Medicina Tradicional China

¿Qué hay detrás de un vientre hinchado?

Wen-Hsiu Hu Wen

La medicina tradicional china aborda la hinchazón abdominal corrigiendo tanto los hábitos dietéticos como el estilo de vida y los conflictos emocionales que pueden afectar al flujo de la energía.

Según la medicina tradicional china, la zona abdominal pertenece al Zhong Jiao (Calentador Medio). Existe un "órgano", con su propio meridiano, llamado San Jiao, que traducido sería como Triple Calentador. Este "órgano" se divide en tres partes: Jiao Superior, Jiao Medio y Jiao Inferior. Se le considera el mensajero del riñón y su principal función es canalizar y gobernar los líquidos orgánicos. De hecho, no es un órgano sino que cumple una función fundamental de varios órganos en conjunto.

Se entiende fácilmente si se considera el tronco como un órgano en sí mismo: la parte superior es Shang Jiao, con el pulmón y el corazón; la parte media es Zhong Jiao, formada por el bazo/estómago, los intestinos y el hígado, y el Xia Jiao, la parte inferior, consta de hígado, riñón y vejiga.

Para que el San Miao funcione correctamente, se necesita un chi de riñón fuerte, y el riñón necesita ser alimentado por el chi terrestre, que es generado por el bazo/estómago a través de los alimentos.

Si el chi renal es abundante, los tres Jiao funcionan en armonía, pero si el chi del bazo y estómago está débil o estancado, el motor del cuerpo se paraliza y entonces se ralentiza el movimiento de chi y se acumula donde más espacio encuentra: en el abdomen.

El estómago, el centro de la vida

El estómago se halla en el centro del cuerpo y de alguna manera es el centro de la vida: de ahí el sabio dicho "somos lo que comemos". Según la teoría de los cinco elementos el bazo/estómago pertenece al elemento Tierra. Si la tierra es fértil, todo crece y se pone en movimiento, los alimentos se convierten en sangre nutritiva.

El estómago es un órgano yang y necesita agua para poder digerir. Sin embargo, un exceso de agua daña el chi del bazo, sobre todo si es agua fría, porque encharca la tierra y ahoga la cosecha. Y para el buen funcionamiento del estómago es necesario un buen chi de bazo.

Pulmón oprimido, abdomen dilatado

El bazo es un órgano yin y forma pareja con el estómago, pero su función es totalmente yang: transforma los alimentos en chi y sangre, y los transporta para nutrir todo el cuerpo.

Es como un motor que gira debido a que el chi del bazo sube mientras que el del estómago baja: este movimiento continuo genera el calor necesario para transformar los alimentos y transportar los nutrientes.

El cuerpo necesita que el chi y la sangre generados por el bazo lo alimenten, por lo que se forma un vínculo muy estrecho entre todos los meridianos: desde el pulmón que genera el chi a través de la respiración y desde el bazo, que lo hace a partir de los alimentos.

El pulmón puede debilitarse y provocar un estancamiento. Sin embargo, no produce hinchazón porque está alojado en la caja torácica y no se puede expandir como el abdomen. Por este motivo el estancamiento del pulmón produce una sensación de opresión, por no poder abrirse. En el abdomen ocurre todo lo contrario.

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Un equilibrio sutil

Todos los órganos vitales se alojan en el tronco y están protegidos por una estructura sólida, la caja torácica. Los cinco órganos yin –pulmón, corazón, hígado, bazo y riñón– se sitúan bajo la estructura ósea para garantizar su seguridad.

Sus funciones son de impulso, generación, empuje, almacenamiento y trasformación. Los órganos yang son de paso y vaciamiento –intestino grueso, intestino delgado, vesícula biliar, estómago y vejiga– y se encuentran en la zona abdominal, que les permite una mayor flexibilidad y movilidad.

Paradójicamente todos estos órganos yang se alojan en la parte más yin del cuerpo, el vientre, y ese es el gran misterio del equilibrio entre yin y yang, el sutil pero fundamental movimiento de ir y venir, dar y recibir, encoger y expandir, hinchar y deshinchar.

Alimentos calientes

Aunque suene contradictorio, la mejor manera de cuidar el estómago, órgano yang, es de forma yang, es decir, ingiriendo alimentos calientes (cocinados) y cálidos (por su naturaleza). Por ejemplo, para la medicina tradicional china la lechuga es un alimento frío comparado con la espinaca. La sandía es más fría que el albaricoque. Las legumbres son alimentos principalmente neutros. Los frutos son más cálidos que las hojas, y las raíces, más calientes que los troncos.

