Pulmones fuertes

La vitamina A refuerza el sistema respiratorio y la inmunidad

Claudina Navarro

Para defenderte de los virus y otros patógenos necesitas unos pulmones y una inmunidad en plena forma. La vitamina A resulta esencial en ambos aspectos.

Si piensas en la vitamina A, es posible que pienses en cuánto beneficia a los ojos y la piel, por ejemplo. Pero su campo de acción es enorme e incluye la salud de los pulmones y del sistema respiratorio entero, pues se trata de un nutriente fundamental para las mucosas y para la inmunidad.

A medida que se ha mejorado el conocimiento de la actividad de la vitamina A en el organismo se ha podido saber, por ejemplo, que durante el embarazo y la infancia, se requiere vitamina A para el desarrollo pulmonar.

Más allá de la infancia, las personas de todas las edades necesitan vitamina A para la salud respiratoria, ya que ayuda en el mantenimiento y la regeneración de los alvéolos pulmonares. Dentro de los alvéolos, los mecanismos de señalización entre las células inmunes y nerviosas usan la vitamina A.

La vitamina A es esencial para las células inmunes y las mucosas respiratorias

El cuerpo tiene varias barreras mucosas, que son las primeras líneas de defensa frente a patógenos que proceden del exterior. En los sistemas respiratorio y digestivo se encuentran las barreras mucosas más grandes. Otras se hallan en los ojos, el tracto urinario y en el canal de parto.

El sistema inmunitario integrado en las barreras mucosas utiliza compuestos como la inmunoglobulina A secretora, que identifica como seguros o problemáticos los antígenos de los alimentos o de las partículas que respiramos (ya sean virus, pólenes o partículas contaminantes). Pues bien, la vitamina A es necesaria para la producción de la inmunoglobulina y también se requiere para numerosas funciones de las células inmunitarias.

Además la vitamina A promueve la formación de mucina, una secreción inmune protectora. La mucina es uno de los ingredientes del moco y de las partículas respiratorias que expulsamos al respirar, y ayuda al sistema inmunitario a controlar su defensa contra los antígenos y a mantener la integridad general de las barreras mucosas. Para que estén en buen estado es necesario que estén hidratadas, húmedas, y en esta hidratación también es importante la vitamina A.

Por todas estas razones, con una deficiencia de vitamina A no es posible gozar de un sistema respiratorio y un sistema inmunitario en condiciones óptimas y preparados para hacer frente a virus y otros patógenos.

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Alimentos que te proporcionan vitamina A

La vitamina A es un nutriente esencial que debe obtenerse de la dieta. La principal fuente alimentaria es el betacaroteno aportado por los vegetales, especialmente los de color amarillo, rojo, naranja y verde.

Algunos alimentos especialmente ricos son las zanahorias, el boniato, los albaricoques o la calabaza. Este betacaroteno es transformado por las enzimas intestinales en retinol y ácido retinoico, que es el metabolismo activo de la vitamina.

Para que la conversión del betacaroteno en vitamina A sea eficiente se necesita la participación de grasas alimentarias y de la vitamina E, y que el hígado, la vesícula biliar, el intestino y la tiroides se encuentren en buen estado.

Los alimentos de origen animal proporcionan vitamina A cuya absorción es más sencilla. No obstante, las personas saludables que siguen dietas vegetales bien pensadas no están expuestos a sufrir deficiencias.

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