas se agudizan, se pueden probar dietas específicas, como la baja en FODMAPS (las siglas aluden a los azúcares dietéticos conocidos como oligosacáridos fermentables, disacáridos, monosacáridos y polioles, que pueden exacerbar los síntomas relacionados con el síndrome de intestino irritable).

Los productos ricos en FODMAPS alimentan ciertas bacterias digestivas que generan subproductos que causan dolor e hinchazón. A menudo, evitar o reducir estos alimentos ayuda a controlar los síntomas de inflamación, la diarrea y el estreñimiento.

Alimentos abundantes en FODMAPS son el trigo, la cebada, el centeno, la cebolla, el puerro, los espárragos, el ajo, la alcachofa, la remolacha, el hinojo, los guisantes, las endivias, las legumbres, los lácteos, las frutas, la miel, las setas, la coliflor, las golosinas...

Muchos de los alimentos que se limitan en la dieta baja en FODMAPS resultan muy saludables para la mayoría de las personas. Por eso se debe realizar durante un periodo corto y bajo control profesional, solo cuando los síntomas se exacerban, pues no existen estudios sobre su efecto beneficioso a largo plazo.

Una dieta baja o sin gluten también puede ayudar, aunque no se sea celiaco, porque el gluten puede actuar sobre la mucosa intestinal y alterar su función de barrera. Puede ser recomendable sobre todo en las personas afectadas con diarreas.

Lo mismo se puede decir de los productos lácteos. La dieta sin lácteos representa un alivio en muchos casos.

Los suplementos más eficaces

Psyllium

Para las personas con síndrome de intestino irritable y estreñimiento como síntoma predominante, un suplemento de fibra soluble (por ejemplo, los que contienen psyllium) puede ser útil. La fibra soluble, que se debe tomar con abundante agua, también se encuentra en alimentos como las habas, los aguacates, la avena y las ciruelas secas.

Este suplemento se debe tomar bajo control médico si se está siguiendo algún tratamiento con fármacos, pues puede influir sobre la absorción. En general basta con tomar el medicamento dos horas antes del suplemento rico en fibra.

Probióticos

Un revisión de estudios reciente, que reunían 1.800 pacientes participantes, demostró que los probióticos (suplementos de bacterias viables) reducen eficazmente el dolor y la gravedad de los síntomas en el síndrome de intestino irritable, sobre todo en los casos en que predomina la diarrea.

Sin embargo, dada la variedad de probióticos diferentes que se han estudiado, es difícil saber exactamente cuáles son los más útiles o cuál es la dosis más adecuada.

No obstante, según la Asociación Estadounidense de Gastroenterología, los probióticos más utilizados son Bifidobacterium infantis, Sacchromyces boulardii y Lactobacillus plantarum.

Por su parte, las doctoras Mª Luisa Morales y Dra. Francisca Agustín recomiendan, para el síndrome de intestino irritable, las cepas NFC01748, NFCM
y LC1 de Lactobacillus acidophillus, así como Lactobacillus casei, Lactobacillus plantarum y Bifidobacterium longum.

Aceite de menta

El aceite de menta posee la propiedad de relajar los músculos lisos del sistema gastrointestinal y puede ayudar a reducir el dolor abdominal asociado con el síndrome de intestino irritable.

Para reducir el potencial de acidez estomacal, se recomiendan las cápsulas con cubierta de liberación retardada (que suelen contener 0.2 ml de aceite de menta). La dosis para adultos es de una a dos cápsulas hasta tres veces por día.

Las dietas específicas, los suplementos y las técnicas de relajación y meditación son métodos seguros que también se pueden utilizar en combinación con los medicamentos, si estos resultaran necesarios por prescripción médica.

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