Al ingerir alimentos calientes, el estómago no tiene que hacer un esfuerzo extra para calentarlos y poder luego digerirlos. Gran cantidad de mujeres sufre hinchazón de vientre y malas digestiones por lo contrario: si comen mucha ensalada de lechuga padecen de aerofagia, y es porque el chi del estómago se agota y se enfría antes de poder calentar y digerir las verduras frescas o frías.

La dirección correcta del chi del estómago es descendente, y la del chi de bazo, ascendente. Si el chi del estómago se bloquea o es deficiente, asciende en vez de descender, lo que provoca digestiones pesadas y lentas, eructos, sensación de plenitud, incluso ardor y regurgitación hacia la garganta. Y el chi del bazo en vez de subir, baja, provocando la distensión abdominal. En caso de pérdida de chi se produce diarrea y en caso de estancamiento, estreñimiento.

Aparte de los alimentos, hay otro aspecto que desgasta mucho el chi del bazo: la preocupación. Cada órgano vital tiene una emoción o pensamiento predominante y en el caso del bazo es la preocupación, que se puede convertir en una reflexión excesiva y finalmente en una obsesión.

Se trata de un estado de continuo desgaste que suelo denominar "síndrome del hámster", pues es como cuando el pequeño roedor entra en la rueda giratoria y ya no es capaz de dejar de correr, sin llegar a ninguna parte. Este tipo de pensamiento hace que el chi del bazo se gaste sin obtener ningún beneficio. Pero a su vez sucede porque el chi es deficiente, lo que pone en marcha el círculo vicioso.

¿Qué hacer para evitar la hinchazón?

Expuestas las causas, la solución pasa por modificar aquello que uno puede y quiere. Corregir los hábitos dietéticos es relativamente fácil pero cambiar la forma de ser, el pensamiento, los sentimientos que emergen de las entrañas, ya no tanto.

Muchas veces nos quedamos en el intento o en el pensamiento, buscamos mil y una razones para no cambiar. Por el "bien de todos" y para no perturbar a nadie, seguimos prefiriendo tragar los disgustos, la rabia, las frustraciones y las situaciones injustas y no defendernos como es debido.

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Y aunque nos damos cuenta, dejamos a la cabeza ir a mil por hora para llegar adonde queremos, pero no nos atrevemos a dar ni un paso. Entre pensar, sentir y querer, nos movemos en tres direcciones totalmente opuestas, con lo que la energía pierde toda su fuerza porque no se encauza en una única dirección.

Es una lástima porque vivimos en un entorno acomodado y protegido. Pero el ritmo de vida es demasiado acelerado, charlamos mucho sin decir nada, hablamos sin ser escuchados, miramos sin ser vistos, comemos sin alimentarnos y dormimos sin un sueño reparador.

La errónea gestión del agua convierte la tierra en un desierto o en un lugar fangoso. Nos aislamos cada vez más del grupo para reducirnos a gotas de agua del gran río que es la vida.

El abdomen es donde se cuece la comida y donde la vida toma forma de chi y sangre. Es el fogón del cuerpo. Y al igual que en una casa, en la cocina donde hay buen fuego, tiende a reinar la armonía.

Deja que fluya la energía

La hinchazón abdominal se puede abordar equilibrando las energías y emociones que convergen en esa zona. Las mujeres solemos sufrir más de hinchazón abdominal. Somos una especie de representantes del bazo: energía yin desempeñando tareas yang.

Nuestra esencia es el elemento agua pero gestamos y damos la vida, de modo que somos mucho más propensas a sufrir el desgaste del chi del bazo que los hombres. Abarcar demasiadas cosas y desear hacerlo todo perfecto nos puede llevar por el camino de la amargura, y convertirnos en personas irritables y con poca paciencia.

La hinchazón tiene que ver con un bloqueo energético y emocional

En chino para referirse a una persona paciente y con buen carácter se dice que tiene buen chi de bazo; en cambio, de alguien impaciente e iracundo se dice que tiene exceso de fuego de hígado. En ambos casos, el trasfondo es un bloqueo energético causado por una deficiencia del chi de bazo (hábitos alimentarios inadecuados o trastornos emocionales) y por bloqueo del chi del hígado (deficiencia de sangre por debilidad del bazo). Estos dos órganos forman la mayor parte del llamado Jiao Medio y entre ellos existe una relación muy estrecha.

La emoción que corresponde al hígado es la ira, y aflora cuando este órgano no está cómodo ni cuidado. El enfado y la preocupación son dos emociones que nos afectan con mucha frecuencia, aunque podamos no darnos cuenta de que estamos enfadados porque hayamos ocultado la ira en otros sentimientos menos culpables o más elegantes.

De ese modo se va llenando el depósito de rabia, frustración, culpabilidad, decepción, preocupación e impotencia. Este saco es como una carga que se va haciendo cada vez más pesada y su presencia impide la fluidez del chi.

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