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#FridaysForFuture

Los viernes, adolescentes en huelga por el planeta

La ola #FridaysForFuture llega a España. La impulsó Greta Thunberg con 15 años y está dando la vuelta al mundo. Ya hay grupos en varias ciudadades españolas. Van a dejar de ir al instituto los viernes para salvar este planeta.

Ana Montes

La ola #FridaysForFuture llega a Barcelona. Están emocionados. Han convocado una huelga para hoy, viernes 22 de febrero, “inspirados” por el movimiento #FridaysForFuture de Greta Thunberg, activista sueca que comenzó hace unos meses, con 15 años, el movimiento. Siguen la estela de Girona, la primera ciudad de España donde unos estudiantes se pusieron de acuedo para pelear por el clima y por un planeta Tierra que van a heredar y que tiene 12 años para cambiar de rumbo.

“Estábamos esperando un motivo para empezar a actuar y en cuanto apareció Greta, creamos nuestra asociación GEA (Grupo de Estudiantes en Acción) para seguir su movimiento. No tienes que ser ecologista para reivindicar un futuro”, explica Maria Serra, una de sus representantes.

Creado entre tres amigos, el grupo de Girona quiere que el movimiento sea serio y han pedido a sus profesores que les ayuden a aliarse con asociaciones ecologistas y naturalistas para entre todos "exigir a los gobiernos que cumplan con los acuerdos que firman", explica Lucas Barrero, que este viernes también hará huelga por el clima.

Jóvenes de Barcelona hacen su primera huelga para evitar el cambio climático

El grupo de Barcelona ha organizado a través de la plataforma Unim Forces (Unimos Fuerzas) su puesta de largo en dos turnos. La mañana del viernes, los estudiantes de instituto harán una huelga de tres horas y por la tarde, los universitarios realizarán una manifestación.

“Que seamos menores causa impacto y ayuda al movimiento, porque esto es una emergencia muy grave y tenemos que insistir hasta que nos hagan caso”, explica María. Su amiga Aitana cree que, si bien no esperan que los adultos se sumen ahora al movimiento, sí lo harán más adelante “porque el futuro es de todos y el cambio climático nos va a afectar por igual. Estamos cayendo en picado y los jóvenes somos más conscientes que muchos adultos y políticos”.

Faltar a clase, terapia para afrontar la ansiedad por el cambio climático

Para protegerse de las represalias de los centros, la sede central de #FridaysForFuture propone a los estudiantes que argumenten que el cambio climático les produce ansiedad y la forma de curarse es hacer algo terapéutico como la huelga por el clima.

El viernes 15 de marzo será la gran huelga

El compromiso va muy en serio. Por eso los grupos de estudiantes se reúnen por Skype para preparar a nivel internacional la gran huelga del 15 de marzo, a la que quieren arrastrar a profesores, padres, Ampas e incluso a menores que aún no cursan 3º de la ESO (y que no tienen derecho legal a la huelga si no están acompañados de un tutor).

Los estudiantes respaldan a la comunidad científica que es ignorada por los gobiernos

Gemma Manz, estudiante de arquitectura, explica que #FrydaysForFuture está respaldando a toda la comunidad científica a la que los políticos y las empresas han dado la espalda a lo largo de las últimas décadas. “Yo no entendía por qué tanta gente miraba para otro lado si solo tenemos 12 años para reducir las emisiones mundiales. Por eso empecé a leer una tesis que analiza desde la psicología social la comunicación del cambio climático en España”, explica esta ecologista conmovida por la enorme reacción de jóvenes que no lo son.

Artillería de protestas en más ciudades y, en marcha, el grupo nacional

También Alicante, Valencia, Almería, Vigo, Sevilla y Tarragona están preparando su artillería de protestas. A nivel nacional, todos se integrarán en la plataforma Juventud por el Clima para seguir una estrategia común.

Los jóvenes de Madrid se estrenarán el viernes 1 de marzo con una sentada frente al Congreso de los Diputados que repetirán cada semana. Cuenta Lucía Curtu, una de sus representantes, que a las dos horas de crear cuenta en Facebook y Twitter ya tenían gente dispuesta a unirse al grupo “porque los jóvenes, cuando nos afecta algo, sí que nos movemos”, afirma.

Creen que en su contra juega el cómodo presente que vivimos y "el negacionismo escéptico e institucional" que sigue permitiendo contaminar y no comunica la verdadera urgencia que representa el cambio climático.

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