Asanas para las defensas

Yoga para poner en forma la inmunidad

Alejandra Vidal
Alejandra Vidal

profesora de yoga

El yoga no solo te ayuda a liberar tensiones, alejar el estrés y lograr un mayor equilibrio mental. También mantiene las defensas en buena forma.

Además de sus múltiples beneficios para el cuerpo y la mente, el yoga es una excelente práctica para fortalecer el sistema inmunitario, el encargado de protegernos de las enfermedades. Su función es vital: reconocer, aislar y atacar cualquier célula extraña (antígeno) que ingrese en nuestro cuerpo.

Mantener las defensas en buen estado nos ayuda a combatir tanto los trastornos leves (catarros, gripes o infecciones de garganta) como a contrarrestar los efectos de un sistema inmunitario deprimido (alergias, psoriasis, enfermedades autoinmunes, etc.).

Posturas para estimular la inmunidad

  • Torsiones y aperturas de cadera. Estas asanas estimulan el bazo, un órgano esencial para el sistema inmunitario que elimina del torrente sanguíneo los glóbulos rojos viejos y otras sustancias extrañas, como los gérmenes. Como puedes ver en la postura cuatro, en las torsiones la columna gira sobre su propio eje.
  • Aperturas de pecho. Estas  posturas (como la posición tres de la secuencia) estimulan la glándula timo, el principal órgano del sistema inmunitario. En este grupo encontramos todas las asanas que expanden el tórax (cobra, pez, puente…).
  • Invertidas. Con estas posiciones se suelen finalizar las sesiones de hatha yoga y son especialmente beneficiosas para el buen funcionamiento del sistema linfático. En la secuencia propuesta, sería la postura cinco.

Si quieres saber más sobre las posturas básicas de yoga y cómo practicarlas, puedes aprender mucho en nuestro curso online de inicación al yoga impartido por Eva Roca en la Escuela Cuerpomente.

Practica la respiración sanadora

Si complementamos el yoga con una respiración profunda y consciente, también favorecemos el funcionamiento de los órganos implicados en la inmunidad: médula ósea, timo, sistema linfático, circulatorio...

Respiramos unas veinte mil veces al día, pero la mayor parte de nosotros solo usamos el 30% de nuestra capacidad pulmonar. La consecuencia es que el organismo se sobrecarga de toxinas: ni entra la cantidad adecuada de oxígeno ni logramos desechar todo el dióxido de carbono que sería deseable.  Cuando hay más oxígeno, la sangre tiene más fuerza para aportar nutrientes y eliminar desechos.

Las posturas junto con la respiración movilizan la linfa, que se encarga de combatir las infecciones y evacuar bacterias, toxinas y desechos del organismo.

 

Evitar la trampa del estrés constante

  • El estrés es una reacción natural del cuerpo frente a una amenaza, una respuesta física en la que el sistema nervioso segrega sustancias como la adrenalina y el cortisol.
  • Pero si el estrés se mantiene en el tiempo (por tensiones interiores, por ejemplo) pueden aparecer fatiga, migraña, depresión y problemas cardiacos.
  • Este estado de alerta constante conlleva una importante bajada de las defensas, porque restamos energía al sistema inmunitario que combate las enfermedades, lo que nos hace más vulnerables.
  • La práctica habitual del yoga consigue que atajemos el estrés. Nos lleva al aquí y ahora, deshace las tensiones y favorece que el sistema inmunitario cumpla con sus funciones.

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